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Archivos Mensuales: marzo 2013

Trasmallo

La larga lucha desde hace mas de ocho años, que esta casa ha mantenido con las Administraciones municipales de Vélez-Málaga, había dejado sin combustible al motor generador que impulsaba nuestro caminar hacia una meta. Objetivo éste, como tantos otros, que de no haberse cumplido, hubiese dado al traste con los esfuerzos invertidos y las ilusiones puestas en conseguirlo. Hay personas y personajes, y se distinguen unas entre otras, en que si las primeras ostentan los merecimientos necesarios de conducta y benevolencia admitidos para ser, lo que ese ha dado en decir “buena gente”(mal calificativo, por cierto, por pluralizar lo singular), los segundos, ostentan además las circunstancias del mecenazgo y la brillantez, que decide su prestigio y admiración. Pero el tiempo hace realiza la magia del olvido largo y es necesario “hacer algo” para que se recuerden las personas y los personajes, mas si han dado algo a los demás. Las…

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Jaime Becerra Galindo entre olivos y almendros

Este artista  que huye del tiempo estancado, ese que diluye entre bambalinas y Co2, donde se curva la elipse del concavo o se adivina el reflujo de esa bocanada del Metro húmedo, de tantos respirar en lo profundo, ese artista, digo; está llamando a las estrellas desde el retorcido saber del alma milenario. Llama al hueco de nervio y aprovecha el sendero de historias y horizontes circulares y rebusca en el olor de resina la esencia de un reloj atrapado, mientras  los raspines, limas ,punzones y gubias, llaman de tú al natural elemento de su hacer.

Juan Antonio Segovia

Crítico, pintor y poeta.Cedida por Parauta.com y la autorización del artista

Jaime Becerra Galindo nació en Arriate, provincia de Málaga, el 22 de enero de 1964. Su afición por la escultura y la pintura estuvo presente desde su niñez, pero fue a partir de 1988, cuando viviendo en Ronda se despertó su interés por la talla de madera. Ha participado en varias exposiciones individuales y colectivas, además de Ferias de Arte Alternativo en Andalucía. Actualmente, reside en Parauta, a 13 km. de Ronda, donde tiene el Taller Arjai. Las tallas de Jaime son figurativas, sin policromar, en su estado más puro, como presenta la naturaleza del material, rozando el surrealismo onírico en su diseño infantil, y la expresividad de la escultura orgánica, emanada directamente de las formas de la naturaleza. Estudió  carpintería y Arte en la Universidad Popular de Ronda. Sus intervenciones en muestras artísticas se han visto en Sevilla, Nerja, Granada y Jaén y el Museo de Arte Contemporáneo “Antonio Segovia Lobillo” ha demostrado interés por buscar un espacio espositivo para una creación suya.

 

Chema Madoz

Hoy publicamos datos de un gran fotógrafo, nos referimos s CHEMA MADOZ

 

 

 

Chema Madoz

 

 

 

 

 

Curriculum Vitae:
EXPOSICIONES INDIVIDUALES
INDIVIDUAL EXHIBITIONS:
2012
Galería Moriarty. Madrid
2011
Netherland Photomuseum. Rotterdam.
Esther Woerdehoff. París.
Galeria Joan Prats-artgráfic. Barcelona.
Hermitage Museum. Kazán. Rusia.
Multimedia Art Museum. Moscú.
PDNB. Dallas.
Museo Nacional de Arte Contemporáneo Santiago de Chile. Chile.
2010
Palacio de San Jorge, Cáceres. España.
Museum für Angewandtekunst. Frankfurt.,Alemania.
Galería Moriarty. Madrid 2010.
2009
Duncan Gallery, Los Angeles , EEUU.
Museo Municipal de Málaga.
Instituto Cervantes de Tokio. Japón.
Espace Art 22. Bruselas. Bélgica.
Galeria Trinta. Santiago de Compostela. España.
2008
Tecla Sala. Barcelona. España.
Fundazione M. Marangoni. Florencia. Italia.
Galeria Moriarty. Etcétera. Madrid.
Museo de Bellas Artes, La Coruña.
Museo Barjola, Gijon.
Galeria Joan-Prats Artgráfic, Barcelona.
2007
Galeria Marisa Marimón. Orense.
Galeria 111. Lisboa/Oporto.
Horizon One Gallery. El Cairo.
Museet for Fotokunst, Odense, Denmark.
CCBB. Río de Janeiro. Brasil.
2006
Fundación Telefónica / Ministerio de Cultura. Chema Madoz 2000-2005. Madrid.
2005
Galeria Moriarty, Madrid.
Galería My Name is Lolita, Valencia.
Galerie Esther Woerdehoof, Paris.
2004
Lisa Sette Gallery, Scottsdale, Arizona, USA.
Cesano Maderno, Palazzo Borromeo. Milán.
Galería Joan Prats. Barcelona.
2003
Photosynkyria 2003, Thessaloniki Museum of Photography, Tesalónica, Grecia.
Yossi Milo Gallery, NY, USA.
Galería Trinta, Santiago de Compostela.
2002
Galería Moriarty , Madrid.
Galería My Name is Lolita, Valencia.
Museo de Navarra, Pamplona.
Galería Joan Prats, Barcelona.
PDNB Gallery, Dallas, USA.
2001
Museo de Bellas Artes, Caracas, Venezuela.
Reiventions. Lisa Sette Gallery, Arizona, USA.
2000
Lisa Sette Gallery, Arizona, USA.
FOTOFEST 2000, Houston, TX, USA.
Galería Trinta, Santiago de Compostela.
PDNB Gallery, Dallas, USA.
Château d’eau. Toulousse, Francia.
1999
Montpellier Photovison, Montpellier.
Palacio de Revillagigedo, Gijón(catálogo).
Galeria Forum , Tarragona.
Galeria Vu, París.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid, (catálogo).
Galería Joan Prats, Barcelona.
1998
Galería Spectrum, Zaragoza.
Galería Alfredo Viñas, Málaga, 1998 (catálogo).
Centro Galego de Arte Contemporáneo, Santiago de Compostela, (catálogo).
1997
Galería Moriarty, Madrid.
Galería Joan Prats, Artgrafic, Barcelona.
1996
Galería Siboney, Santander, (catálogo).
Galería Berini, Barcelona.
Galería Dieciseis, San Sebastián.
Galería OMR, Méjico D.F., Méjico.
Galería P.P.O.W., Nueva York, USA.
Palacio de los Condes de Gabia, Granada.
1995
Galería Moriarty, Madrid.
Galería Blue Sky, Portland, Oregón, USA.
Taller M-28. Madrid.
Sala Sa Nostra, Ibiza y Mallorca.
1994
Espacio Caja Burgos, Burgos, catálogo).
1993
Galería Angel Romero, Madrid.
1992
Galería Visor, Valencia.
Galería Spectrum, Zaragoza.
1989
Galería Contraluz, Barcelona.
Galería Railowsky, Valencia.
1988
Círculo de Bellas Artes, Sala Minerva, Madrid.
1987
Galérie Frederic Bazille, Montpellier (Francia).
Galérie Perraine, Paris.
1985
Real Sociedad Fotográfica, Madrid.
Railowsky, Valencia.

EXPOSICIONES COLECTIVAS
COLLECTIVE EXHIBITIONS:
2012
“ Making History “ Museo de Arte Moderno de Frankfurt, Alemania.
Phocus. Sala Kubo-Kutxa, San Sebastián.
2011
“ Colección de la Fundación AENA” Centro Las Cigarreras, Alicante.
“ Colección Del CEGAC “ En el Centro Torrente Ballester, Galicia“.
2010
Arco 2010. Galería Moriarty. Madrid.
“Arte español en la colección del IVAM”. Museo del Urbanismo de Shangai. Expo Shangai.
Seúl Photo 2010. Corea.
Nuevas historias. National Museum of Photography, Den Sorte Diamant, Copenhagen. Demark.
Nuevas historias. Kuntsi Museum Of Modern Art, Vaasa. Finland.
Fundación Aperture. Nueva York. “Vis a Vis”.
Es Baluard, Museo de Arte Contempóraneo. Palma de Mallorca.
2009
Affinity Paths. Milli Reasürans. Estambul.
“La mirada en el otro. Conexiones y confrontaciones”. Palacio Nacional da Ajuda. Lisboa.
“Del icono al objeto” Museo Nacional de Bellas Artes. Buenos Aires.
2008
Escalas. Galeria Siboney. Santander. España.
Kiasma Museum, Helsinki.
Museo Anzoátegui, Caracas.
Galeria H2O. Fish & Photo, Barcelona.
Objeto de Réplica. Artium. Vitoria.
2007
Momentos estelares de la fotografía en el siglo XX. Circulo de Bellas Artes. Madrid. 2007.
Museo Esteban Vicente. La Palabra imaginada. Segovia.
Art Brussels, Galeria Moriarty.
Art Chicago, Galeria Trinta.
Sobre el humor. Galeria Marlborough.
Short Stories. Macy Art Gallery. N.Y.
One Shot Each. Museet For Fotokunst. Denmark.
Museo Esteban Vicente. La Palabra imaginada. Segovia.
Affinity Paths.Museo de Arte de Cantón. China.
Affiniy Paths,Yonghe Museum. Pekín.
2006
ARCO Galeria Moriarty; Galeria Bacelos; Galeria Trinta
“La visión Impura” Museo Nacional Reina Sofía. Madrid.
Les Peintres de la vie moderne,Centre Pompidou. Paris.
Objets/Narratives. Photography and sculpture. Lisa Sette Gallery. Arizona.
“C on Cities” Bienal de Venecia de Arquitectura.
Feria de Lisboa Galeria 111.
Latin American Photography. Lehigh University Art Galleries Pennsilvanya E.E.U.U
“Obsesiones” Museo de Bellas Artes de Buenos Aires. Argentina.
2005
Paris Photo. Esther Woerdehoff. Paris.
Galeria Siboney. Objetalia.
Nueva Tecnología, Nueva Iconografía, Nueva Fotografía 2005 Museo de Arte Abstracto de Cuenca
Face cachée, Galerie Esther Woerdehoff. Paris.
ARCO Galería Moriarty; Galería Bacelos; Galeria OMR.
Historia de la Fotografía en España, Circulo de Bellas Artes. Madrid.
De Imágenes, Libros y Lecturas. C.C de Santiago de Chile.
Paris Photo. Esther Woerdehoff. Paris.
2004
ARCO Galería Moriarty; Galería Bacelos
Je t ‘envisage. La disparition du portrait. Musée de l’Elysée. Lausanne. Suiza.
Centro Galego de Arte Contemporáneo. Diez Años. Santiago de Compostela.
Nueva Tecnología, Nueva Iconografía, Nueva Fotografía. Museu d’art espanyol contemporani. Fundacion Juan March. Palma de Mallorca.
2003
Armory Show. Yossi Milo Gallery , Nueva York.
ARCO Galería Moriarty; Galería Bacelos; Galería Joan Prats
Cuatro dimensiones. Escultura en España, 1978-2003. Museo Patio Herreriano, Valladolid.
International Festival of Photography. Samara y Togliatti, Rusia.
2002
ARCO Galería Moriarty; Galería Bacelos.
Journées Photographiques à Viene, Viene, Suiza.
Espacio, Galería Malborough, Madrid.
Fragilidad, Museo Sofía Inberg, Caracas, Venezuela.
2001
ARCO Galería Moriarty; Galería Angel Romero; Galería OMR; Stand Ministerio de Cultura
Fotografía Surrealista. Musée de la Photographie, Charleroi, Bélgica.
La mirada compartida. Sala Zapatería, Ayuntamiento de Pamplona, Pamplona.
Latin American Artist-Photographers from the Lehigh University Art Galleries Collection:
Museo del Barrio, NY, USA.
Museo de Historia y Antropología, Universidad de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico.
2000
ARCO Galería Moriarty; Galería Angel Romero
Feria de Arte Contemporáneo, Frankfurt, Alemania. Galería Siboney; Galería Berini.
Feria de Arte Contemporáneo, Bruselas, Bélgica. Galería Siboney
Galería OMR, México DF, Méjico, Optical Allusions, nuevas perspectivas de la fotografía española: Fotografía y fotomontaje en la colección del IVAM, Fundación ICO, Madrid.
1999
ARCO Galería Moriarty; Galería Angel Romero; Galería Joan Prats
Propuesta 99, M.E.A.C. Madrid.
1998
ARCO . Galería Moriarty.
Grammercy Hotel, New York.
1997
ARCO Galería Moriarty; Galería Angel Romero; Galería Berini
El objeto del arte. Fundación Juan March. Museo de Arte Abstracto de Cuenca, (catálogo).
1996
ARCO Madrid, Galería Moriarty; Galería Angel Romero
Espaces construits… Espaces critiques. FRAC, Basse-Normandie, Caen, Francia,
Mirages, Chateau d’eau, Toulusse, Francia, (catálogo).
1995
ARCO Galería Moriarty; Galería Angel Romero
Salón de los 16, Museo Español de Arte Contemporáneo, Madrid, catálogo).
1994
ARCO 94. Galería Moriarty, Madrid.
Miradas y visiones. Canal de Isabel II, Madrid, (catálogo).
La imagen frágil. La Caixa, Barcelona, catálogo).
Fotografía española. Galería Special Photographers Company, Londres, UK.
Il ruolo della critica. Palazzo Comunale, Módena, Italia, catálogo).
1993
Foto Biennale Eschende. Het medium is fotografie, Holanda, (catálogo).
Fotografía española. Itinerante Buenos Aires, Córdoba y Rosario, Argentina.
1992
Spanish Vision, Contemporany Art Photography. Spanish Institute, New York (USA), (catálogo).
1991
Works Gallery, La línea de la Sombra, Sidney, Australia, 1991 (catálogo). Itinerante
Camberra y Melbourne.
Abadie de Montmajour, Arles (Francia).
Centro de Arte Reina Sofía, Cuatro direcciones de la fotografía española, Madrid,(catálogo). Itinerante Europa y América.
1990
Galería Moriarty, La imagen indeleble, Madrid.
1988
Nikon Galerie, Zurich (Suiza).
1986
Galería Perspektief, Imagen Nueva, Rotterdam (Holanda)
1985
Galería Moriarty, Madrid.
Museo de Historia y Antropología, Universidad de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico.

foto: Chema Conesa

El rostro oculto de las cosas.
Chema Madoz y la poética de la transubstanciación
Luis Arenas
A lo largo de los años Madoz ha venido echando sobre sus espaldas una tarea hercúlea. Con una perseverancia que ha sabido convertir en estilo inconfundible, Madoz viene poniéndonos en contacto con esos otros mundos posibles que nos rodean, un universo de objetos tan familiares como desconocidos, tan próximos como irreductiblemente extraños. ¿Cuándo es que el fotógrafo decidió convertirse en una suerte de Hermes de esos mundos paralelos? ¿En qué momento entendió que su trabajo consistiría en descifrar incansablemente mensajes de esos lugares y objetos, próximos en el espacio y remotos en la imaginación? Debió de ser muy pronto. Y, desde entonces, asistir a una exposición suya u hojear uno de sus catálogos sólo resulta provechoso si estamos dispuestos a reconocer de entrada que aún no lo sabemos todo de esos fieles servidores que rodean nuestra más inmediata cotidianidad. Cerillas, cubiertos, relojes o libros que Madoz emplea para subrayar esa suerte de complementariedad dialéctica existente entre las categorías de lo real y lo virtual.
A menudo ese par de conceptos (real y virtual) se presentan bajo la forma de una oposición conflictiva. Llevados de otras oposiciones lejanamente emparentadas (apariencia/realidad, potencia/acto, etc.), lo real y lo virtual parecen manifestar una tensión irresoluble, una oposición frontal e irremontable. Lo que de cierto hay en esa oposición no debe ocultar, sin embargo, la complementariedad que cabe hallar aún entre ambos términos. La presencia ubicua de las tecnologías de la información y su uso generalizado del término “virtual” —a menudo bajo el significado de “irreal”, “aparente”, “simulado”, “ficticio”— corren el riesgo de borrar para siempre los ecos de otro significado antiguo y venerable que ha venido encerrando el concepto de lo “virtual” desde sus más remotos orígenes. “Virtual” remite a la virtus latina, un término cuyas connotaciones —desde “capacidad”, “potencia”, “poder” hasta sus más inmediatas resonancias claramente morales o teológicas— no permiten adivinar la sospecha que sin embargo hoy recae sobre guerras, sexo, juegos, políticas o imágenes que se ven calificadas de “virtuales”. Lo virtual en este sentido peyorativo es algo devaluado, algo que sufre una suerte de “depotenciación” ontológica que no aquejaría, por lo que parece, a lo real. Paradójicamente, sin embargo, los significados asociados al origen etimológico de las palabras virtus o virtualis subrayan justamente la “potencia”, las posibilidades contenidas aunque aún no realizadas en la cosa de marras.
Sospecho que ese juego complementario entre realidad y virtualidad puede constituir un buen punto de partida para aproximarse a la poética de Chema Madoz. De su mano decubrimos que esa presunta oposición férrea entre lo real y lo virtual no siempre resulta relevante en el terreno del arte y la estética. Resulta obvio que, de acuerdo con un sentido positivo del término, las virtualidades de una persona o una cosa —en el sentido de sus posibilidades aún no realizadas— no sólo no entran necesariamente en contradicción con lo que esa misma persona o cosa es en la actualidad, sino que justamente constituyen parte de su forma de ser y acaso lo más real y valioso de la misma. En este caso, descubrir la virtualidad oculta de algo no nos aleja de su última esencia; muy al contrario, nos pone en camino de descubrir lo que el ente es en verdad.
Esa capacidad de desvelar el verdadero rostro de las cosas dota a la actividad del artista de una dimensión cognitiva y, con ello, hace buena la vinculación que las estéticas del siglo XX —de Heidegger a Adorno— han querido ver entre arte y verdad. Pero también abre paso a una consecuencia correlativa que a menudo se mantiene en el olvido y es que, si lo que está en juego es la verdad, la práctica del artista resulta entonces, a pesar de las apariencias, algo necesaria aunque lejanamente vinculado con la del científico: a su modo ambos, el artista y el científico, luchan por revelar lo que las cosas son. Y llevando adelante esa tarea es como enfrentan su destino: el de conocer victorias pírricas y sonados fracasos. Ignoro cuántos fracasos habrá cosechado Chema Madoz —aunque es de suponer que, como en todo trabajo serio de creación, muchos; incluso la mayoría—. Pero también sé que en algunas de sus fotografías están encerradas algunas de esas victorias en que el arte logra a veces sacar a la luz el rostro oculto de las cosas.
Con la práctica del científico, el arte de Madoz comparte otro rasgo: su gusto casi obsesivo por la precisión. Una obsesión que se manifiesta en la milimétrica exactitud que destilan sus fotografías, en la simetría de sus encuadres, en su limpio y delicado uso de la luz. Como si se hubiera querido conjurar el desorden de lo real, en el mundo de objetos secretos de Madoz reina la armonía. Precisamente por eso sabemos que nos hallamos en un mundo de objetos (aún) imposibles: son demasiado puros para soportar la sucia realidad. (Imposibles pero no falsos: también en el mundo del físico las superficies carecen de rozamiento y sus demostraciones no encierran menos verdad…)
Algunos confundirán esa precisión y pureza con frialdad. Parece que en el mundo de Madoz no hay sitio para las emociones y los sentimientos. Pero ello es, tal vez, porque lo que se pretende con esas imágenes no es tanto deleitar nuestros sentidos sino más bien emocionar a nuestra inteligencia. Esa es, sospecho, la razón última de que su trabajo tenga un carácter marcadamente conceptual —un rasgo que la crítica no ha dejado de reconocer desde el principio—. Pero, de nuevo: si ello es así lo es sobre todo porque el trabajo de Madoz pone a funcionar, por decirlo a la manera kantiana, ante todo categorías de la modalidad. Sus objetos juegan con universos posibles e imposibles, con mundos (aún no) existentes, con objetos tan sorprendentes como innecesarios.
De ahí que la obra de Madoz se caracterice por dirigir su primera llamada a nuestro entendimiento y no a nuestra sensibilidad. Los objetos que pueblan las instantáneas de Madoz nos plantean ante todo un problema lógico que como espectadores competentes tenemos que resolver. El espectador ha de recorrer hacia atrás el largo proceso de análisis y abstracción que el fotógrafo ha recorrido hacia delante hasta toparse con el nexo (oculto a veces, manifiesto otras) que permite asociar los elementos (generalmente dos) que reúnen muchos de sus objetos imposibles. El difícil equilibro que mantienen las instantáneas de Madoz entre forma y contenido no deja de invitarnos a inclinar la balanza hacia el lado del contenido: frente a sus fotografías se nos impone ante todo la tarea de decodificar los elementos entre los que se produce la traslación conceptual con que muchas de sus imágenes juegan.
En ese sentido, las imágenes de Madoz son una suerte de destilado conceptual que, sin embargo, acaba adquiriendo una insólita concreción ontológica. La primera de las muchas paradojas con que nos asaltan sus imágenes tiene que ver con esta oposición entre lo abstracto del proceso de construcción y lo absolutamente concreto del resultado: objetos reales, físicos pero extrañamente irreconocibles que se nos enfrentan reclamando que decodifiquemos su anomalía en clave lógica. Porque, seamos serios: ¿quién diría que no es sensato que, puestos a poner un paso de cebra en el campo, lo hagamos con hierba en lugar de con pintura? Y si tanto tiempo les lleva a los jugadores de billar localizar el lugar exacto del impacto, ¿por qué no insertarles una mira telescópica en el taco? De esta racionalidad surreal, de esta ingenua lógica de lo onírico beben las fotografías de Madoz.
Si Schaeffer o Henry nos habían hecho ver con su música concreta que cualquier objeto es susceptible de devenir un instrumento musical, Madoz, con análogos experimentos de estudio, demuestra que sus objetos virtuales son susceptibles de devenir instrumentos de análisis conceptual. Y es que hay algo en el método de Madoz que recuerda al proceder del filósofo analítico. La suya es —cabría sugerir— una fotografía analítica. También aquí se trata de descomponer factorialmente los objetos enfrentados hasta dar con esos átomos semánticos que nos permitan descubrir la relación esencial que vinculan los objetos entre sí. De ahí que por momentos sus imágenes tengan el aspecto de una gran tautología. El espectador se ve obligado a reconocer en ellas relaciones de ideas: conexiones extrañamente necesarias que sólo el análisis ha permitido hacer salir a la luz. Y entonces uno se dice: “¡Claro, era eso!” Y hasta estamos tentados a reprocharnos a nosotros mismos no haber sido capaces de verlo hasta el instante en que Madoz nos lo muestra. En efecto, ¿cómo no habernos dado cuenta hasta ahora de ese hecho surreal de que las calles estén salpicadas aquí y allá por escurreplatos ? ¿O de que los bastones sean obviamente pasamanos móviles o los fluorescente simples cirios eléctrificados?
Como suele ser habitual en las artes plásticas, lo que hay de intelectual en la obra de Madoz es lo que hay justamente de abstracto. Pero de nuevo se trata paradójicamente de una abstracción que se da no en el plano formal o compositivo (los objetos son plenamente reconocibles, no hay ninguna deformación o estilización equivalente a la que a podido sufrir el objeto en una pintura abstracta) sino en el plano de las ideas. Las fotografías de Madoz responden al esquema tradicional que explica el proceso por el que el entendimiento genera nociones universales: diversidad, comparación, separación y unidad. La unidad final que, desde un punto de vista lógico, da como resultado el concepto, origina en este caso el objeto que la cámara recoge. En ese sentido, los objetos suelen ser el resultado de una separación, una disociación y posterior unificación de elementos que materialmente se daban unidos bajo otras relaciones en los objetos de origen.
Diversos elementos tienden a subrayar lo que de disociativo hay en los objetos de Madoz. De entrada, los objetos se hallan materialmente separados de su entorno: se nos ofrecen sobre fondos homogéneos, descontextualizados de su ambiente cotidiano e insertos en un mundo lejano, ajeno aunque extrañamente familiar. Como si solo así, sacados de su lugar natural, abstraídos del plexo de relaciones que mantienen con el resto de las cosas, revelaran su esencia más profunda, esa que habitualmente nos ocultan.
Pero esa abstracción-separación queda incluso subrayada por el empleo del blanco y negro: las fotografías de Madoz han separado a sus objetos, de entrada, de su color. Más allá de las razones estético-formales ligadas a la poética del autor, lo cierto es que el empleo del blanco y negro contribuye a que el espectador se centre en la dimensión cognitiva de las imágenes que se nos proponen. El color excitaría nuestra sensibilidad, reclamaría algo de nuestra atención y con ello se desviarían parte de las energías que reclama la idea. De hecho, la cuidadísima composición y belleza formal de las fotos de Madoz llega siempre después. El espectador ha sido captado de entrada por el problemático nexo conceptual que la foto evidencia, ha sido espoleado a buscar el mecanismo de construcción.
En este sentido, no pocas veces la metodología que Madoz emplea para hallar sus objetos imposibles acude de nuevo a la ciencia, en particular, a las ciencias humanas. A la psicología, por ejemplo. De sus leyes extrae Madoz las claves para muchos de sus hallazgos. Como Hume, Madoz sospecha que los objetos son en el fondo creaciones (¿ficticias?) de la que es responsable el poder de nuestra imaginación. Sustancias que elaboramos a través de sutiles principios de asociación: causa-efecto, contigüidad, semejanza, analogía… Por analogía, las limitaciones de movimiento del peón lo convierten en el caracol del tablero de ajedrez. Por semejanza, el sumidero pasa a ser birrete de catedrático. Por contigüidad espacial responsabilizamos a la pluma de haber sido la causa de la rotura del cristal…
Otras veces la ciencia convocada es la lingüística. Y, en efecto, si se repara bien muchas de las fotos de Madoz son el producto de una suerte de tropo visual. Si aceptamos la diferencia entre metáfora y metonimia que algunos linguistas han sugerido —a saber, la metáfora como un vaciamiento del significado originario del término; la metonimia como un desplazamiento de la referencia que mantiene algo de la significación originaria del término—, los mecanismos que pone en marcha Madoz tienen más de metonimia que propiamente de metáfora. A veces el juego consiste en dar con imágenes que reflejen metáforas lexicalizadas que han pasado a formar parte del inventario semántico de la lengua (alguna temprana fotografía de Madoz jugaba con la idea de “tener pájaros en la cabeza” ), pero la mayoría juegan con algunas modalidades de la metonimia y es ahí cuando nos topamos con algunos de los hallazgos más felices que nos ofrece su obra. Los que nos llevan, por ejemplo, a tomar el signo por la cosa significada (la nota negra por el sonido de una garganta) o la causa por el efecto (el fuego de un fósforo por el aumento de temperatura o los platillos de una batería por el disco de vinilo en que se convertirá el sonido) o el continente por el contenido (la taza por el fregadero en el que acabará depositada tras su uso) .
Pero su juego con el lenguaje a veces va más lejos. Hasta el punto de que nos cabe la sospecha de que si Gómez de la Serna hubiera decidido reencarnarse en otro cuerpo para hacerse pasar por fotógrafo habría acabado eligiendo el de Chema Madoz. Porque, en efecto, cabe ver las imágenes de Madoz como si de “gregerías” visuales se trataran: en unas ocasiones estamos ante ideas brillantes e iluminadoras; en otras, sus fotografías son simples ocurrencias jugetonas e inocentes, la captación de una invisible trivialidad o el juego entre dos conceptos (sólo aparentemente) incompatibles. Pero en uno y otro caso nos sentimos atravesados por un chispazo de inteligencia convertido en imagen. Hagan la prueba: traten de convertir en lenguaje algunas de las fotografías de este catálogo y tendrán un puñado de gregerías de inconfundible aroma surrealista: “Un ladrillo en un muro es un cajón que nos va a costar abrir”. “Llaman auriculares a esos pendientes que la juventud utiliza para oír mejor su música”. “Matrimonio: un anillo de brillantes que nos une para siempre como un cepo”. “El humo de la taza es una serpiente descarada que quiere beberse nuestro café”.
Pero esta serie reciente de fotografías (2000-2004) nos permite constatar la presencia del lenguaje en otro sentido: en algunas de ellas, las palabras llegan a cobrar un papel protagonista y se convierten ellas mismas en objetos. Objetos que, como siempre, conservan a la par que trascienden su significado original. Y la sorpresa retorna una vez más. ¿Quién sino Madoz habría sido capaz de descubrir la onomatopeya que se esconde detrás de un puño americano? En otras ocasiones su juego con la literatura se vuelve incluso más ambicioso. Si creíamos que Augusto Monterroso había escrito el cuento breve más corto posible (su famoso “Cuando despertó, el dinosaurio aún estaba allí”), Madoz acepta el reto de llevar al límite la brevedad narrativa poniendo ante nuestros ojos un cuento de tan sólo una palabra, ese enorme “Tú” que, con un solo detalle —esa navaja “clavada” sobre la palabra—, arrastra la imaginación del espectador hasta una historia imaginada de celos o de traición.
Pero obsérvese: en todos los casos, las imágenes de Madoz se comportan como rigurosas silepsis. Las palabras y los objetos no han perdido del todo su rostro original; somos capaces de reconocerlos a primera vista, aunque a ellos se les añadan nuevas propiedades. Están, como ocurre con las silepsis semánticas, “empleados a la vez en sentido propio y figurado”: la virgen sigue siendo la virgen aunque, situada junto a la cámara, su presencia irradie luz como si se tratara de un flash. En rigor cabría decir que estamos ante objetos transfigurados. La mano de Madoz, como si de una suerte de acto de consagración se tratase, logra una y otra vez el misterio de la transustanciación: basta la contigüidad con otros objetos o una peculiar disposición de los mismos para que, como por ensalmo, objetos que conservan la totalidad de sus propiedades sensibles se vean enriquecidos con nuevos accidentes que inhieren sobre ellos transformándolos en algo enteramente distinto o sacando a la luz relaciones tan objetivas como inesperadas. Como queriendo hacer buena aún la doctrina del noúmeno kantiano, las cosas en el mundo de Madoz son siempre más que el concepto que nos habíamos hecho de ellas.
En este sentido, los objetos —auténticos protagonistas del universo poético de Madoz— constituyen el ejemplo más puro de mediación: son el momento que vehicula y reúne realidades separadas que sólo gracias al objeto construido entran en contacto1. ¿Se han preguntado alguna vez a qué responde el movimiento —aparentemente incomprensible para el lego— de las manos de un director de orquesta? Madoz tiene la respuesta: a que dirige a sus músicos siguiendo la pauta de una escuadra y un cartabón.
Y es esa transustanciación que afecta a los objetos la que hace que el lenguaje poético de Madoz no pueda ser calificado propiamente de “realismo”. Se trata en todo caso de una suerte de “realismo mágico” o de “su-rrealismo” que tiene algunos antecedentes reconocibles en las trampes d’oeil de Magritte o en los poemas-objeto de Joan Brossa. Es todo el juego conceptual que hay bajo esos objetos minuciosamente construidos antes de fotografiados lo que da a los mundos de Madoz cierto aire idealista y ensimismado. Uno imagina al fotógrafo encerrado en su taller como al filósofo encerrado en su torre de marfil, construyendo los objetos de sus fotografías con la infinita paciencia y esmero con el que Spinoza pulía sus lentes. De espaldas al mundo empírico. Y, en efecto: como si se tratara de un mundo en que finalmente los hombres y las mujeres se hubieran extinguido y de ellos no quedaran más que los vestigios, el universo de Madoz ha borrado casi por completo la presencia de seres humanos (como por cierto, la de lo bello natural). Y las pocas veces en que han aparecido, lo han hecho casi convertidos ellos mismos en objetos en tanto que se les privaba de lo que justamente los singularizaba y los hacía únicos: el rostro. Por eso choca más aún que sus objetos no dejen de hablarnos continuamente de esos mismos seres humanos ausentes: de sus necesidades de protección, de sus hábitos alimenticios, de sus placeres, de sus juegos, etcétera.
Pero a esa suerte de cosificación de los seres humanos le corresponde una paralela humanización de los objetos. De entrada, los que aparecen en las fotografías de Madoz parecieran estar posando ante la cámara con la coquetería y el glamour de una top model. Tal vez de ahí provenga ese discreto halo de sombra —tan característico de los antiguos fotógrafos retratistas— que rodea a muchos de sus objetos.
Como si la mirada que Madoz proyecta sobre los objetos quisiera dejar por embustero el leimotiv clásico del existencialismo, en los objetos que pueblan las instantáneas de Madoz no es de ningún modo cierto que esencia y existencia coincidan. De hecho, el perfume “mágico” que rodea al universo poético de Chema Madoz tiene que ver con que el objetivo de su cámara permite que asistamos por unos instantes a esas “vidas no vividas” de los objetos; existencias virtuales, improbables, que durante unos instantes permiten que las cosas se liberen del destino a que desde siempre se han visto arrojadas en tanto que útiles. Por Madoz sabemos de cuántas vidas diferentes le hubieran podido aguardar a un fósforo o a una escalera si su destino no hubiera sido el de servir finalmente a nuestra necesidad de fuego o de vencer la gravedad. Todos esos mundos de Madoz son mundos improbables, ciertamente, pero no imposibles (ab esse ad posse valet illatio): ahí están ante nosotros para demostrarnos su realidad.
Es esto quizá lo que hace que los objetos que pueblan las fotografías de Madoz existan atravesados por una tensión exquisitamente humana: la tensión desgarradora de no ser cotidianamente todo lo que podrían llegar a ser; de haber echado en el olvido —quién sabe si por cobardía u obligados por la fuerza misma de las cosas— otras existencias posibles, es decir, virtuales. Justo de algunas de esas vidas no vividas tenemos noticia gracias a las fotografías de Madoz: por él sabemos de la tijera que quiso ser Concorde, de la piedra que soñaba con ser cactus, de la arena que quería ser agua y el desierto que soñaba con la lluvia o de la modesta horquilla que estuvo dispuesta a convertirse en lágrima. De ahí la infinita simpatía y solidaridad que despiertan en nosotros esos objetos. Lo que aún conserva de felizmente anómalo el mundo de Madoz es lo que tiene un día festivo entre semana: la gente se ha quitado la ropa con que acostumbramos a verla y se dedica a menesteres ajenos a los diarios. Todo se halla momentáneamente en suspenso a la espera del retorno al orden cotidiano. Así también, los objetos de Madoz gozan en sus instantáneas de un día libre para vivir otras vidas improbables y transitorias, para sorprendernos con cualidades y perfiles suyos que ignorábamos. En las instantáneas de Madoz los objetos se rebelan ante la condena de no ser más que útiles. Pero esa rebeldía no tiene nada de amenazadora y sí mucho de juego, de travesura infantil. Madoz parece invitarnos a escuchar el secreto diálogo que las cosas mantienen a nuestras espaldas. Como si sólo él tuviera el oído suficientemente fino como para captar esas risas juguetonas que los útiles nos dirigen a diario. Tras haber visitado una exposición de Chema Madoz o de cerrar uno de sus libros, nos dormimos como lo hacen los niños: con la sospecha de que en cuanto cerremos los ojos las cosas comenzarán su fin de semana: ese tiempo en que podemos ser y hacer por fin lo que nos apetece.

EN ENERO:

26 enero 2012

La Galería Moriarty presenta la última serie de fotografías de Chema Madoz y en colaboración con La Fábrica Editorial celebramos el cumpleaños del artista.
Durante la inauguración Chema Madoz firmará los libros publicados por dicha editorial.

GALERÍA MORIARTY
Libertad 22.
28004 Madrid
tel +34 91 531 4365
moriarty@galeriamoriarty.com www.galeriamoriarty.com

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CHEMA MADOZ FOTOGRAFÍAS
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www.joanprats-artgrafic.comGalerie Esther Woerdehoff 
36, rue Falguière
75015 París
www.ewgalerie.comPDNB Gallery. Dallas, Texas
tel. 214.969.1852
www.pdnbgallery.com
info@pdnbgallery.comRobert Klein Gallery, Boston
tel. 617.267.7997
www.robertkleingallery.com
inquiry@robertkleingallery.com
 VISITEN SU PAGINA WEB:    http://www.chemamadoz.com/
PHOTO ESPAÑA 2012

¿Qué es PHotoEspaña?

PHotoEspaña, festival internacional de fotografía y artes visuales, nació en 1998 con la vocación de ser un festival realizado desde la sociedad. En la actualidad se ha convertido en uno de los grandes acontecimientos de artes visuales del mundo y en uno de los mayores foros internacionales de la fotografía cuyo prestigio, reconocido por los críticos más destacados, ha posibilitado que se convierta en una cita ineludible.

A través de su festival, PHotoEspaña ofrece una ocasión extraordinaria para conocer proyectos fotográficos, videos e instalaciones de los fotógrafos y artistas visuales nacionales e internacionales más destacados así como el trabajo de nuevos creadores. A lo largo de las quince ediciones del festival, se han organizado más de 900 exposiciones en los principales museos, salas de exposiciones, centros de arte y galerías. Cada año atrae a más de setecientas mil personas, cifra que lo convierte en uno de los mayores eventos culturales que se celebran en España.

Paralelamente a la programación expositiva, se desarrollan los programas para profesionales. Campus PHE ofrece en sus talleres organizados en Alcalá de Henares la posibilidad de aprender y trabajar con destacados profesionales a nivel internacional de la fotografía y las artes visuales. Descubrimientos PHE, en Alcobendas, pone en contacto a fotógrafos emergentes con comisarios, conservadores, galeristas y editores internacionales. Encuentros PHE es el espacio de debate donde creadores y especialistas analizan la situación de la fotografía.

El festival organiza además programas y actividades de carácter pedagógico dirigidos a nuevos públicos. Los programas educativos acercan la fotografía y las artes visuales a los alumnos de centros de educación secundaria. Los talleres de fotografía familiarizan a niños y jóvenes con el mundo de la fotografía y el lenguaje visual. Las visitas guiadas y los talleres familiares permiten al público en general profundizar sobre los autores, épocas y tendencias de las exposiciones programadas. PHotoEspaña en la calle abre la posibilidad de que el público en general participe de manera activa en el festival.

La galería Blanca Berlín gana el Premio Festival Off por la exposición Archivo de sombras de Toni Catany
El Premio reconoce la mejor exposición del Festival Off de PHotoEspaña 2012 en base a su planteamiento y valor artístico de los autores y las obras expuestas.El israelí Yaakov Israel gana el Premio Descubrimientos PHE12
La serie ganadora, En busca del hombre que montaba sobre un burro blanco, retrata la visión personal y simbólica del artista sobre la realidad de su país.El español Álvaro Deprit, Premio PHotoEspaña OjodePez de Valores Humanos 2012 por la serie Suspensión
PHotoEspaña y OjodePez han premiado al fotógrafo Álvaro Deprit por la serie Suspension (Suspensión) en la quinta edición del certamen. Un trabajo centrado en los menores que viven en las Case famiglie, hogares de acogida italianos. 

Arranca PHotoEspaña 2012
PHotoEspaña 2012 se celebrará en Madrid del 6 de junio al 22 de julio. La XV edición del Festival internacional de fotografía y artes visuales ofrecerá un programa de 74 exposiciones en 68 sedes

Reflexiones sobre lo local, lo global y la expansión internacional del arte
El programa expositivo comisariado por Gerardo Mosquera incluirá exposiciones colectivas e individuales de artistas para quienes el contexto tiene gran peso en la creación de obras de impacto internacional.

PHE hace públicos los ganadores del Premio PHE al Mejor Libro de Fotografía del Año en la Ciudad de Alcalá
Máquinas, de Marín, publicado por Fundación Telefónica, obtiene el premio en categoría nacional Swarm, de Lukas Felzmann, editado por Lars Müller Publishers, es el ganador en categoría internacional

 

“Enfoques”

El pasado sábado 1 de diciembre se constituyó en una nueva cafetería de Torre del Mar el primer colectivo de fotógrafos de la Axarquía. Una iniciativa del artista plástico Javier Navarta para suplir una carencia en una Comarca de gran sensibilidad en las Artes Visuales. Entre los puntos que decidieron se estableció el nombre de “Enfoques, Colectivo de fotografía contemporánea de la Axarquía”. Los componentes de esta iniciativa son: Pepe Valdés, María Oria, Jorge Maga, Pablo Prats, Carlos Castro, Esteban Díaz Azúa, José Manuel Blanco, Eva Guzmán, Juan Fajardo Navarro, Andrés Breijo, Valentín De Quinta, José Luis Moreno y Pablo Martín Rodríguez.

Con gran satisfacción nos llega la noticia, de que nuestro amigo y artista ubicado en Torre del Mar (Málaga), Javier Navarta, ha creado un colectivo de fotógrafos en la Axarquia. Origen, que no importa el sitio, que la idea no es que sea nueva, aunque flotara por el aire, pero me consta que Javier, ya llevaba tiempo navegando por esas latitudes- ahora digitales también- de la impronta, del momento y del atrape del tiempo, y de eso se trata, de cautivar al tiempo , para que se cree historia de los instantes y se prolongue la mano del artista en otras circunstanciales medidas de recreación. Quizás el óleo tenga sus días contados, o su otro comportamiento, que estamos en linderos de decir otras cosas, y siempre como digo yo, sin descubrir nada, que ya esta casi todo inventado. ahora a exponer fotografía,que también tiene sus “ismos propios”.
 

Raúl Berzosa y su obra para Toledo

543488_3208962467191_1360084238_32666871_1189209974_nUna nueva pintura realizada en esta ocasión para Toledo, concretamente para  la Congregación “Los Hermanos de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina” en Toledo, la obra se sitúa en céntrica Iglesia del Salvador:

 

Leopoldina Valdemoro

Leopoldina Valdemoro

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Luis Téllez y su libro

Presenta Paco Montoro en  Radio MiramarFoto: Ahora en @Miramar107_9fm 'La Pequeña Historia' con Fco Montoro hablamos de Crónica Histórica de Vélez de Luis Téllez

 
Galería

Francisco Arroyo Ceballos

 

Paula Castelruiz

Una nueva generación de artistas irrumpe en los caminos de Arte, a ellos les debemos dar logística y buena pista de rodaje.

 

Pedro Fernández LLebrez

Pedro Fdez-Llebrez es el autor del cartel de Semana Santa de Vélez-Málaga este año y Salvador Conde será el pregonero el próximo 16 de marzo

Pedro Fdez-Llebrez es el autor del cartel de Semana Santa de Vélez-Málaga este año y Salvador Conde será el pregonero el próximo 16 de marzo

Pedro Fdez-Llebrez es el autor del cartel de Semana Santa de Vélez-Málaga este año y Salvador Conde será el pregonero el próximo 16 de marzo

 
 
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