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Archivos Mensuales: noviembre 2016

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Manel Bosch

 
 

Rafael Botí

Rafael Botí

RAFAEL BOTI
Nace en Córdoba el día 8 de Agosto de 1900. Desde 1909 a 1916 estudia dibujo con Julio Romero de Torres, modelado con Victoriano Chicote e Historia del Arte con Ricardo Agrasot, en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba. Estudia música en el Conservatorio de Córdoba.
En 1917 se traslada a Madrid e ingresa en el Conservatorio para seguir sus estudios musicales. En 1919 conoce a Daniel Vázquez Díaz, imiéndo1v (les(¡<,
entonces una gran amistad y admiración; formando parte del primer grupo de alumnos, con Oasagasti, Pablo Zelaya, Díaz Caneja y Rodríguez Acosta. En este mismo año, ingresa mediante oposición en la Orquesta Filarmónica de Madrid como profesor de viola.
En 1929 y 1931 viaja a París para ampliar estudios de pintura, pensionado por la Diputación de Córdoba. En 193 1, ¡unto o clesl~u~ulc~s artistas rvilo
vadores (Emiliano Barra¡, Winthuysen, Planes, Moreno Villa, Castedo, Souto, Rodríguez Luna, Francisco Mateos, etc.) funda la «Agrupación Gremial de Artistas Plásticos» y lanzan un manifiesto de vanguardia dirigido a la renovación de la vida artística nacional. La guerra civil le produce un trauma y se aleja de la pintura hasta 1947.
En 1979 el Excmo. Ayuntamiento de Córdoba le nombra Hijo Predilecto de la Ciudad y le concede la Medalla de Oro de Córdoba, y la Real Academia de Córdoba le designa Académico Correspondiente. En 1980 el Ministerio de Cultura le concede la Medalla de Plata al Mérito en las Bellas Artes.
EXPOSICIONES PERSONALES
Círculo de la Amistad, de Córdoba, 1923. Casa Nancy, Madrid, 1927. Asociación de Artistas Vascos, Bilbao, 1933. Salón de Arte Moderno de la Biblioteca Nacional, Madrid, 1935. Círculo de Bellas Artes, Madrid, 1959. Escuela de Nobles y Bellas Artes de San Eloy, Salamanca, 1961. Galería Toisón, Madrid, 1962. Galería Lázaro, Madrid, 1972. Galería Studio 52, Córdoba, 1973. Galería Giotto, Madrid, 1974. Ateneo de Madrid, 1978. Galería Juan de Mesa, Córdoba, 1979. Conservatorio Superior de Música, Córdoba, 1983.
EXPOSICIONES COLECTIVAS MAS IMPORTANTES
Salón de Otoño, Madrid, 1921. Cuarto Salón 1, 0¡orlo, 11 Exposición de Arte, Sociedad Cordobesa de Arqueología, 1923. Exposición de Bellas Artes, Cádiz; Sexto Salón de Otoño y Círculo de Bellas Artes, Madrid, 1925. Exposición «Artistas Independientes» en el Salón «Heraldo de Madrid»; Exposición Nacional de Bellas Artes; Círculo de Bellas Artes, Exposición Internacional de Barcelona; Exposición Regional de Arte Moderno, Granada, 1929. Exposición del Patronato Nacional de Turismo «Casa de los Tiros» (en la que es galardonado), Granada; Nacional de Bellas Artes y Círculo de Bellas Artes, Madrid, 1930. Museo de Arte Moderno, Nueva Federación de las Artes y Lyceum Club Femenino, Madrid, 1932. Exposición Regional de Bellas Artes, Córdoba, 1936. I Bienal Hispanoamericana de Arte, 1951. Pintura Española Contemporánea, Lima; Homenaje a Vázquez Díaz y Arte Español Actual, Madrid, 1953. Homenaje a Velázquez; Arte Español 1925-35; Pintores y Escultores en la Fiesta de los Toros, Madrid, 1960, Homenaje a Zabaleta, 1961. XIII Exposición de Pintores de Africa, 1963. Exposición Nacional de Bellas Artes (en la que obtiene el Premio Diputación de Cuenca), Madrid; Homenaje a Mateo Inurria, Córdoba, 1964. Homenaje a Vázquez Díaz, Ayuntamiento de Monóvar; II Premio Círculo 2, Madrid, 1967. Pintura Actual, Galería Tartessos, Madrid; Exposición Homenaje Discípulos de Vázquez Díaz, Madrid, 1971. Homenaje a Juan Esplandiu, etc.
RAFAEL BOTI

Botí y sus maestros, presentan la pintura de quien se inicia en la música, ejerce de músico e hizo de sus barruntos una armonía sonora; del artista que se identifica con la iconografía y el clima sureño de Julio Romero de Torres, que le impulsa y le enseña a ver desde el sentimiento; y el músico-pintor que practica junto al maestro de la modernidad, don Daniel, andaluz nacido en la cuenca minera del Río Tinto, en Nerva, testigo en París de las primeras vanguardias, profesor, muralista, paisajista y retratista del mayor rango al que le unió una estrecha amistad. Maestros que le enseñaron a seguir siendo, y a abrirse a su tiempo en su espacio abierto, factores querenciales, existencialistas, que se aprecian en la pintura de Rafael Botí, en sus patios cordobeses o en los jardines del Retiro o del Botánico, naturalezas cargadas de respiración, con el trazo sutil, referencial, de una recreación objetiva o subjetiva y los tonos verdes o naranjas, azules o blancos que entonan en su pentagrama íntimo mientras mezcla en la paleta. De Romero de Torres pueden contemplarse cuadros costumbristas, retratos, realismo social o fantasías y picardía, desde “Mira que bonita era” “Angeles y Fuensanta”, “Magdalena”, “Contrariedad”, y otras mujeres morenas. De Vázquez Díaz, “Autorretrato”, retratos y paisajes… “Dama en gris”, “Otoño en Fuenterrabía”, “La iglesia de San Jorge, de Palos”, “Las Bellas Artes” o “Conde de Romanones

Vázquez Díaz escribió de Botí: “Su doble sensibilidad de músico y pintor le hace percibir la música del paisaje y el canto del mirlo que acompaña su silencio mientras pinta. Este pintor tiene su violín que deja en casa cuando viene al campo, para oír la melodía de los cielos. No cabe mejor definición que pueda hacerse de la pintura de Botí: “en sus paisajes hay que guardar silencio para escuchar la música”. Cuando Rafael Botí va a pintar el paisaje elegido, siempre le acompaña un pájaro. En nuestra España solo hay un pintor de esta pureza: Regoyos en sus pequeños paisajes franciscanos”. No es necesario escribir más.

Articulo aparecido en el “Punto de las Artes”.

 

François Boucheiz

François Boucheix est né le 7 janvier 1940 à Montcheneix, petit village aux pieds des Monts d’Auvergne. Il commence à peindre en 1957 fait sa première exposition en 1960 en Tunisie, puis expose en province. Il décide de «monter à Paris» et se manifeste en 1963 à la Galerie de Sèvres, où il rencontre Bernard Bellaïche. Il continue ensuite à exposer régulièrement à cette galerie avec d’autres artistes. Remarqué tout d’abord par Foujita, puis par Salvador Dali, il est découvert par le tout Paris en 1969, date à laquelle le commentaire du critique d’art de l’Aurore commence à circuler parmi les amateurs d’art: «La relève de Dali et de Chagall est assurée».
C’est à la suite d’une célèbre exposition de ‘Dali à Boucheix et Meissonnier’ qu’il décide d’être un peintre surréaliste de rêve et de bonheur. Toutes ses oeuvres sont chargées d’une poésie à la fois délicate et puissante; de ses tableaux se dégage comme par enchantement une union heureuse du rêve et de la lumière. François Boucheix est «un musicien de la peinture».
Depuis cette époque Boucheix a travaillé pour les meilleurs marchands et galeries et est exposé aux quatre coins du monde (plus de 32 pays): Paris, Bâle, Genève, Genolier, Zurich, Beyrouth, Londres, Berlin, Tokyo, Rome, Caracas, Riad, Jeddah, Boston, Chicago, Pékin, Bruxelles, Hambourg, et beaucoup d’autres.
Les sculptures de François Boucheix
C’est le célèbre sculpteur César, maintenant décédé, qui après plusieurs rencontres avec François Boucheix, et une soirée passée ensemble en 1992 à la Baule, a incité Boucheix à faire de la sculpture. Ses compositions sont, de ce fait, un dernier hommage rendu au grand sculpteur surréaliste. Voir notre rubrique SCULPTEURS >> .

A l’exception de quelques tirages uniques, ses sculptures sont réalisées en 12 exemplaires numérotés de 1 à 8 pour les épreuves originales et de I à IV pour les épreuves d’artistes.
Commentaire
Boucheix est référencé par tous les guides d’art internationaux. Ses oeuvres font partie de nombreuses et prestigieuses collections à travers le monde.
Le musée surréaliste de François Boucheix a ouvert ses portes en juillet 2006. Il retrace sa vie de 1957 à 2006 avec 230 peintures et 35 bronzes. Il est le premier musée surréaliste de France et nous vous invitons à une visite virtuelle par le biais du site .

Au temps qui passe
François Boucheix expose à la galerie depuis 2001.

 

Amaya Bozal

image500101oriental-head-iv-oil-pigments-and-gold-plates-over-canvas-170x120-6000-eurs-2012Amaya Bozal (Madrid, 1972)

EXPOSICIONES INDIVIDUALES (Selección):
• 1994 Madrid, Galería Sen.• 1995 Caracas, (Venezuela). Feria Internacional de Arte Iberoamericano, FIA, Galería Sen.
• 1996 Granada, Galería Sandunga.

• 1997 Buenos Aires, (Argentina), ArteBa, Galería Sen.

• 1998 Madrid, Galería Sen.

• 1998 Jerez de la Frontera, Galería Carmen de la Calle.

• 1999 Sta. Cruz de Tenerife, Galería Mácula.

• 2000 Madrid, Galería Sen.

• 2000 Sta Cruz de Tenerife, Galería Mácula.

• 2002 Sta.Cruz de Tenerife, Galería Mácula.

• 2002 New York, Paul Sharpe Contemporary Art.

• 2003 Madrid, Sala XIII.

• 2003 Madrid, Galería Sen.

• 2004 Murcia, Galería Art-9.

• 2004 Sta Cruz de Tenerife, Galería Mácula.

• 2005 New York, Paul Sharpe Contemporary Art.

• 2007 Madrid, Galería Sen.

• 2007 Sta. Cruz de Tenerife, Galería Mácula.

• 2007 Nueva York, Paul Sharpe Contemporray Art.

• 2008 Madrid, Galería Rayuela.

• 2010 Madrid, Art Madrid (Galería Rayuela).

• 2011 Madrid, “Mi viento jamás sopló” (Galería Rayuela).

• 2012 Madrid, “Colectiva” (Galería Fernandez-Brasso).

• 2012 Sta. Cruz de Tenerife, “Colectiva”, Galeria Mácula (en producción).

• 2013 Dublín, Irlanda, “Instituto Cervantes” (en producción).

COLECCIONES
• 1994 Fundación la Caixa, Colección Testimoni.

• 1994 Banco de Santander.

• 1998 Fundación La Caixa, Colección Testimoni.

• 1998 Banco de Santander.

• 1998 Museo Municipal de Arte contemporáneo, Madrid.

• 1999 ACCIONA, Madrid.

• 2000 Caixa Vigo, Vigo.

• 2001 Paul Sharpe Contemporary Art, New York.

• 2001 Colección Viña Albali, Valdepeñas.

• 2002 Fundación Mainel, Valencia.

• 2002 Ayuntamiento de Zamora.

• 2002 Colección Viña Albali, Valdepeñas.

• 2003 Ayuntamiento de Valdepeñas.

• 2005 CaixaNova, Vigo.

• 2006 Ayuntamiento de A Coruña. Premio de la Real Academia Gallega de Bellas Artes.

• 2007 Colección Bárcenas, Ciudad Real.

• 2009 Colección Bárcenas, Ciudad Real.

• 2009 Ayuntamiento de Valdepeñas, Primer Premio de escultura.

BIBLIOGRAFÍA SELECCIONADA:
• Javier Arnaldo. “La Elegía enfoscada”, cat. Exposición, Galería Sen, Madrid, 1994.

• Antonio Bonet Correa. “Razón y sentido de una colección”, cat. Colección Municipal de Arte contemporáneo, Madrid, 1999.

• Francisco Calvo Serraller. “El Saber de Amaya Bozal”, El País, 3-5-1993; “Mujeres con Arte”, El País semanal, Mayo-1998; “Generación XXI”, El País Semanal, Octubre-1999. “Cabezas doradas”, texto de catálogo, galería Sen, 2007.

• Fernando Huici. “Construcciones en el agua”, El Pais, Babelia, 1998; “Descarnada geografía del horizonte”, EL Pais, Babelia. 15 de Abril, 2000.

• Marcos Ricardo Barnatán. “Los cinco sentidos”, El Mundo, Metrópolis, Dic.-1995; “La incesante Pleamar”, El Mundo, Metropolis, Abril, 1998; “Extraños Abstractos”, El Mundo, Metrópolis, Septiembre, 1998; “Nueve novísimos”, El Mundo, Metrópolis, Octubre, 1997; “Sintonía en Rayuela” El Mundo, Metrópolis, Marzo, 2003; “Cuerpos de Mujer”, El Mundo, Metrópolis, Octubre, 2003. “Ante la última obra de Amaya Bozal”, cat. exposición. Galería Mácula. “Cabezas de Amaya Boza”l, El Mundo, Cultural, 25 Abril, 2007.

• Antonio Gamoneda. “Memoria volcánica”, cinco poemas inéditos y cinco serigrafías de Amaya Bozal.

• Ada del Moral. “Un complejo mundo interior”, La Vanguardia, 14 Febrero 2003.

• Daniel Múgica. “Pintar al aire” Mujeres al filo, El País de las tentaciones, 24-1-2002.

• J. A. Tinte. “Amaya Bozal, Paisajes del Cuerpo”, El Punto de las Artes, 27-marzo, 2003; “Torsos de Amaya Bozal”, El Punto de las Arte, Octubre del 2003.

• Carmen Pallarés. “Amaya Bozal”, ABC, suplemento cultural, Octubre 1994.

• J. Parreño. “Elogio de la mirada”, ABC, suplemento cultural, Octubre 1996.

• Francisca Pérez Carreño. “Cuerpo y paisaje de la pintura”, catálogo de exposición, Madrid 2003.

• Carlos Piera. “Paisajes minerales”, cat. exposición, Galería Sen, Madrid, 2000.

• Juan Antonio Ramírez. “Corpus Solus. Para un mapa del cuerpo en el arte contemporáneo,” capítulo 8; “La piel pintada, Aganetha Dyck y Amaya Bozal”, Ed. Siruela, Madrid 2003; “Amaya Bozal, la conquista del suelo”, texto. Cat. exposición. Galería Macula, 2004.

• Guillermo Solana. “Los ultimísimos del arte español”, ABC, suplemento cultural., “La piel constelada”, texto de catálogo, Galería Rayuela, 2008.

• Claude Delguerre. “L’âme du torse”, FLUXUS , Belgium, 2004.

• Luís de la Cruz Rodríguez. “Amaya Bozal entre paisajes y cabezas”, La Opinión, Sta. Cruz de Tenerife, 5 Mayo, 2007.

• Manuela Mena, “Y mi viento jamás sopló”, texto de catálogo, Galería Rayuela, 201.

 

BOZON CHRISTIAN

BOZON CHRISTIAN

ARTICLES: Francisco PALOMO DÍAZ
Christian Bozon es licenciado en Artes por la Escuela de Bellas Artes de Besançon, en la que aprendió a grabar con los reputados maestros George Oudot y Jean Scanreight. Su primer grabado de aprendizaje es de 1987. Desde junio de 1993 a septiembre de 1994 trabajó en el taller del Centro Cultural Francés en Tetuán, Marruecos, haciendo realidad su sueño infantil de vivir en el sur, de hablar español y de expresar el color de las tierras cálidas andaluzas y africanas[1]. En Asilah, en un encuentro de artistas mediterráneos, conoció a Francisco Aguilar y decidió ir a trabajar con él a Málaga. Desde 1995 colabora en el Taller Gravura. En 1997 y 1998 recibió accésit en Grabado en el Certamen Pablo Ruiz Picasso, de Málaga, y en el último de los años citados fue Primer Premio de la Bienal Internacional de Artes Gráficas de St Maur des Fossès. En 1999 fue finalista en los premios concedidos por la Fundation Grav’x, en París, y por el certamen «Máximo Ramos» de El Ferrol, A Coruña, obteniendo nuevamente la misma consideración en 2000 y, al año siguiente, en la Bienal D´lle de France, en Versalles, de la galería Brita Prinz, de Madrid, y de la Trienal Internacional de Kanagawa, en Japón. Desde 1990 ha hecho repetidas exposiciones de sus pinturas en grandes lienzos o de sus estampas en Vallorbe (Suiza); en
las ciudades francesas de Besançon, Lons le Saunier, París y Goux; en las marroquíes de Tetuán y Fez y en Málaga. Ha participado en certámenes gráficos de Francia, Marruecos, Suiza y España, en especial en Estampa, Madrid, desde 1995 hasta hoy. Sus grabados son vendidos o llevados a certámenes en Francia, Luxemburgo, Holanda, Alemania y Bélgica por un marchante particular que representa a una docena de artistas. El catálogo de Bozon hasta Marzo de 2002 es de unas diez litografías de aprendizaje antes de obtener la licenciatura y unos doscientos diez grabados en técnica calcográfica, de los que unos cuarenta los hizo en su período de estudios en Francia, una veintena pertenecen a la etapa tetuaní y ciento cincuenta son los realizados hasta la fecha en Gravura junto a Francisco Aguilar. Es grabador completo, dedicándose a estampar sus producciones y otras del taller. Sus técnicas preferidas, que suele emplear en una misma obra, son aguatinta y barniz blando. No ha hecho aguafuerte ni le gusta por no convenir a su carácter. Emplea la punta seca o la manera negra en obras que lo requieren. Es un artista colorista con una exquisita
predisposición para el contraste de las gamas frías y calientes o para las luces. Por la multiplicación de hasta tres planchas por obra, su refinado colorido y su luz actúan como elementos de composición. La estampación representa otro tanto o más de creatividad que la incisión de la matriz. Si él no estampara, sus grabados no serían lo que son. Es por ello que sus tiradas han sido siempre muy precisas y no han estado tan condicionadas por la demanda como por la poética que le define. Durante su etapa francesa de estudio apenas hizo tirada de sus ejercicios escolares, siendo de trece ejemplares el Libro de Artista del curso al que pertenecía. En Tetuán llegó a tirar de seis a ocho ejemplares de los collagraphs sobre matrices de cartón y en Gravura, veinte o treinta ejemplares en las obras de los primeros años malagueños y, actualmente, unos cuarenta o cincuenta. Christian Bozon es más un artista de luz y color que de línea. Entiende aquéllos como forma y, como se ha dicho, la iluminación establece la composición por zonas. Consigue una riqueza cromática que tiene el encanto orientalista de los cultos y refinados pintores africanistas de Francia: desde Delacroix e Ingres a Matisse hay una línea de exotismo imaginario que recorre el arte galo. En esta línea está Christian Bozon, en la frontera de la abstracción, pero sólo abstracta en la apariencia de zonas cromáticas y luminosas, porque una mirada más atenta descubre formas naturalistas y ambientes de interiores inundados de placidez. Se siente a gusto con el mito del sur, y tanto a él como a la crítica francesa no les cuesta mucho esfuerzo encontrar en éste el tópico, «leur caractère sauvage», sea andaluz o marroquí[2]. No dudan. La curiosidad o la ensoñación poética hacen únicos y exclusivos valores románticos. La crítica española reconoce su destreza de oficio en el grabado y la ya comentada frescura de color[3]: «El contenido de estas obras, clásico en un expresionismo sea matérico, sea tachista con los que resuelve temas al filo de la abstracción, es de una figuración sugerida, adivinada, en la línea de importantes grabadores: el gesto de Tàpies es una de las coordenadas y una preciosa lección en la consecución de los efectos y diálogos; la magia de Antoni Clavé con su parte de personajesreyes o heraldos, son influencias que este artista soluciona dando una nueva lectura a lo visto…» Aunque no tenemos un conocimiento completo de la obra de Christian Bozon, por ignorar la realizada en Besançon, vemos tres etapas en su evolución desde su establecimiento en Tetuán: la marroquí, de cubismo exótico, de 1993 a 1995; la malagueña mítica influida por las cosmogonías de Aguilar, hasta 1999 y, por último, la actual desde 2000 a hoy, que es una remembranza francesa. Una de otra son muy diferentes las tres, pero las une el afán por la conquista de la luz y porque su posición estética es francesa, aunque su prisma de visión se aclare con la cegadora iluminación mediterránea: la sugerencia sureña es sólo catalizador para que Bozon sea más francés. Su arte nunca ha captado ni interpretado las realidades marroquí o española. Nos consta que no comparte estas reflexiones. Aquí, en l´Andalousie sauvage, lejos de La France, nos parece muy Jurassien: la dulce tierra de Francia y su cartesiano ordenamiento administrativo y cultural, que tanto amamos los españoles, que miramos a la intelectualidad gala con el pensamiento puesto en los versos de Renè Char, «Des yeux purs
dans le bois cherchent la tête habitable». La estancia tetuaní tiene sus mejores y más sugestivos logros en los grabados de la Suite marocaine, de 1994, grandes obras de 530 x 780 mm.Es muy hermosa tanto en el concepto normativo de los planos yuxtapuestos como en las ondulaciones y signos que los ocupan. Es una geometrización plana, elegante hasta la decoración, como en ciertos cuadros de Braque pero con un tratamiento informalista de arañazos, punteados o quemados que contrastan con las femeninas ondulaciones paralelas, a modo de ondas, o con los campos moteados de pequeños triángulos. La exquisita tonalidad de los turquesas y habanas, ocres pardos y castaños rememora otra vez la delicada paleta poscubista, pero nunca el cromatismo marroquí del verde ceniciento con el negro, el morado, el amarillo, el oro bajo y el marrón que adornan la cerámica de Safi o el mobiliario popular. Tampoco se acerca a las singulares combinaciones de turquesa y negro safies ni a la lujosa de azul cobalto sobre blanco estannífero de Fez. Por la verticalidad de los formatos y por la paleta, parece como si Bozon hubiera hecho una síntesis de las composiciones de Braque de los años de 1911 y 1912. En sus grabados no hay letras ni collages, pero hay signos y planos yuxtapuestos, como en el cubismo sintético. Aquí no hay aquella objetividad de cosa usada, sino un colorido sensible e íntimo, subjetivo. Los de la Suite marocaine recuerdan las rejillas cubistas con filetes cruzados en rombo. En los recortes perfilados de la matriz también se recobra el hacer del cubismo. La etapa malagueña de Bozon hasta 2000 es la más conocida y objeto de las críticas anteriormente citadas. Es de una figuración mitológica de seres fantásticos y mágicos que, creemos, han sido elegidos tanto del imaginario del pintor como de los infinitos que emplea Francisco Aguilar. El modo dibujístico, los temas y los títulos lo confirman, La Frontera, Piratas, El circo, etc. Es un periodo de aclimatación a Málaga, que no tardó mucho en encontrar, y de intensa experimentación al lado de un grabador sabio y de larga experiencia como es Aguilar. Se caracteriza por una enorme libertad en el trazo y diseño de las figuras, búsqueda de efectos con rayados, humor en los motivos, etc. Pero tampoco parece español, aunque represente a Don Quijote montado en una Vespa lanza en ristre, En busca del centauro (1999, barniz blando, aguatinta al azúcar, aguatinta y punta seca). El tercer período, desde 2000 en adelante, es de optimismo, placidez, luz y alegría de color extraordinarios. Sus grabados pequeños, cuyas medidas son de 315; 270 y 139 mm., vistos en fotografía parecen pinturas en grandes lienzos. La sofisticación del colorido y de la luz no rompe el plano de la superficie. El color se abre por zonas, a modo de grandes recuadros o manchas que construyen la composición. A la primera mirada vemos una obra abstracta; sólo una observación atenta hace emerger figuras reconocibles que no pertenecen tanto al natural como al museo imaginario de la pintura francesa. De nuevo Bozon ha vuelto mentalmente al arte galo, al sistema representativo de los nabis Pierre Bonnard y Edouard Vuillard. La
riqueza de amarillos de muchos de estos grabados nos recuerda vivamente El Talismán de Paul Sérusier y, sobre todo, la sensible y jugosa paleta de Bonnard o los moteados armónicos de Vuillard, que fue un consumado litógrafo. Uno y otro tuvieron un sentido refinado, japonés, de la composición zonal y de la tonalidad, más atemperada en éste que en aquél[4]. La preciosa estampa La siesta es de dulce e íntimo encanto, como toda la producción de Bozon en este ciclo sereno y lleno de poesía, como lo fue también la pintura de los dos «profetas» citados, sin bagajes literarios, pintura-poesía de la propia pintura: Pensamientos, sobre La baigneuse de Valpinçon, de Ingres; Detrás del escenario o Ensayo, recordando a Dégas; Tarde de invierno o La siesta, sobre Bonnard. A veces, las composiciones zonales, pero no el color, parecen inspirarse en grabados de Faria, el maestro portugués, que Bozon conoce perfectamente, pues los estampa con frecuencia.

Francisco José Palomo Díaz
PROFESOR TITULAR DE LA UNIVERSIDAD DE MÁLAGA
[1] Merelo, M. Eugenia: «Christian Bozon muestra en el Taller Gravura sus «Huellas ancestrales», en Sur, de Málaga, de 1 de junio de 1996.
[2] Presentación de J. C. al catálogo de la exposición individual de Bozon en la galería Artcadache en Valorbe, Suiza, en 1996. En términos parecidos se expresa toda la crítica francesa recibida por este artista recogida en el catálogo de su exposición de grabados
en los Ateliers d´art de la Ville de Saint-Maur, París, en 4 de diciembre de 1999.
[3] «Las huellas de Crhistian Bozon», sin firmar, en Diario 16, de Madrid, de 21 de junio de 1996.
[4] Gállego, Julián: Pintura contemporánea, Estella, Salvat editores, 1971, pág. 44. ARGAN, G. C.: El arte moderno 1770- 1970, Tº I, Valencia, FernandoTorres editor, 1975, pág. 184.

 

José María Bracho Murillo

José María Murillo y Bracho (Sevilla, 1827 – Málaga, 1882) fue un pintor español de la escuela sevillana discípulo de Antonio María Esquivel, también se le conoce como José María Bracho y Murillo debido a su costumbre de firmar las obras invirtiendo el orden de los apellidos. Participó en varias ocasiones en la Exposición Nacional de Bellas Artes (España) entre los años 1858 y 1878, presentando lienzos de naturalezas muertas, conjuntos florales y fruteros. En la exposición celebrada en Jerez de la Frontera el año 1856 participó con dos lienzos de tema costumbrista titulados: Preparativos para una gran comida y Mesa revuelta.1 2 Sus obras pueden contemplarse en el Museo de Málaga, ciudad a la que estuvo muy vinculado y en colecciones particulares como la Colección Bellver de Sevilla.

 

Juan Manuel Brazan

Juan Manuel Brazan

nuevo éxito del pintor alhameño

16-03-2005.- El más destacado artista de nuestra Comarca, como es el pintor alhameño Juan Manuel Brazam, ha obtenido un nuevo éxito artístico con las exposiciones que ha presentado en Granada con proyección nacional, la primera de ellas organizada por el Ayuntamiento de Granada y que bajo la denominación de “Memoria sobre el silencio y la luz”, se ha ofrecido en los dos importantes centros culturales de la capital, el del Gran Capitán y el de Manuel de Falla, reflejándose así la importancia y dimensión de la obra de Brazam en todos sus órdenes y dentro de la historia de la pintura de Granada y Andalucía.

Una tercera exposición se ha presentado en la galería que lleva el nombre de “Rprsn-tación” la que igualmente, presentando sus últimas obras, ha resultado visitada por un elevado número de personas.

Para leer la entrevista pulsa en “Leer mas…”

Juan Manuel Brazam; “Memorias sobre el silencio y la luz”

Organizadas por el Ayuntamiento de Granada, se ha podido ver en estos días la magnifica exposición del pintor alhameño Juan Manuel Brazam titulada “Memorias sobre el silencio y la luz” que, debido a la importancia y dimensión de su obra en todos los órdenes, se ha tenido que ofrecer en dos importantes centros culturales de nuestra capital, el del Gran Capitán y el de Manuel de Falla, pudo ser visitada hasta el pasado 17 de marzo.

Juan Manuel dedicó esta exposición especial a su buen y querido amigo Francisco Izquierdo, fallecido hace unos meses y quien, precisamente participó en uno de los ciclos de conferencias del Patronato, a petición del mismo pintor alhameño, dejando un recuerdo imborrable por su elevada calidad humana e intelectual. Francisco Izquierdo, admirador de la obra de Brazam, escribió en numerosas ocasiones sobre Juan Manuel, resaltando su singularidad artística.

A la par que esta importante exposición, la galería de arte “Rpsntacion” de Granada, con sede en calle San Antonio, 1, presenta también una interesante exposición de nuestro destacado paisano, bajo la denominación de “Brazam, 25 años de pintura”, la que permanecerá abierta hasta el 23 de Marzo.

Muchos alhameños, sabiendo de la importancia de Brazam, desconocemos su obra y su forma de pensar. Su obra, en buena medida, podemos admirarla ahora en los centros culturales granadinos indicados. Su forma de pensar, en alguna medida, la tenemos en las respuestas que nos da a las siguientes preguntas.

– ¿Qué es el arte?
– En un concepto amplio, el arte te abre la puerta de la belleza, te puede hacer disfrutar de la vida y te llena de riqueza interior, te hace comprender el centro del núcleo de nuestra existencia, alivia nuestra oscuridad; no concibo al hombre si él, es inherente a él.

– ¿Qué es la pintura?
– La pintura no se puede explicar. La pintura es una lengua, que cada uno de nosotros la entiende, mientras la ve, si se crea ese lenguaje. Es una disciplina que requiere toda tu atención y dedicación. Ser pintor es una forma de vivir, de sentir, y esto no lo puedes cambiar. Realizas una obra tras otra de forma que se está creando siempre, llenándose de cada período de tu vida. Sale a través de una meditación serena, razonada totalmente, solitaria. Es una filosofía de la existencia. La pintura tiene que ver con el recogimiento. Es lo más alejado de la frivolidad. La pintura es mi manera de estar solo.

– ¿Qué buscas en tu pintura?
– Expresar la misma pintura, yo no busco el entendimiento de lo que hago, son diálogos interiores, hablar de una realidad distinta a la realidad visual, hablo con la pintura, sólo tiene que existir. La pintura tiene que ser ella misma. Nace en el alma humana como el viento en la naturaleza, en ella se refleja un micromundo pictórico que siento y que es parte de la naturaleza que no vemos y que es difícil atrapar. Mi atención está en la vibración del color, las formas sólo en su relación con la intensidad de las masas, el misticismo que da el espacio físico del formato y la espiritualidad que quiero que esté. Pintas lo que eres, todo se reduce a eso. Es meditativa, interiorizada. Un diálogo con todo lo que me ha compuesto. Siempre busco llegar a la síntesis y siempre me queda la duda de haberla encontrado. Que esté en los sutiles territorios de la poesía, que la luz del Sur esté en ella. Lienzos llenos de silencio, serenidad, inmovilidad como la montaña. Son como paisajes interiores llenos de calma. Eso da paso a la evolución de la obra.

– ¿Qué estilo o tendencia?
– Los movimientos pictóricos, van contra la naturaleza de la creación, siempre me han parecido una deformación. Me interesan las individualidades, no las tendencias. Las trayectorias coherentes de un autor que estén llenas de libertad y sentimiento. El arte no tiene normas, es la individualidad la que pone y trabaja para que estas tracen su camino. Es un error cuando intentamos fijarlo con una u otra definición. La obra que tiene interés es por un mundo propio.

– ¿Que piensas del arte del momento?
– El arte en su meditación no debe ser una búsqueda de novedades o paridas que llamen la atención como sea, hay mucho folclore, artilugios sin nada detrás. Eso sí, es divertido, entretiene pero carece de pensamiento. La influencia del dictado de Nueva York sobre estas masas de “artistas” que repiten fórmulas agotadas hace treinta años. Hay falta de personalidad, estamos en unos momentos muy confusos. Ahora vale todo, “triunfa” lo fácil. En el arte contemporáneo entran a saco “intelectuales”, galeristas artísticamente analfabetos, que con su palabrería, con sus teorías, con puestos de poder, realizan proyectos especulativos donde creen conseguir su patente de corso. Los galeristas son unos especuladores, se llega a pensar que es más importante el galerista que el artista. El sistema es tan canalla que puede que no existas. La cultura se está trocando en espectáculo y no hay espectáculo sin masas. Es más el conocimiento en sí que la expresión fundamental en el tiempo que lo conforma.

– ¿Es importante el mercado del arte?
– El mercado del arte está influenciado con unas directrices que manipulan los medios de comunicación. Estos son ingenuos (lo quiero creer así), con falta de conocimiento, les hacen montar unos saraos que nada tiene que ver con el arte, se ignora a los que no gritan. El arte tiene otras preocupaciones que el mercado. El arte tiene que ver con lo que uno siente. La pintura debe ser ética hay que hacer lo que hay que hacer, todo lo demás queda fuera. Los americanos y aquí ahora también crean falsos talentos, los explotan al máximo y después no queda nada. Los jóvenes están explotados miserablemente por las galerías.

Hay mucha gente que vive del arte que ni son artistas, ni tiene nada que ver con el arte. Triunfa lo que se vende mejor, lo que provoca, lo que hace ruido. Los intermediarios defienden lo que tienen. O estás en el mundo de las instituciones o en el de las galerías que son unos exquisitos de la ambigüedad, haciendo que casi nada sea lo que parece. No se puede ver el arte como producto mercantil porque el arte va por otro camino.

ALHAMA COMUNICACION

a Sala de Exposiciones Casa Fuerte Bezmiliana inaugura hoy una exposición del pintor Juan Manuel Brazam. La muestra permanecerá abierta hasta el próximo 29 de junio y ofrece una amplia selección de obras del pintor andaluz.

El artista, licenciado en Bellas Artes, lleva toda su vida dedicado al arte y ha obtenido importantes premios y galardones de la pintura española. Premio Nacional de Pintura con Medalla de Oro de Pintores Jóvenes Españoles, cuenta con la Medalla de Oro de la Academia de Bellas Artes de San Telmo y el premio Moreno Carbonero. También tiene uno de los más importantes que se otorga en la actualidad en España mediante la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, el Premio BMW.

Internacional

Su obra lleva ocupando un primer puesto en la plástica andaluza desde los años setenta y se encuentra en numerosos museos nacionales e internacionales, así como en importantes pinacotecas privadas de Europa y América. Ha conseguido crear su propio estilo personal y es capaz de estructurar pictóricamente cualquier temática.

La exposición se puede visitar en horario de mañana y tarde, de martes a sábado, y los domingos por la mañana.

La disolución estructural de la mancha pictórica
Pintura. Juan Manuel Brazam.
Casa Fuerte de Bezmiliana. Rincón de la Victoria (Málaga). Hasta el 29 de junio de 2008.

Juan Manuel Brazam (Alhama de Granada, 1942) ha demostrado sobradamente desde hace mucho tiempo, desde aquel lejano comienzo de su primera exposición individual en 1958, que es un pintor culto, refinado, que conoce muy bien los procedimientos Juan Manuel Brazam. Uno de los cuadros realizados en homenaje a Piero della Francesca. Temple sobre lienzo. Hacia 2002.técnicos de su oficio, y, sobre todo, que sabe interpretar con desusada originalidad el inabarcable legado de la historia de la pintura. De entre las técnicas que emplea, quizá la preferida sea el uso del temple, aspecto que proporciona a su obra un aire remoto y lejano. Usando como disolvente el agua y como aglutinante algún tipo de grasa animal u otra materia orgánica, Brazam, que suele trabajar con soportes duros, especialmente sobre tabla, otorga a sus composiciones unas delicadísimas texturas cuya vida se desprende no sólo de la materia en sí, sino de la animación cromática, unos colores que parecen emanar de la propia tabla o del lienzo.

No es extraño, teniendo en cuenta lo anterior, que Brazam sienta una predilección especial por el Quattrocento italiano, y de manera muy particular por ese gran artista que fue Piero della Francesca. A Brazam no le interesa tanto esa rotundidad volumétrica de las figuras de Piero que probablemente fuese influida por Masaccio, entre otras razones porque la obra de Brazam es decididamente abstracta, sino las delicadas tonalidades que sumergen los cuadros del pintor de Borgo San Sepolcro en una luz natural fría y clara. En toda la serie de Brazam dedicada como homenaje a Piero late esa frialdad clara del Bautismo de Cristo que se conserva en Londres. Pero, además, está también el orden y la claridad estructural compositiva, que Brazam vuelve a recoger de Piero, dejando que las manchas se organicen con regularidad y orden matemáticos. La geometría oculta de los cuadros de Piero, que ya vieran Kenneth Clark y Charles Bouleau, palpita en los cuadros de Brazam, que tampoco descuida esa obsesión por la simetría de los test del psicoanalista Hermann Rorschach. Por último señalar que otro de los lienzos más bellos está dedicado al célebre Cristo de San Plácido de Velázquez: la tierra ocre roja con diminutas manchas salpicadas de color violeta, podría ser una sugerente metáfora de la áspera tierra castellana en el declinar de la España imperial.
© Enrique Castaños

Publicado originalmente en el diario Sur de Málaga el 27 de junio de 2008

 

 

b_580_800_16777215_10_images_stories_cultura_2010_brazam_bellas_artes_29092010unknownLa institución que dirige José García Román comienza el año académico premiando a Juan Manuel Brazam, Blanca Li, Francisco J. Sánchez Montalbán y la Schola Gregoriana

“Son la otra cara de la moneda de unos tiempos que abochornan por su ramplonería”. Así de contundente se mostró ayer José García Román para presentar a los premiados por la Academia de Bellas Artes Nuestra Señora de las Angustias: la coreógrafa Blanca Li, el artista plástico Juan Manuel Brazam, la Schola Gregoriana Hispana (que dirige el profesor Javier Lara) y el fotógrafo y profesor de la UGR Francisco J. Sánchez Montalbán. Son la otra cara “de la mediocridad, la antítesis de la ignorancia, la bufonada, la ordinariez y el disparate”, continuó el presidente de la Academia en un acto que también sirvió para inaugurar el nuevo curso académico con un discurso de Margarita Orfila titulado La arqueología hoy. La epistemología de la arqueología. Además, el artista Guillermo Adolfo Pérez Masedo recibió el premio del IX Concurso Nacional de Dibujo por su obra Sin título.
Brazam sostuvo que “los artistas deben ser conscientes de que deben ser independientes, aunque veamos ejemplos contrarios constantemente”.

La coreógrafa Blanca Li (que no pudo acudir al acto y que estuvo representada por Enrique Gámez, director del Festival de Música y Danza) y el artista plástico Juan Manuel Brazam fueron premiados con la Medalla a las Bellas Artes en el acto celebrado en la Facultad de Derecho. “Siempre he declinado pertenecer a cualquier institución por un sentido de libertad y de independencia”, explicó antes del acto Juan Manuel Brazam. Pero pese a este posicionamiento personal se mostró “profundamente agradecido” por la Medalla a las Bellas Artes. También coincidió con el dibujo pesimista del momento actual que esbozó García Román en su discurso. “Pero no es en Granada sólo, pasa en todos lados aunque nos duele porque tenemos un conocimiento profundo de lugar donde vivimos”, matizó Brazam. “Es algo que está en la esencia humana, somos así y ya está”, prosiguió un artista que se califica de “atípico” entre comillas. “Soy una persona muy liberada, vivo en las afueras, estoy poco vinculado a las actividades de la ciudad… Nunca he hecho concesiones y he intentado ser un artista serio pero con total independencia, también en lo político, algo que quiero dejar claro porque nunca he pertenecido a ningún partido”, enfatizó.

Y justo en el día de la Huelga General que apoyaron escritores como Almudena Grandes o Juan José Millás, Brazam sostuvo que “los artistas deben ser conscientes de que deben ser independientes, aunque veamos ejemplos contrarios constantemente”.

En este sentido, Brazam reflexionó estos días sobre el hecho de recibir un premio en plena Huelga y sacó una conclusión: “Me parece muy bien que la cultura esté al margen de las ideologías”. Y pone como ejemplo a artistas del franquismo como Juan de Ávalos, “uno de los grandes escultores que tenía este país y del que se están desmontando todas sus obras. Si fueran de gran calidad artística no habría que tocarlas”. Y de aquí a otro tema artístico de actualidad: el Centro Guerrero. “La misma generosidad que tuvo el pintor debe tenerla la familia, la obra debería donarse a la ciudad sin esperar contraprestación”, resolvió tajante. En su caso personal, tiene pensado crear una fundación. “Todo llega y uno intenta proteger lo que ha hecho a lo largo de su vida pero, por supuesto, sin esperar nada a cambio”.

Por su parte, Francisco J. Sánchez Montalbán se mostró “muy agradecido” por la Medalla al Mérito de la Academia de Bellas Artes. Y más optimista respecto al carácter de la ciudad. “En el campo del arte veo de todo en Granada, genialidad y mediocridad”, dijo Sánchez Montalbán. “Granada respira arte contemporáneo por todos los lados y necesita un centro para acoger estas manifestaciones urgentemente”, dijo refrendando a su vez las opiniones vertidas por García Román en el acto inaugural.

Granada Hoy, 30/09/2010

 
Imagen

Juan Antonio G.Breyel

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Enrique Brinkmann

Enrique Brinkmann

enrique-brinkmannBiografía

9.10.1938 Nace en Málaga el nueve de Octubre en el mismo bloque de pisos donde 57 años antes había nacido Pablo Picasso. (Málaga – ESPAÑA) ► + info

1955 Comienza estudios de Perito Industrial. La lectura de Dostoievski y el inicio en la pintura hace que abandone los estudios y se dedica de forma autodidacta a pintar. (ESPAÑA) ► + info

1957 Colabora asiduamente haciendo ilustraciones para la revista de poesía Caracola. (Málaga – ESPAÑA) ► + info

1957 Funda junto con otros pintores malagueños el “Grupo Picasso”. (Málaga – ESPAÑA) ► + info

1957 Hace su primer exposición individual en la “Sociedad Económica de Amigos del País” en Málaga. (Málaga – ESPAÑA) ► + info

Desde 1959 Hasta 1960 Cumplimiento del servicio militar obligatorio. (ESPAÑA) ► + info

1961 Se marcha a Alemania a la pequeña ciudad de Hilden Gabelung próxima a Düsseldorf y poco después es expulsado de Alemania por trabajar ilegalmente en una fábrica de Hilden. (Hilden Gabelung – ALEMANIA) ► + info

1961 Regresa ese mismo año a Colonia y realiza una exposición en la galería Boisserée teniendo una buena acogida crítica de John Anthony Twailtes en el Deutsche Zeitung. A partir de entonces fija su residencia en Colonia y posteriormente en Berlin dedicandose exclusivamente a la pintura. (Köln – ALEMANIA) ► + info

1961 En Colonia tiene contactos con algunos representantes del grupo Fluxus asistiendo a los primeros Happenings de Vostell y haciendo amistad con el músico Cornelius Cardew al que le ilustrará la portada de la partitura de un concierto. Muy posteriormente en 2008 pintará un cuadro de gran dimensión titulado ¿ Quien mató a Cornelius Cardew? Como homenaje a su extraña y trágica muerte en Londres. (Köln – ALEMANIA) ► + info

1963 Durante un corto viaje a Málaga conoce al actor Anthony Quinn que le compra numerosos cuadros y dibujos y le organiza una exposición en la Gallery Forum de Nueva York donde el MOMA le adquiere un dibujo para su colección. (Malaga – ESPAÑA) ► + info

1964 Se traslada a vivir a Roma haciendo una exposición en la Liberia Internazionale Terzo Mondo y en la Gallería Scorpio de Roma. (Roma – ITALIA) ► + info

1964 Conoce al pintor Emilio Vendova que le compra un dibujo. (Roma – ITALIA) ► + info

1966 Regresa a España fijando de nuevo su residencia en Málaga dedicándose fúndametalmente a la pintura al dibujo y al grabado. Participa en la exposición Artistas Graficos Españoles en el Museo de Arte Moderno de Johannesburgo y en años Posteriores representa a España en la 1X y X Bienal de Sao Paulo así como en la I, III, IV, y VI Exposición Internacional de Dibujo en Rijeka, Yugoslavia. (Malaga – ESPAÑA) ► + info

1969 Se casa con Margret Reimann con la que tendrá dos hijos. (Malaga – ESPAÑA) ► + info

1977 En este mismo año obtiene un premio de pintura en el Festival Internacional de Pintura Cagnes-sur-Mer, Francia (FRANCIA) ► + info

1977 Tras la muerte del dictador Franco y en la primera elección constituyente y democrática en España es elegido senador dentro de una candidatura de intelectuales independiente (ESPAÑA) ► + info

1983 Tiene contrato con la Galería Pierre Huber de Ginebra y presenta un One man Show en la feria de Basilea con dicha galería, donde conoce al escritor y Premio Nobel Maria Vargas Llosa que le adquiere un cuadro. (SUIZA) ► + info

1992 Instala otro taller en la casa donde vivió y murió Cervantes en Madrid, alternando por tanto su trabajo entre Málaga y Madrid. (Madrid – ESPAÑA) ► + info

1996 En la feria del grabado Estampa de Madrid el Albertina Museum de Viena le compra tres grabados. (Madrid – ESPAÑA) ► + info

Desde 1997 Hasta 2012 Participa en casi todas las Ferias Arco de Madrid (Madrid – ESPAÑA) ► + info

2008 Viaja a Beijing invitado en la III Beijing Internacional Art Bienale. (Beijing – CHINA) ► + info

(Fecha desconocida) Feria () ► + info

(Fecha desconocida) Creación del grupo „Aorist“, con Theo Scherling, Hans Schnell, Norbert Käss () ► + info

Vio la copa de Martini fría, rota. Pensó en pegarla, en reunir los trozos (todos) hacerse paciencia y humedecerlos en su saliva. Fue cuando se vio roto, tal vez de un «aire» o un «golpe de fuerza», así, como la porcelana resquebrajada en un mapa de suciedad, de canales al polvo y de caminos que sólo esperan la dirección de un lápiz que, siguiéndolos, vuelva siempre al mismo sitio. Mas la imagen le pareció no suya; la notó en el suelo pegajoso de la mesa de mármol, trenzada en patas de hierro colado, donde el cristal aquel de la copa hacía puntos de luz y estrellas. Estaba allí y pensó (tal vez) que fuera la imagen otra distinta; que la neblina pegajosa en pátina de la superficie pulida le trajera desde cualquier rincón la cara del observador mismo. Inseguro alzó la garra y clavó trinchando la sospecha; luego, despacio, ayudado del cuchillo, despegó la figura en calcomanía y, ya limpia de polvo, transparencias y manchas untuosas, la observó.
E1 encontrarse lánguido, cogido a sí mismo, lo convulsionó. Fue como s: no hubiera gritos, cuando a un movimiento (como el volver tortillas en las casetas de feria o pulsar el botón en las máquinas frías en las noches y automáticas a un café que viene, caliente, de alguna parte, y se queda acurrucado en un vaso de papel), dejó caer aquello. E1 ruido se le caló hacia un fondo dormido, mientras en el suelo su imagen estaba así ya, definitivamente, rota. No hubo más gritos (se dijo), porque tal vez hacía tiempo que esperaba aquello. Así la sonrisa, desde un rincón, asomó a su boca, haciéndole, pícara, un hovo a la barbilla y revolviendo irónica la comisura de los labios. Mas, en la exactitud, la sonrisa ya no estaba allí; estaba, por así decirlo, pegada a la tristeza de un ojo suyo que miraba lejos (como buscando) la imagen de su imagen; y tampoco las pestañas, el lacrimal, la pupila estaban allí, en aquel ojo; el ojo se le había metido en el repliegue oculto a las digestiones de un ombligo aún sangrante a una niñez lejana; y el ombligo, el cordón, no eran más que una cadena sujeta a un chaleco, atravesando un botón que tapaba el orificio.
Pensó en recomponerse, se tomó el trabajo con más calma que aquel intento de antes de rehacer la copa de Martini. Extendió sobre la solería un plástico enorme y allí, calmoso, ayudado de una escoba, levantando los bordes al soporte de plástico, uno a uno, amontonándolos, reunió o se reunió él mismo. Luego, a su manera, inventando números, entremezclando letras, jugando al arqueólogo, cifró el total de su rota anatomía y se ocultó.
Ya así, se excluyó del juego aquel, buscó, revolviéndose en los trozos, el imposible. Se volvió con más fuerza a excluir y relevó el recomponerse a sí mismo (tal vez en el razonamiento cronológico de una imprecisión de tiempo, o del concepto estético ante el que había tropezado). De esta manera, lanzándose a una selva apenas esbozada (dejando sobre el lienzo el blanco natural a la tela), preparó cuidadoso la trampa a otras imágenes. Volvió ya dispuesto a la mesa, extrañó que la untuosidad no le viniera, v tuvo conciencia de su babeo; mas preparó (cubierta de ramajes y con tan sólo una liana al escape) la trampa. Quedó vigilante a lograr otra imagen más fácil en la destrucción (en bloque de cifras concretas) y así, agazapado, camuflado en el puerto, dio un alarido (o lo oyó lejos de su boca enmarañada) cuando en la oquedad observó que, al fin, otra se deslizaba.
La tomó con igual frialdad, la examinó displicente y, de un golpe seco, la desarmó en cinco números (veleidosos, elegidos); señaló la nariz rumana, fracturada, luego el tronco, la cabeza y, por su orden en superiores e inferiores, las extremidades. Marchó entonces sobre un verde aún húmedo, dando vueltas hacia atrás al magnetófono, en busca de la palabra («La voz a ti debida», se sabía). Dejó escapar el celuloide y lentamente robó para sí una infancia, luego otra, y mezclándolas en la imaginación aquella, se hizo todo un tiempo. Mientras, en otro papelón, dispuesta la imagen estaba preparada. Sin dudar, pegó el brazo, hasta entonces extendido, de Laoconte al cuerpo aquel, lo ungió en cola de pescado y cuando parecía ya seco, el brazo, el otro, quedó sin muñón rodando por el suelo. Lo intentó varias veces, al fin vuelto a la mesa, colérico, trazó de nuevo con compás la trampa y esperó en la tarde a que los vencejos desvelaran otra presa.
Tomo así un paquete con señales y partió en tres trozos la figura nueva y, de nuevo, robando cola al pupitre desuniéndolo, calentando en agua la costra, superpuso el torso del Belvedere al suyo en el juicio final. Ya nada,, pudo, la pared escupió el mármol v, desconsolado, desarticulado en el sistema, coceó sobre su sí olvidado.
Abrir el armario no era fácil. Señaló el lugar preciso, donde, al parecer, se ocultaba la cerradura virgen a llave, colocó disfrazado su no de hombre rana, la dinamita. Se tapó los oídos y, a la explosión, sus manos hicieron vacío frío al silencio. Ya al claro día, no eligió más que la caja pequeña de fíbulas fenicias, o al caso tomó (más cierto) el papel, el serpentín de alambre. Luego deambuló, volvió al plástico y al montón de sí mismo renegado. Afanoso, dejando atrás el tiempo aquel, ensambló la figura y, al hacerlo, se acurrucaba en la panza trenzada y, con cuidado, la revestía de papel mascado y, antes de que se secara, aún mordiente, adhería trozos putrefactos del sí mismo que se negó a enterrar.
Catálogo en mano, ellos, aquellos, rodearon su imagen (tan sólo un brazo extendido a un adiós de estación). Se clavó en el pañal del niño que quedaba (de él) la base rota del Martini y un llanto, un siseo, una carcajada en barraca de espejos, o el chirriar monótono de un coche desnivelado, o el pisar cascarones y escurrirse en las yemas, se apagó a 1a par que la Exposición se quedaba buscándose en los lienzos.

RAFAEL PEREZ ESTRADADi en llamar “apocalíptica” a esta forma de lenguaje por haber hallado el más cabal de los ejemplos, y su mismo origen genealógico, en el enigmático libro de Juan Evangelista, en cuyas páginas lo oculto e indecible (la “inefabilidad” del habla mística) cede su posible definición y no poco de su misma naturaleza a la expresión artística, pasando a ser, como por arte de magia o don de taumaturgia, signo inmediato de revelación y muy peculiar estructura lingüística.
El detallismo narrativo y descriptivo del Apocalipsis de San Juan llega a relegar a un segundo plano lo enigmático del contenido, o lo hace aún más misterioso por la patente naturalidad, morosidad y pormenor con que discurre, se recrea y adorna el lenguaje. La exactitud del tiempo, la precisión del lugar, la fidelidad de los retratos, el dato de las circunstancias…, permiten que la extrañeza de lo relatado cobre a ojos del lector visos inminentes de certidumbre.
Igualmente “apocalíptica” es la expresión de Brinkmann. Los “fantasmas”, insólitos moradores de sus estancias, y lo enrarecido de las estancias mismas, no concuerdan con las apariencias de la costumbre, con los trabajos y los días del hombre, suscitando incluso en su contemplación próxima una sensación de asombro. ¿Y no se acentúa esa sensación ante el esmero, ante el pulso fidelísimo con que han sido trasladados aquellos fantasmas al universo de las apariencias?
No hay lugar a dudas. Lo “apocalíptico” (en Juan Evangelista, su primer definidor, en Frank Kafka, su mejor prosélito…, o en las muy singulares “apariciones” de nuestro Brinkmann), se acomoda a su nombre más genuino en atención, antes que a la emisión de un contenido tan fuera de verosimilitud, a la forma harto verosímil, al trazo pormenorizado, aquilatado, moroso, con que ha sido realmente emitido y dotado de corporeidad y de nombre entre las cosas.
“Nosotros que buscamos por todas las partes la aventura -escribió Apollinaire en uno de sus más felices caligramas- no somos vuestros enemigos; sólo queremos regalaros vastos y extraños dominios en los que el misterio en flor se ofrece a quien quiera contemplarlo. Hay allí fuegos nuevos, colores jamás vistos, mil fantasmas imponderables a los que urge dar realidad. Piedad para nosotros que combatimos siempre en las fronteras de lo ilimitado, de lo porvenir.”
Estos que nos ofrece Brinkmann son los vastos y extraños dominios de la invocación del poeta. Aquí se patentiza el regalo de los fuegos nuevos y los colores antes no vistos. Aquí, el misterio en flor y la procesión de los fantasmas, ayer sin peso e investidos ahora de corporeidad ante el vislumbre de lo ilimitado, de lo porvenir. Y si no piedad, sí es de solicitar del contemplador atención esmerada al esmero mismo con que Brinkmann los ha dado a la luz.
Si el arte, de acuerdo con aguda observación de Garaudy, es facultad sin tregua de “transformar las realidades presentes en mitos reveladores”, cuadra a Brinkmann nombre de artista y función reveladora y orientadora a sus oficios. El ha trazado con todo detalle la forma transformadora y comunicativa de lo que antes no era y ahora comporta la revelación de un contenido humano en trance de posibilidad, en parto de verosimilitud, por obra y gracia del lenguaje.
En vez de centrar la totalidad de la atención en la urdimbre de un argumento indescifrable y convertir en comentario literario las mil sugerencias alegóricas que de argumento tal puedan surgir, deténgase el contemplador en la paciente morosidad del relato, y el comentarista acepte lo relatado como forma estricta de lenguaje. El argumento quedará, cual corresponde al suceso artístico, en pura ambigüedad, convertida en presencia por el don revelador del poeta.
ALEGORIAS SIN ALEGORIA
Toda la obra de Brinkmann es ámbito y recorrido de radiante ambigüedad incesantemente contrastada por la asombrosa precisión de la forma de su manifestación. Dijérase que lo ambiguo acentúa su propia condición cuanto más específico, minucioso y detallado es el procedimiento manifestativo: un esforzado, pormenorizado y moroso proceso de expresión en torno a algo innombrable, y con la intención única de orientar la posibilidad de un nombre.
Y este tan acusado carácter ambiguo del significado, en perenne pugilato con la esmerada concreción del significante, es el que de hecho puede originar confusión en el empeño de los amigos de las clasificaciones, hasta hacer muy difícil o imposible la adecuada inserción de Brinkmann en la nómina del arte de nuestro tiempo. ¿Surrealismo? ¿Pura ensoñación? ¿Intención meramente alegórica? ¿Complexión de aquellas tendencias de corte arracional y dudosa clarificación?
Hecha la cuenta y recuenta de las iniciativas, tendencias y corrientes más características y definitorias del arte contemporáneo -apuntaba yo en ocasión no lejana-, sori dos las que hoy se nos dan como más investidas de vigencia: el dadaísmo y el surrealismo. ¿Por qué? Por el hecho simplicísimo de que ambos movimientos entrañaran, más que una práctica artística, una llana actitud vital: la afirmación imperiosa de la vida por encima de la obra o frente a ella.
Adviértase cómo, a partir del impresionismo, todas, absolutamente todas, las vanguardias (fauvismo, cubismo, expresionismo, constructivisma, informalismo… ) aportaron fundamentalmente nuevas “técnicas” de expresión, excepto el dadaísmo y el surrealismo, reducidos por principio a !a abierta proclama de la actitud vital antes señalada; un acudir a la vida sin mediaciones, a! margen de cualquier técnica expresiva o en contra incluso de todo tipo de obra.
Y ocurre que cualquier concepción técnica, por innovadora que fuere, tiende a agotarse en su propio ejercicio, concluyendo a merced de él, en inevitable práctica académica. No sucede lo mismo con la propuesta o proclama de una simple actitud, aquella, al menos, que renuncia de antemano a todo tipo de obra (tal el caso del dadaísmo) o admite todas las posibles e imaginables (¿a cuántas y cuán dispares creaciones no les cuadra por igual el apelativo surrealista?).
Si el hecho de oponer al imperio de la razón, o del orden estab!ecido, el impulso de aquellas fuerzas (igualmente humanas) que escapan a su dominio y nos ligan más directamente con el acontecer vital, otorga condición de “surrealista”, séalo nuestro Brinkmann y en buena hora; pero nunca por adhesión a los postulados del “surrealismo académico”, ni por voluntaria emulación de las obras que nos legó dicha escuela en el tiempo de su ejercicio y despliegue histórico.
Veo yo más relacionadas las creaciones de Brinkmann con el concepto romántico de “ensoñación” que con los resultados y enseñanzas de la “academia surrealista” propiamente dicha: una “ensoñación” cuyo acto había de darse en la vigilia, con el propósito de oponer al rigor de la conciencia la realidad de los impulsos inconscientes (concepto, ejercicio y premonición de aquel “surrealismo antes del surrealismo” que había de hallar su mejor exponente en las obras de Redon).
A juicio mío, el quehacer de Brinkmann responde, y con no poca fidelidad, a esta “ensoñación en la vigilia”, radicando en ello el contraste entre la extraña ambigüedad del contenido y la esmerada precisión de la forma manifestativa. ¿Qué es una “ensoñación en la vigilia” sino el intento de establecer un “control selectivo” entre las mil llamadas del inconsciente y el buen tino a la hora de conformarlas al pormenor, investirlas de nombre y transformarlas en lenguaje?
Y vayamos al análisis de una posible dimensión alegórica en las “apariciones” de Brinkmann. Rectamente relacionadas, a juicio mío, con el concepto romántico de “ensoñación”, también pudieran vincularse, y de hecho más de uno las ha vinculado, a los “dolores y gozos” de El Bosco, dando injustamente al olvido, como ya es costumbre, los dos siglos de antelación con que Giotto acertó a plasmar una escenografía semejante en el “Juicio Final” de la “Capella Scrovegni”.
En las supuestas alucinaciones de El Bosco y de Giotto hay un contenido específico expresado de forma alegórica. Y es, precisamente, ésta, muy al margen de aquél, la que por su propia fuerza expresiva acaba por hacer suya la totalidad de la manifestación. ¿Cabe entender estas formas primitivamente alegóricas, haciendo caso omiso de la propia alegoría? En ello va lo mejor de¡ quehacer de Brinkmann: en retroferir al significante toda la entidad del significado.
Los cuadros de Brinkmann adquieren una pátina de “atemporalidad” (que no pocos de sus émulos han interpretado como “aura y ambiente de casa de antigüedades”), premeditadamente extendida a lo largo y lo ancho de cada tela. Y en la minuciosa plasmación de este “tiempo fuera del tiempo” es donde viejas alegorías, mitos nuevos e indicaciones de futuro se alivian de toda concreta significación para encarriar, con toda morosidad y pormenor, !a universal ambigüedad del lenguaje.
Santiago Amon
Del libro “Brinkmann”. Amon, Caballero Bonald, Fábrega, Soto. Ediciones Rayuela. Madrid
1959 Veinte años de Pintura Española Contemporánea. Lisboa.
1962 Salón de Otoño de la Haus der Kunst. Munich.
1963 Arte de América y España. Madrid-Barcelona.
1964 Winterausstellung. Düsseldorf.
1966 Artistas Gráficos Españoles. Museo de Arte Moderno. Johannesburgo Pretoria.
1967 IX Bienal de Sao Paulo.
1968 I Exposición Internacional de Dibujos. Rijeka-Yugoslavia. – I Feria de Arte Actual. Bruselas. – Museo de Santo Espíritu. Brasil.
1969 X Bienal de Sao Paulo.
1970 Exposición Nacional de Arte Contemporáneo. XII Concurso Internacional de Dibujo. Fundación Ynglada-Guillot. Barcelona.
1972 La Paloma. Galería Vandrés. Madrid. – III Exposición Internacional de Dibujos. Rijeka-Yugoslavia. – Gráfica Española Actual. Museo de Arte Contemporáneo. Sevilla.
1973 Pintores Españoles del Siglo XX. Varsovia-Polonia.
1974 IV Exposición Internacional de Dibujos. Rijeka-Yugoslavia. – V Muestra Internacional del Arte. Basilea-Suiza. I Bienal de Arte Seriado. Segovia.
1976 Homenaje a Tiziano. Madrid. Galería Rayuela.
1977 Museo Internacional de la Resistencia Salvador Allende. Galería Rayuela. Madrid. – Festival Internacional de Pintura. Cagnes-sur-Mer, Francia.
1978 Pintura Española del Siglo XX. Ciudad de Méjico. – Andaluces Contemporáneos. Universidad de Sevilla. – Pintores Andaluces desde 1900. Banco de Granada, Valencia, Málaga, Sevilla, Granada. – VI Exposición Internacional de Dibujos. Rijeka-Yugoslavia.
Principales exposiciones individuales
1957 Sociedad Económica. Málaga.
1958 Sala Libros. Zaragoza.
1959 Galería Alfil. Madrid. – Galería Artis. Salamanca- Galería Quin. Palma de Mallorca.
1960 Galería Nebli. Madrid. – Galería Libros. Zaragoza.
1961 lowa Memorial Union. lowa.
1963 Galería Forum. Nueva York.
1964 Librería Internazionale Terzo Mondo. Roma. – Galería Boisserée. Colonia. – Galería Clasing. Münster. – Galería Scorpio. Roma.
1965 Museo Provincial. Málaga.
1966 Galería Moritjoie. Bruselas.
1968 Galería Boisserée. Colonia. – Galería Montjoie. Bruselas. – Galería Clasing. Münster. – Galería Selquer. Madrid.
1969 Galería Da Vinci. Madrid.
1970 Caja de Ahorros de Antequera. Málaga.
1972 Museo Español de Arte Contemporáneo. Madrid. – Galería Ramón Durán. Madrid.
1975 Galería Lúzaro. Bilbao.
1976 Galería Rayuela. Madrid. – Galería Haurie. Sevilla.
1977 Galería Rayuela. Madrid.
1978 Galería Trentadue. Milán. – Galería Rayuela. Barcelona.
1979 Galería Italia 2. Alicante. – Galería Rayuela. Madrid.
Obras en museos
Museum of Modern Art. Nueva York. – Wallraf-Richard Museum. Colonía. – Bayrische Staatliche Sammiung. Munich. – Museo de Arte Abstracto. Cuenca. – Museo de Arte Moderno. Barcelona. – Museo Español de Arte Contemporáneo. Madrid. – Museo de Arte Moderno. Bilbao. – Museo Internacional de La Resistencia Salvador Allende (Itinerante). – Museo de Arte Contemporáneo. Lanzarote.
Ediciones de obra gráfica
1964 Carpeta con cinco aguafuertes y texto de Ursula Storm. “Hake Verlag’° Colonia.
1977 Experiencias de amor.
Conde de Villamediana con prólogo de José Miguel Ullán.
Dieciséis aguafuertes. “Rayuela”, Colección Espacio.
Dirección del pintor
Calle Arce, 4
Urbaüizacióri Cortijo de Maza TORREMOLINOS
Bibliografía abreviada
ALAMINOS, Eduardo, Brinkmann, “Artes Plásticas”, Barcelona, julio-agosto, 1976.
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ENTREVISTA SU CASA DE MADRID:

CULTURA Y ESPECTÁCULOS Enrique Brikmann: «Con los años te das cuenta de que cuanto más pones en una obra, menos dices» Desde su primera exposición, allá por los 50, el pintor malagueño ha paseado por el mundo un talento que acaba de ser reconocido con el premio ‘A una vida de arte’ MARINA MARTÍNEZ/

Pese a haberse codeado con medio mundo y llevar sangre alemana en las venas, Enrique Brinkmann no puede esconder su acento malagueño. Asegura que «funciona por intuición». No en vano, su camino por el arte ha sido totalmente autodidacta. Modesto y tímido, el pintor nos atiende desde su residencia madrileña mientras espera una nueva obra para su colección. Son muchas, pero no lleva la cuenta. Tampoco le importa. Lo que ahora más tiempo le roba es la retrospectiva que protagonizará en el Museo Municipal a principios de 2007. Sin descuidar la muestra que le llevará a Cantabria en junio. Tan repleta está su agenda que tendrá que posponer una invitación para exponer en Toulouse. Por si fuera poco, acaba de recibir el reconocimiento del Ministerio de Cultura con el premio ‘A una vida de arte’.

Acostumbrado a los reconocimientos, ¿qué supone para usted este nuevo premio?

Lo entiendo como un homenaje, aunque es como si me dijeran: ‘Te queda poco, así que te vamos a dar este premio’ (risas). En cualquier caso, es un reconocimiento y siempre es una satisfacción.

Es una distinción ‘A una vida de arte’. ¿Es el arte su vida?

Siempre lo ha sido. Lo primero que hice fue una exposición en Málaga en el año 57. Entonces vendí seis cuadros, uno de ellos, a Alfonso Canales. Así que llevo casi 50 años dedicado a la pintura. Sin duda, para mí es la vida.

El Museo Municipal prepara una retrospectiva sobre su obra y el Ayuntamiento tiene previsto abrir con usted una nueva colección sobre pintura contemporánea. ¿Cree que es el momento de echar la vista atrás?

Sí, es un buen momento. Me interesa mucho la retrospectiva. De todas formas, es un arma de doble filo, porque ahí es donde se ve a un pintor: se ve obras de toda la vida. Hasta ahora, yo no había hecho ninguna, así que para mí es interesante poder ver una selección de obras desde que empecé.

¿Y cambiaría algo?

Evidentemente, ha habido etapas mejores y peores. Hay cuadros que no me gustan, y, ¿sabes lo que hago con ellos? Los quemo. Afortunadamente, no hay muchos.

Otros, como ‘Calvicie crepuscular’, engrosarán la lista del Museo de Málaga. ¿Qué se siente al formar parte de la historia de la ciudad?

Hombre, aunque pase temporadas en Madrid, soy ante todo malagueño, y es un orgullo que en mi ciudad se vean cuadros míos.

¿Le ha costado mucho llegar ahí?

Sí y no, porque a mí me gusta pintar y le dedico mucho tiempo. Es un trabajo que, si no da resultados, defrauda, pero si sale bien, es una felicidad inexplicable.

Además, la obra crece con el artista y la suya ha evolucionado también desde que empezó. De la densidad ha pasado al esbozo, ¿a qué se debe?

Sí, lo que hago ahora es mucho más esquemático, en cierta medida, más minimalista. Eso es también natural, con los años te das cuenta de que cuantas más cosas pones, menos dices. Por eso creo que la obra cobra más fuerza cuando los elementos son mínimos. He comprobado que ir despojando al cuadro de elementos lo enriquece más.

¿Es quizás esa evolución la búsqueda de un camino?

La verdad es que no me dirijo hacia ningún sitio. En esto tampoco he cambiado. Siempre trato de buscar dentro de mí, mi único camino es ese.

Y no se pone límites. También ha probado el formato digital…

Sí, quizás algo característico en mí es que me encanta investigar, sólo así encuentro cosas que me motiven. Cuando domino algo y ya considero que he hecho lo que tenía que hacer, tengo el sentimiento de que me repito. Entonces, ahí es cuando llega a veces el momento de crisis. Necesito encontrar algo nuevo.

Ahora, su marca personal son las mallas metálicas, ¿por qué le interesa tanto?

Lo que me interesa es ese espacio que se crea entre la malla y la pared, esa tridimensionalidad. Llevo casi diez años con las mallas, pero si llega un momento en el que considere que este terreno está explorado las dejaré. Aunque todavía me sigue atrayendo mucho.

Alguna vez ha dicho que, a la hora de enfrentarse a una obra, intenta plasmar un sueño, pero que, a medida que va trabajando, ese sueño se transforma. ¿Tanto cambia?

Quizás más que un sueño es un sentimiento, un sentimiento muy visual, porque yo creo que la pintura está muy conectada con el cerebro y la vista, me gusta indagar en ese tema de la sutilidad de lo plástico-cerebral, pero buscando la emoción. Una cosa es pensar y luego poner esa idea en práctica. Hasta el color varía.

Dentro de esa abstracción en la que se mueve será más complicado el diálogo con el público….

Es más difícil, sí. Aunque hay personas que, aun no estando preparadas les llega, y eso es quizás lo más gratificante.

¿Pero cree que se valora lo suficiente hoy en día el arte contemporáneo?

Uy, eso es un terreno más complicado. Yo soy pintor y hoy en el arte contemporáneo hay muchas cosas que no son pintura. Por ejemplo, una instalación o una fotografía. Cada uno tiene una mirada distinta. La verdad es que no sé cómo reacciona la gente ante esto, creo que no siempre bien. Hay muchos que dice que la pintura ha muerto, y eso no es verdad porque se sigue pintando mucho. Ahí ya entra el tema del mercado. Hay mucho arte espectáculo e incluso cierto interés en acabar con el coleccionismo. Quizás se dice mucho eso de ‘vaya usted al museo y olvídese de coleccionar’.

¿No ve positivo ese aspecto comercial que rodea el arte?

El arte siempre ha tenido un lado comercial en el sentido de que la pintura siempre ha vendido, como también los libros. Hay pintores comerciales que trabajan con la mente puesta en vender los cuadros. El arte y el comercio no tienen nada que ver. Cuando se pinta con la idea de hacer algo comercial es malo artísticamente.

El próximo jueves comienza en Madrid la feria de arte contemporáneo ARCO y usted es ya un habitual. ¿Qué encuentra en este tipo de eventos?

Es una feria de galerías. Este tipo de eventos tiene el interés de que pasa muchísima gente por ellos. Por tanto, es mejor que existan a que no.

¿Esa es la meta del artista, llegar al espectador?

Siempre es bueno que la obra de uno la vean el mayor número de personas. Cuando uno expone, es como desnudarse. Aunque, a diferencia de otro tipo de arte, como el canto, a un pintor no le aplaude el público, sólo tenemos las críticas. Así que la valoración es siempre un misterio.

Usted ha expuesto en numerosos países. Incluso hay obras suyas en el MOMA. ¿Cómo ha conseguido conquistar el mundo desde su Málaga natal?

Bueno, ser de Málaga no ha sido un hándicap. Sólo hay que ver dónde llegó Picasso. Bien es cierto que no es la misma época, y si se hubiera quedado en Málaga ese tal Picasso no existiría hoy. De todas formas, creo que para cualquier pintor es bueno vivir unos años fuera, no sólo de Málaga, sino de España, porque enriquece mucho. Yo he vivido en Alemania e Italia, y no me arrepiento.

¿No echó de menos la tierra?

A veces se echa de menos, pero no me he sentido demasiado alejado de ella. He expuesto mucho en Málaga, lo que pasa es que se me conoce mucho y prefiero hacer exposiciones en otros lugares. La gente se harta y no hay que ser pesado.

Y después de una vida tan intensa, ¿tiene alguna asignatura pendiente?

Artísticamente, no, pero sí que me gustaría hacer algo que no tiene que ver y que es el cine. Le tengo mucho respeto, pero me tienta.

La que tiene más abandonada es su faceta de grabador…

Sí, es cierto. Lo que ocurre es que no puedo hacer grabados al mismo tiempo que pinto, requiere mucha dedicación. No obstante, tengo ganas de retomarlo.

¿Y lleva la cuenta de las obras que ha realizado?

La verdad es que no. Aunque en los últimos años estoy haciendo fotografías para tenerlas más controladas. De todas formas, me suelo quedar con cuadros míos de distintas épocas. Además, cuando puedo, también colecciono obras de otros pintores.

¿Cuáles son sus favoritos?

Me gustan mucho Rembrandt, Picasso, Tàpies, Chillida… ¿Son tantos! Lo que pasa es que sus obras muy caras. Yo, principalmente, lo que puedo comprar son grabados. Rufino Tamayo, por ejemplo, es un grabador mexicano que me  encanta.

Un estudio sobre Brinkmann abre la serie ‘Pintores Malagueños Contemporáneos’ El Ayuntamiento presenta el primer volumen de una ambiciosa colección de monografías sobre los artistas locales más destacados de las últimas décadas ANTONIO JAVIER LÓPEZ/MÁLAGA

Han pasado 50 años y no ha cambiado nada. Medio siglo desde la primera exposición de aquel chico alto, pálido y delgado de apellido impronunciable. Cinco décadas de trabajo, premios y medallas. Toda una vida para labrar una obra coherente y todo sigue igual. La misma timidez, la misma modestia. En 1957, un adolescente presentaba sus primeras obras en la Sociedad Económica y ayer, un señor de pelo cano tomaba entre sus manos un tocho de 400 páginas que resume su trayectoria. Medio siglo de esfuerzo, el reconocimiento nacional e internacional y Enrique Brinkmann (Málaga, 1938) estaba «tan nervioso con aquel primer día».

El pintor protagoniza el primer volumen de la colección ‘Pintores Malagueños Contemporáneos’ y el reconocimiento no le huele a homenaje postrero. «Cuando uno cumple cierta edad se arriesga a estas cosas…», bromeaba el artista, que de inmediato aclaraba: «Esta iniciativa va más allá del mero halago, se trata de un estudio muy exhaustivo y detallado y lo bueno del libro es que queda para la memoria. Si alguien quiere conocer el conjunto de mi obra, lo verá en estas páginas», explicaba ayer el artista.

‘Brinkmann: figuras de la abstracción’ es fruto del trabajo investigador del catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Antonio García Berrio. En su análisis, el autor ha echado la vista atrás sobre la obra del malagueño, marcada por su apuesta permanente por la abstracción, aunque Brinkmann prefiera mirar hacia el futuro, sobre todo hacia la exposición antológica que protagonizará a principios de 2007 en el anexo del Museo Municipal.

Libro y exposición

Porque esa es otra de las características que diferencian a este ambicioso proyecto: a cada libro le acompañará una retrospectiva sobre el autor objeto de estudio. Así, la colección promovida por el Ayuntamiento se presenta con la intención de convertirse en una obra de referencia sobre un grupo de creadores locales que hunde sus raíces a mediados del siglo pasado y que ya forma parte de la historia del arte español.

Al escuchar la acotación cronológica, Brinkmann blande el mismo matiz que sus coetáneos: «No me considero un pintor de la Generación del 50 porque mi vida no se acabó en los años 50». Algo parecido defienden Eugenio Chicano, Francisco Peinado, Francisco Hernández o Gabriel Alberca. Curiosamente, serán los próximos en aparecer en la colección municipal.

La iniciativa tuvo ayer una puesta de largo acorde con la solemnidad que se le quiere dar al proyecto. El primero en intervenir fue el profesor de la Universidad de Málaga Enrique Baena, quien destacó el protagonismo de Málaga como «centro» de una de las generaciones plásticas «más vivas» de la historia del arte español más reciente, en especial durante los años 50 y 60.

El siguiente en tomar la palabra fue el arquitecto Salvador Moreno Peralta, quien recordó la larga amistad que le une a este artista «instalado desde hace mucho tiempo en una fecunda e indesmayable madurez creadora», según sus propias palabras. Moreno Peralta definió a Brinkmann como un creador «abstracto y europeo», al tiempo que destacó la «voluntad de arte» que subyace en toda la obra del malagueño.

Un solitario del arte

Una representación bastante significativa de esta trayectoria se podrá contemplar en la exposición antológica que ya prepara el crítico Juan Manuel Bonet, que también participó en la presentación de la monografía. En su intervención, el ex director del Museo Reina Sofía y del Instituto Valenciano de Arte Moderno definió a Brinkmann como «un solitario del arte», del que reivindicó su faceta como dibujante y grabador.

El autor del estudio presentado ayer también rememoró la relación que le une al artista malagueño desde hace más de 30 años. Ambos se conocieron cuando García Berrio llegó a Málaga para ser catedrático de la recién nacida Universidad local y desde entonces han mantenido una amistad que soñaba con realizar un trabajo como el que ahora ve la luz.

Tras escuchar tantos halagos, Brinkmann apenas podía disimular un leve sonrojo al tomar la palabra. Lamentó la opinión de los que piensan que pintar «es asunto del pasado», porque, para él, la pintura sigue siendo «el mejor medio para investigar el mundo». Es lo que lleva haciendo desde hace 50 años.

 

Vicente Brito

Vicente Brito

VICENTE BRITO, de ascendencia canaria, nace en Sancti Spiritus (Cuba), donde realiza sus primeros estudios
se traslada a La Habana, ingresando en la Escuela de Arquitectura de dicha ciudad. Allí establece contacto con los artistas contemporáneos: Wilfredo Lam, Amelia Peláez y Loló Soldevilla, entre otros.
Celebra su primera exposición personal en Sancti Spiritus, participando en algunas muestras de carácter nacional: es invitado en 1961, junto a una selección de pintores,
a una muestra pictórica que tuvo lugar en el monumento a Martí.
Viaja a España, residiendo varios años en Madrid, donde se gradúa de arquitecto.
Nueva York marca una nueva etapa en la evolución de su obra, al recibir éste el impacto de exposiciones antológicas de Picasso, Kandinsky, Mondrian, Klee, el surrealismo, así como la pintura de vanguardia americana a través de los museos y galerías de ciudades como Washington, Boston, Filadelfia y Chicago.
En 1974 fija su residencia en Granada, siendo bien acogido por la crítica en su exposición celebrada en el Colegio Oficial de Arquitectos, cuya galería inaugura.
Colabora en el taller de Grabado de la Fundación Rodríguez-Acosta. Realiza exposiciones en Málaga y Granada, junto a diversos artistas del Taller.
Participa en la exposición: “10 grabadores” (Colegio de Arquitectos de Granada).
La Universidad de Urbino atrae su atención, llevando a cabo estudios de técnicas de grabado en dicho centro.
Viaja a París, donde realiza varios grabados en el taller de Lacottriére et Frélaut.
Expone, junto a otros artistas granadinos, en la Sede de la U.N.E.S.C.O. en las “Jornadas de Granada”.
Realiza una muestra en el Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias (Santa Cruz de Tenerife) en noviembre de 1977.
Expone en Alemania y más tarde en la Galería Unicorn, de Copenhague, una exposición colectiva de grabados.
Exposición en el Museo de Bellas Artes de Málaga en noviembre de 1978.

Los cuadros expuestos representan una selección de los trabajos del artista a partir del año 1973. Los materiales utilizados son en su mayoría acrílicos sobre arpillera o acrílico sobre lino

Vicente Brito, pese a los años transcurridos en Granada, sigue teniendo ese aire cosmopolita de elegante cubano que aún percibe el aroma del azúcar y la brisa caribeña en cualquier rincón del mundo. Ojos de arquitecto en un espíritu de pintor. Hambre insaciable por la textura de las cosas, su pálpito y su latido. Pasión por el tacto. Inclinación a la geometría. Arte en la médula. Sus cuadros, ahora expuestos en el Centro Cultural CajaGranada de Puerta Real, parecen bocanadas de bruma, puertas a oscuras, ventanas que dan a la superficie de un abismo. Todas esas sensaciones pueden contemplarse ahora hasta el próximo 8 de octubre en la muestra, no retrospectiva, sino casi antológica La Habana, Nueva York, Granada.

“¿Que cómo surgió la idea de esta exposición?”, pregunta al otro lado del teléfono. “Bueno, yo siempre he estado pintando”, responde con un suave acento caribeño. “Yo trabajé bastante en Cuba, luego en Nueva York y finalmente vine a Granada. Decidí quedarme aquí. Hacía tiempo que no exponía en la ciudad y me propuse mostrar lo que ha sido la evolución de mi obra a lo largo de los años”. “La muestra”, explica luego, “está dividida en varios apartados, uno a la época cubana, otro a mi serie de cuadros negros, y otro, al de mi pintura más colorista. Quería hacer una exposición coherente para que el público pudiera entenderla”.

Tres salas del centro cultural acogen las diferentes épocas del pintor, cuya profesión principal fue siempre la de arquitecto. Y eso se nota en su obra, en las líneas de sus cuadros. “Mi formación es de arquitecto y, se quiera o no, siempre queda con ello una manera de ver las cosas”, comenta. “La arquitectura siempre da una visión distinta de las cosas, porque se centra mucho en los espacios. Pero tampoco hay que olvidar que la mayoría de los pintores del Renacimiento desarrollaban al mismo tiempo diferentes formas de arte”.

Brito ha unido sus cuadros no por periodos, sino por temática. “La referencia siempre ha sido el color”, señala. “Ni siquiera están los cuadros colocados cronológicamente. Hicimos una selección combinando los cuadros según su temática”.

Luego habla de su pasión por el arte. “Me he pasado media vida visitando museos. Por eso creo que tengo influencias de muchos pintores. Dicen que mi obra no se parece a la de nadie. Pero yo creo que tengo muchas influencias”.

¿Sus vivencias en Granada dejaron algún rastro en su pintura? Vicente Brito reflexiona un momento. “Bueno, cuando yo llegué a Granada ya estaba muy formado en la pintura. Pero es natural que una ciudad como Granada influya a cualquier creador. De hecho, hay algún cuadro mío del que dicen que recuerda a las taraceas, a ciertos aires árabes. Aunque no es algo consciente”.

¿Y de dónde le viene esa pasión por el empleo del color negro en la mayoría de sus pinturas?. Brito sonríe. “El negro es el color más importante para la pintura en China”, replica. “La pintura china seria se hace en blanco y negro, porque ellos creen que esos dos colores incluyen a todos los demás, en ellos están todos los demás tonos. Creo que el negro es un reto para el pintor. Como no pinto paisajes, no sigo una línea determinada. Tengo cuadros en blanco y negro y tengo cuadros en color. El uso del negro no surgió al principio de mi obra. De hecho, cuando comencé a emplear el negro sólo lo hice para una obra. Sin embargo, con cada experimento que hacía, me salía una cosa diferente, y me dije: ‘Éste puede ser un buen camino’. Casi siempre utilicé acrílico sobre papel”.

Entonces comenta: “Hasta la pintura es distinta cuando se trabaja en distintos materiales. Por eso los materiales son tan importantes. El negro es igual que otro color, pero tiene mucha más resonancia”.

Cuando se le pregunta si se siente más arquitecto que pintor o más pintor que arquitecto, bromea: “Los arquitectos me van a matar”, dice. “Pero siempre me he sentido más pintor que arquitecto. De hecho, lo que me inclinó hacia la arquitectura fue que allí se enseñaba mejor pintura que en la Escuela de Bellas Artes. Ahora ya no es así, pero en aquella época sí lo era. En Arquitectura dábamos incluso clases de Historia de la Pintura. Por eso me incliné hacia esa profesión”.

Brito, sin embargo, nunca ha intentado aunar sus dos vocaciones en una obra común. “Paul Válery decía que hay edificios que hablan, otros que cantan. Antiguamente, arquitectura y pintura estaban unidas, pero hoy día, con la especialización, eso ya es prácticamente imposible”.

No tan imposible como el impacto que producen sus cuadros en una sala de exposiciones, cuadros que empujan hacia paisajes interiores. Hacia el mundo de Vicente Brito.

Vicente Brito. Centro Cultural CajaGranada Puerta Real. Hasta el 8 de octubre.0000410815

 
 
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