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Archivos Mensuales: junio 2016

JUAN REAL RAMIREZ

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Aunque nacido en Jaén, que nada tiene que envidiar a ninguna localidad de España,por su arte y su buenas disposición de sus hijos hacia ella, digo que este artista, ha anclado su vida en la bahía de Torre del Mar, para dejarse acariciar por su Levante y sal de adentros vientres de mar. Y asíentre su poesía de aires y vertientes de adentros, donde se asienta algo mas el hacer del hombre y su historia, digo se aposenta y se hace crecer entre la calidez y sosiego de sus días.

 
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ALVARADO RUZ

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ALFONSO ALBACETE

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Hermenegildo Anglada Camarasa

Desde la distancia sugiere que el espectador se sitúe en la perspectiva precisa para valorar en su justa medida la intensidad cromática y la originalidad versátil y siempre exultante de este pintor, que combina la luz del Mediterráneo con una profunda interpretación de la figura humana y del paisaje.

Deseamos conseguir este objetivo y que la muestra satisfaga sus expectativas. El conocimiento de la obra de Hermen Anglada Camarasa también completa la interpretación de una época, la de comienzos del siglo XX donde los cambios y las intensas transformaciones tanto en el área intelectual como en la artística modificaron de manera irreversible la cultura europea.

A través de la selección presentada, la Fundación “la Caixa” pretende mostrar una parte importante de la colección de pintura de Hermen Anglada Camarasa, que se encuentra depositada en el centro de la Fundación de Palma. Con el título “Anglada Camarasa desde la distancia” proponemos un breve recorrido por algunas de las etapas más interesantes de este pintor instalado durante una época de su vida en Mallorca.image4042

 

Palmira Abelló

Palmira Abelló
El alcalde de Torremolinos, Pedro Fernández Montes, tiene previsto inaugurar esta tarde a las 20,30 horas, en la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Torremolinos, una interesante exposición conjunta de pinturas de Palmira Abelló y esculturas de H. Reed Armstrong, dentro de la programación prevista por el Ayuntamiento para el presente mes de mayo.
Nacida en Madrid en 1934, Palmira Abelló ingresó en la Escuela de Periodismo en 1954 pero se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid, en la rama de Lenguas Modernas, especialidad en Filología Inglesa.
Trabajó en el “Reading Room” del British Museum (Londres), recopilando datos para su tesis sobre el “Ulises” de James Joyce.
Amiga de grandes escritores como Pío Baroja, Buero Vallejo, Camilo José Cela, Gerar Brenan o Ernest Hemingway, en lo picórico, Palmira Abelló es audidacta, a partir de 1960, cuando inició su trayectoria artística en Torremolinos, obteniendo muy pronto las críticas más favorables y protagonizando a lo largo de su carrera importantes exposiciones en numerosas galerías de arte, entre ellas la “Fortuny” de Madrid, “Studio 75” de Bilbao, “Tycal” de Barcelona y “La Capitale” de Paris.
La obra de Palmira Abelló está orientada básicamente hacia los retratos y las flores y es una pintura sosegada y tranquila, aunque al mismo tiempo exponente de una intensa vida interior, ensoñadora y poética, con técnica depurada y exquisita, culta y plena de madurez y de sabiduría formal en la que proliferan evocaciones que se remontan hasta el retrato en la época del Renacimiento y llegan al romanticismo, el impresionismo y el simbolismo.
Realizadas siempre con pintura acrílica, las figuras femeninas de sus retratos, ensimismadas y con la mirada fija en un punto indeterminado, están creadas a base de gestos y de manchas, sin preocuparse aparentemente del dibujo, pero sustentadas en una sólida estructura que transmite la imagen misma inmersa en una atmósfera de iridiscentes transparencias y suaves transiciones tonales.
Perfectamente armonizada, la gama cromática de estas aristocráticas, elegantes y poéticas composiciones es abundante en verdes, tierras, negros, azules y amarillos. Además, algunas de sus mujeres, como Veronesa, tienen algo espectral y lejano, algo así como apariciones venidas de un tiempo muy remoto y de regiones desconocidas y misteriosas.
Extraordinario es el ambiente espacial en el que surge la figura, de ojos hundidos como cavernas profundamente oscuras, mientras que otras veces, como en Tadmoor II, son las delicadas texturas terrosas de la piel, de las mejillas y del cuello, las que atrapan al espectador, fascinado ante tan distante acumulación de elementos poéticos.
Pero quizá sea en Marieta donde la soltura y espontaneidad de la pincelada, así como la evanescencia de las formas, alcancen sus más altas cimas, inundadas de fragilidad y de misterio.
En cuanto a Hamilton Reed Armstrong (Greenwich, Connecticut, 1937) es un antiguo conocido en el campo de la escultura en Málaga y en toda la Costa del Sol, alguien a quien sin duda no se le ha tributado áun el homenaje que merece por su obra, empezando por su pieza más emblemática, la estatua del poeta y filósofo hebraico-español Solomon Ibn Gabirol, nacido en Málaga hacia 1020 y muerto en Valencia en 1050 o 1058, realizada en 1967 y colocada en los jardincillos de la judería en la calle Alcazabilla de Málaga, y de la que en Torremolinos se muestra desde hoy otra versión del mismo año a escala mucho más reducida.
La doctrina de Ibn Gabirol, recogida sobre todo en la Fuente de la vida, y cuya clave es la teoría de una materia, substrato común de lo corporal y de lo espiritual, y de una forma, está maravillosamente transmitida en la escultura de Armstrong, tan estilizada y, simultáneamente, tan capaz de fusionar el alma y la materia.
Toda la obra del escultor estadounidense, basada en el modelado del barro, está transida de una honda religiosidad y en sus retratos de cabezas femeninas se advierte la huella de las manos del autor, quien ha modelado la materia para darle esa forma intensa y llena de vida que demanda el espíritu.
La Exposición que se inaugurará esta tarde permanecerá abierta hasta el 27 de junio y podrá ser visitada de lunes a viernes de 9,30 a 13,30 horas.

Pintura y escultura. Palmira Abelló – H. Reed Armstrong.

Centro de Exposiciones de Benalmádena. Avenida Antonio Machado, 33. Hasta el 4 de junio de 2006.

La obra de Palmira Abelló (Madrid, 1934), orientada básicamente hacia los retratos y las flores, es una pintura sosegada y tranquila, aunque al mismo tiempo exponente de una intensa vida interior, ensoñadora y poética, de técnica depurada y exquisita, culta y plena de madurez y de sabiduría formal, con evocaciones que se remontan hasta el retrato en la época del Renacimiento y llegan al romanticismo, el impresionismo y el simbolismo. Realizadas siempre con pintura acrílica, las figuras femeninas de sus retratos, ensimismadas y con la mirada fija en un punto indeterminado, están construidas a base de gestos y de manchas, sin preocuparse aparentemente del dibujo, pero sustentadas en una sólida estructura que transmite la imagen misma inmersa en una atmósfera de iridiscentes transparencias y suaves transiciones tonales. Perfectamente armonizada, la gama cromática de estas aristocráticas, elegantes y poéticas composiciones es abundante en verdes, tierras, negros, azules y amarillos. Algunas de sus mujeres, como Veronesa, tienen algo espectral y lejano, algo así como apariciones venidas de un tiempo muy remoto y de regiones desconocidas y misteriosas. Extraordinario el ambiente espacial en el que surge esta figura, de ojos hundidos como cavernas profundamente oscuras. Otras veces, como en Tadmoor II, son las delicadas texturas terrosas de la piel, de las mejillas y del cuello, las que atrapan al espectador, fascinado ante tan distante acumulación de elementos poéticos. Pero quizá sea en Marieta donde la soltura y espontaneidad de la pincelada, así como la evanescencia de las formas, alcancen sus más altas cimas, inundadas de fragilidad y de misterio.

Por su parte, Hamilton Reed Armstrong (Greenwich, Connecticut, 1937) es un antiguo conocido en el campo de la escultura en Málaga y en toda la Costa del Sol, al que sin duda no se le ha tributado el homenaje que merece su obra, empezando por su pieza más emblemática, la estatua del poeta y filósofo hebraicoespañol Solomon Ibn Gabirol, nacido en Málaga hacia 1020 y muerto en Valencia en 1050 o 1058, realizada en 1967 y colocada en los jardincillos de la judería en la calle Alcazabilla de Málaga, y de la que aquí se muestra otra versión del mismo año a escala mucho más reducida. La doctrina de Ibn Gabirol, recogida sobre todo en la Fuente de la vida, y cuya clave es la teoría de una materia, substrato común de lo corporal y de lo espiritual, y de una forma, está maravillosamente transmitida en la escultura de Armstrong, tan estilizada y, simultáneamente, tan capaz de fusionar el alma y la materia. Toda la obra del escultor estadounidense, basada en el modelado del barro, está transida de una honda religiosidad. En sus retratos de cabezas femeninas advertimos la huella de las manos del autor, quien ha modelado la materia para darle esa forma intensa y llena de vida que demanda el espíritu.

 

 

 

© Enrique Castaños Alés

Publicado originalmente en el diario Sur de Málaga el 5 de mayo de 2006image6878

 

ELIAS

ELIAS

“El instante decisivo” Palacio del Marqués de Beniel (Vélez-Málaga) 25-02-1989

La fotografía ya tiene sus clásicos y, aunque despacio, se va constituyendo y valorando la historia de este nuevo arte. Cada dia, y en todo el mundo, son mas frecuentes las competiciones y exposiciones fotográficas, la prensa le dedica ámplios espacios y la critica elogia los muchos libros que recogen las fotos de los grandes maestros, David Hamilton, Brassai, Cecil Beaton, Capa o Cartier Bresson. De este genial fotógrafo francés, Bresson, y de su concepto de transmisión de información por medio de la imagen, la integración directa e inmediata de lo que está sucediendo, a la vez testimonio y mensaje, de Cartier Bresson, repito, tiene mucho aprendido este jóven artista de la foto’ grafía, Elias, que por primera vez expone en VélezMálaga una selección de sus últimas fotos, “La ciudad y su gente”.

 

Es la ciudad, sus hombres, el ser humano reflejando sus actitudes y sus emociones, escenas de la vida en la gran ciudad, el hombre en su vida cotidiana sin pose ni preparación. Para conseguir estas fotos hacen falta rápidos reflejos, certera visión, amor y sensibilidad, ser analitico en breves segundos. Porque el éxito de la fotografía instantánea consiste en captar de una manera simple lo mas extraordinario y de una manera extraordinaria lo mas simple, en un encuadre ritmico y vivo, nunca estático sino expontáneo. Dificil tarea pues en ésta fotografía de lo vivo, el motivo, la escena, tiene que estar resuelta, en segundos, antes de apretar el disparador de la cámara.

 

No es la cámara fotográfica, hoy de una extraordinaria perfección técnica, la que hace la foto, sino la cabeza. Y Elias sabe que una foto no es interesante por su técnica si el motivo no es interesante, que una foto debe expresar una idea, un sentimiento y que debe expresarse por ella misma. Y estas fotos de “La ciudad y su gente” son trozos de vida detenidos un instante y cada trozo es un suceso, una historia que no termina impresa sobre la cartulina, que no es una pose estática. Y el espectador de estas fotografías puede, jugando, imaginal la continuación de la historia que empieza en la imagen que contempla.

 

Elías nos hace el regalo de una exposición sorprendente, interesante por sus hallazgos, que retiene la atención y nos obliga a considerar los valores estéticos de la fotografía y aún mas, pensar en el hombre, sus vivencias y sus dramas, todo expresado con gran agudeza visual y de un modo a veces irónico, pero siempre con sensibilidad y elegancia.

Desde que estableció su residencia en Vélez-Málaga, Elías ha realizado las siguientes exposiciones:

“LA CIUDAD Y SU GENTE_”: Junio 1986 – Vélez-Málaga (50 fotos en blanco y negro).

“VELEZ-MALAGA, LA IMAGEN DE SUS FIESTAS”:    Noviembre 1986 – Vélez-Málaga Enero  1987 – Torre del Mar (50 fotos en color).

“VIVENCIAS”:         Junio 1988 – Vélez-Málaga (40 fotos en color).

“SELECCION PERSONAL”:       Agosto 1988 – Zafarraya (provincia de Granada) (40 fotos en color).

“MIRADAS URBANAS”:    Octubre 1988 – Málaga (Ateneo) (50 fotos en blanco y negro).

“EL INSTANTE DECISIVO”:       Febrero-Marzo 1989 – Vélez-Málaga (Palacio del Marqués de Beniel) (40 fotos en blanco y negro).

EN PREPARACION:        Exposición en Granada – 1989 Exposición en Jaén – 1989 Exposición antológica en Belgica = 1989

Elías, ó la fotografía imprevisible

 

Reunidas como secuencias del vivir cotidiano, esta nueva exposición de Elías es una variada antología de la foto imprevisible, una visión realista del instante que se ofrece a su objetivo. El resultado son estos cuarenta trozos de vida unos segundos inmovilizada.

Elías considera la fotografía como un espejo en el que se refleja la vida y utiliza su cámara para contarnos lo que encuentra en su camino. Esto parece facil, pero para conseguirlo hace falta poseer, como Elías, una visión rápida que sepa captar y reunir todos los elementos que participarian en la composición de la imagen.

Las situaciones de estas fotografías podran parecer, a veces, irreales, ingenuas o ambiguas, pero lo cierto es que todas responden a una realidad y no al resultado de la habil preparación o montaje. Son estas imagenes la aproximación a la intimidad, con mucha sensibilidad, algo de humor y una buena dosis de ternura, porque detras del objetivo de Elías hay siempre un corazón.

No encontraremos aquí imágenes de laboratorio, perfectas pero deshabitadas de

lo humano.

Para Elías, el instante fotográfico no existe sin el hombre y el no sale con su cámara a descubrir una escena, un personaje, sino a buscar el más alla de la simple representación de la anecdota, a registrar en la cámara, una intuición, insinuación, de lo a que pudiera seguir si los personajes de la fotografía, un instante inmoviles, se pusieran en movimiento y continuaran su historia.

Interesante y variada esta nueva colección de cuarenta fotos de Elías que invitan a la libre interpretación. Una bien conjuntada exposición en la que cada instantanea es la nota de un concierto visual, una bien armonizada sinfonía gráfica en la que Elías es al mismo tiempo compositor y director de orquesta.

No le faltarán los vitores ni los aplausos.

 

MARTIN GALAN HERRERO De la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo.

 

MADELEINE EDBERG

 
 
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