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Palmira Abelló

 

 

HEMEROTECA

PALMIRA ABELLÓ

Ensoñaciones del alma
Pintura y escultura. Palmira Abelló – H. Reed Armstrong.
Centro de Exposiciones de Benalmádena. Avenida Antonio Machado, 33. Hasta el 4 de junio de 2006.

La obra de Palmira Abelló (Madrid, 1934), orientada básicamente hacia los retratos y las flores, es una pintura sosegada y tranquila, aunque al mismo tiempo exponente de una intensa vida interior, ensoñadora y poética, de técnica depurada y exquisita, culta y plena de Palmira Abelló. TADMOOR II. Hacia 2005-2006. Acrílico / lienzo.madurez y de sabiduría formal, con evocaciones que se remontan hasta el retrato en la época del Renacimiento y llegan al romanticismo, el impresionismo y el simbolismo. Realizadas siempre con pintura acrílica, las figuras femeninas de sus retratos, ensimismadas y con la mirada fija en un punto indeterminado, están construidas a base de gestos y de manchas, sin preocuparse aparentemente del dibujo, pero sustentadas en una sólida estructura que transmite la imagen misma inmersa en una atmósfera de iridiscentes transparencias y suaves transiciones tonales. Perfectamente armonizada, la gama cromática de estas aristocráticas, elegantes y poéticas composiciones es abundante en verdes, tierras, negros, azules y amarillos. Algunas de sus mujeres, como Veronesa, tienen algo espectral y lejano, algo así como apariciones venidas de un tiempo muy remoto y de regiones desconocidas y misteriosas. Extraordinario el ambiente espacial en el que surge esta figura, de ojos hundidos como cavernas profundamente oscuras. Otras veces, como en Tadmoor II, son las delicadas texturas terrosas de la piel, de las mejillas y del cuello, las que atrapan al espectador, fascinado ante tan distante acumulación de elementos poéticos. Pero quizá sea en Marieta donde la soltura y espontaneidad de la pincelada, así como la evanescencia de las formas, alcancen sus más altas cimas, inundadas de fragilidad y de misterio.

Por su parte, Hamilton Reed Armstrong (Greenwich, Connecticut, 1937) es un antiguo conocido en el campo de la escultura en Málaga y en toda la Costa del Sol, al que sin duda no se le ha tributado el homenaje que merece su obra, empezando por su pieza más emblemática, la estatua del poeta y filósofo hebraicoespañol Solomon Ibn Gabirol, nacido en Málaga hacia 1020 y muerto en Valencia en 1050 o 1058, realizada en 1967 y colocada en los jardincillos de la judería en la calle Alcazabilla de Málaga, y de la que aquí se muestra otra versión del mismo año a escala mucho más reducida. La doctrina de Ibn Gabirol, recogida sobre todo en la Fuente de la vida, y cuya clave es la teoría de una materia, substrato común de lo corporal y de lo espiritual, y de una forma, está maravillosamente transmitida en la escultura de Armstrong, tan estilizada y, simultáneamente, tan capaz de fusionar el alma y la materia. Toda la obra del escultor estadounidense, basada en el modelado del barro, está transida de una honda religiosidad. En sus retratos de cabezas femeninas advertimos la huella de las manos del autor, quien ha modelado la materia para darle esa forma intensa y llena de vida que demanda el espíritu.
© Enrique Castaños Alés

Publicado originalmente en el diario Sur de Málaga el 5 de mayo de 2006
El alcalde de Torremolinos, Pedro Fernández Montes, tiene previsto inaugurar esta tarde a las 20,30 horas, en la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Torremolinos, una interesante exposición conjunta de pinturas de Palmira Abelló y esculturas de H. Reed Armstrong, dentro de la programación prevista por el Ayuntamiento para el presente mes de mayo.
Nacida en Madrid en 1934, Palmira Abelló ingresó en la Escuela de Periodismo en 1954 pero se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid, en la rama de Lenguas Modernas, especialidad en Filología Inglesa.
Trabajó en el “Reading Room” del British Museum (Londres), recopilando datos para su tesis sobre el “Ulises” de James Joyce.
Amiga de grandes escritores como Pío Baroja, Buero Vallejo, Camilo José Cela, Gerar Brenan o Ernest Hemingway, en lo picórico, Palmira Abelló es audidacta, a partir de 1960, cuando inició su trayectoria artística en Torremolinos, obteniendo muy pronto las críticas más favorables y protagonizando a lo largo de su carrera importantes exposiciones en numerosas galerías de arte, entre ellas la “Fortuny” de Madrid, “Studio 75” de Bilbao, “Tycal” de Barcelona y “La Capitale” de Paris.
La obra de Palmira Abelló está orientada básicamente hacia los retratos y las flores y es una pintura sosegada y tranquila, aunque al mismo tiempo exponente de una intensa vida interior, ensoñadora y poética, con técnica depurada y exquisita, culta y plena de madurez y de sabiduría formal en la que proliferan evocaciones que se remontan hasta el retrato en la época del Renacimiento y llegan al romanticismo, el impresionismo y el simbolismo.
Realizadas siempre con pintura acrílica, las figuras femeninas de sus retratos, ensimismadas y con la mirada fija en un punto indeterminado, están creadas a base de gestos y de manchas, sin preocuparse aparentemente del dibujo, pero sustentadas en una sólida estructura que transmite la imagen misma inmersa en una atmósfera de iridiscentes transparencias y suaves transiciones tonales.
Perfectamente armonizada, la gama cromática de estas aristocráticas, elegantes y poéticas composiciones es abundante en verdes, tierras, negros, azules y amarillos. Además, algunas de sus mujeres, como Veronesa, tienen algo espectral y lejano, algo así como apariciones venidas de un tiempo muy remoto y de regiones desconocidas y misteriosas.
Extraordinario es el ambiente espacial en el que surge la figura, de ojos hundidos como cavernas profundamente oscuras, mientras que otras veces, como en Tadmoor II, son las delicadas texturas terrosas de la piel, de las mejillas y del cuello, las que atrapan al espectador, fascinado ante tan distante acumulación de elementos poéticos.
Pero quizá sea en Marieta donde la soltura y espontaneidad de la pincelada, así como la evanescencia de las formas, alcancen sus más altas cimas, inundadas de fragilidad y de misterio.
En cuanto a Hamilton Reed Armstrong (Greenwich, Connecticut, 1937) es un antiguo conocido en el campo de la escultura en Málaga y en toda la Costa del Sol, alguien a quien sin duda no se le ha tributado áun el homenaje que merece por su obra, empezando por su pieza más emblemática, la estatua del poeta y filósofo hebraico-español Solomon Ibn Gabirol, nacido en Málaga hacia 1020 y muerto en Valencia en 1050 o 1058, realizada en 1967 y colocada en los jardincillos de la judería en la calle Alcazabilla de Málaga, y de la que en Torremolinos se muestra desde hoy otra versión del mismo año a escala mucho más reducida.
La doctrina de Ibn Gabirol, recogida sobre todo en la Fuente de la vida, y cuya clave es la teoría de una materia, substrato común de lo corporal y de lo espiritual, y de una forma, está maravillosamente transmitida en la escultura de Armstrong, tan estilizada y, simultáneamente, tan capaz de fusionar el alma y la materia.
Toda la obra del escultor estadounidense, basada en el modelado del barro, está transida de una honda religiosidad y en sus retratos de cabezas femeninas se advierte la huella de las manos del autor, quien ha modelado la materia para darle esa forma intensa y llena de vida que demanda el espíritu.
La Exposición que se inaugurará esta tarde permanecerá abierta hasta el 27 de junio y podrá ser visitada de lunes a viernes de 9,30 a 13,30 horas.

Ensoñaciones del alma
Pintura y escultura. Palmira Abelló – H. Reed Armstrong.
Centro de Exposiciones de Benalmádena. Avenida Antonio Machado, 33. Hasta el 4 de junio de 2006.

La obra de Palmira Abelló (Madrid, 1934), orientada básicamente hacia los retratos y las flores, es una pintura sosegada y tranquila, aunque al mismo tiempo exponente de una intensa vida interior, ensoñadora y poética, de técnica depurada y exquisita, culta y plena de Palmira Abelló. TADMOOR II. Hacia 2005-2006. Acrílico / lienzo.madurez y de sabiduría formal, con evocaciones que se remontan hasta el retrato en la época del Renacimiento y llegan al romanticismo, el impresionismo y el simbolismo. Realizadas siempre con pintura acrílica, las figuras femeninas de sus retratos, ensimismadas y con la mirada fija en un punto indeterminado, están construidas a base de gestos y de manchas, sin preocuparse aparentemente del dibujo, pero sustentadas en una sólida estructura que transmite la imagen misma inmersa en una atmósfera de iridiscentes transparencias y suaves transiciones tonales. Perfectamente armonizada, la gama cromática de estas aristocráticas, elegantes y poéticas composiciones es abundante en verdes, tierras, negros, azules y amarillos. Algunas de sus mujeres, como Veronesa, tienen algo espectral y lejano, algo así como apariciones venidas de un tiempo muy remoto y de regiones desconocidas y misteriosas. Extraordinario el ambiente espacial en el que surge esta figura, de ojos hundidos como cavernas profundamente oscuras. Otras veces, como en Tadmoor II, son las delicadas texturas terrosas de la piel, de las mejillas y del cuello, las que atrapan al espectador, fascinado ante tan distante acumulación de elementos poéticos. Pero quizá sea en Marieta donde la soltura y espontaneidad de la pincelada, así como la evanescencia de las formas, alcancen sus más altas cimas, inundadas de fragilidad y de misterio.

 

José de Guimaraes ( José Mª Fernández Marques)

José Maria Fernandes Marques, conocido bajo el pseudónimo de José de Guimarães nació el 25 de noviembre de 1939 en Guimarães

Se graduó en Ingeniería en 1965.

Estudió pintura con Teresa de Sousadibujo con Gil Teixeira Lopes, y grabado en la Sociedad Cooperativa de Grabadores Portugueses

Entre las mejores y más conocidas obras de José de Guimarães se incluyen las siguientes:

  • Batalha de Cartago (Batalla de Cartago)
  • O Amolador (1963)
  • Domadora de Crocodilos (1977)
  • Inês de Castro (1980)
  • Nú Descendo a Escada (1980)
  • Camões e D. Sebastião (1980)
  • Naufrágio de Camões (1980)
  • Camões (1981)
  • Serpente (1983)
  • Cartas de Jogar (1983)
  • Malabarista (1983)
  • D. Sebastião (1985)
  • Camões (1985)
  • Rei D. Pedro (1985)
  • Pássaro (1985)
  • Fernando Pessoa (Frente e Verso) (1985)
  • O Falcão (1988)
  • O Devorador de Automóveis en Azurém (1991)
  • Logotipo para el I.C.E.P (1993), logotipo turístico de Portugal1
  • Serie México (1995)
  • Monumento ao Nicolino en Guimarães (2007)2

Obras de José de Guimarães(pinchar sobre la imagen para agrandar)

Premios

  • 2º Prémio: Grabado, Estoril (1965)
  • 1º Premio: Grabado, Universidade de Luanda (1967)
  • 1º Premio: Grabado, Ciudad de Luanda (1967)
  • 1º Premio: Grabado, Ciudad de Luanda (1968)
  • Mención de honor : Exposición Nacional de Grabado, Lisboa (1977)
  • Medalla de bronce: Premio Europeo de Pintura, OstendeBélgica (1978)
  • Medalla de bronce: Premio Europeo de Pintura, Ostende, Bélgica (1980)
  • Premio de Adquisición del Jurado del Salón del Pequeño Formato, Lisboa, Portugal (1982)
  • Premio Orwell 1984: Centro de Arte Moderna, Fundación Calouste Gulbenkian , Lisboa (1984)
  • Gran Premio:IX Bienal Internacional del Deporte en la Bellas Artes , con “Corredor de velocidad”Barcelona (1986)3
  • Premio de Selección Bienal de Escultura de Óbidos, Portugal (1988)
  • Medalla de Mérito Artístico de la Ciudad de Guimarães (1989)
  • Premiado con el encargo de un monumento libre para la «Universidade de Guimarães» (1989)
  • Condecorado pelo Presidente da República Portuguesa com a Ordem do «Infante D.Henrique» (1990)
  • Premio Olímpico Internacional 1991, «Desporto e Arte» (1991)
  • Premio de Artes Plásticas da AICA, Lisboa (1992)
  • Homenajeado por el Canal Cultural de Televisão, ARTE, con la exhibición de la película sobre su obra «Je vis cette vie magnifique dans mon atelier», realizada por Erwin Leiser. (1994)

Exposiciones individuales

Museos y colecciones públicas con obras de José de Guimarães

 
 
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