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Celso Lagar

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Celso Lagar (1891-1966)
Ciudad Rodrigo (Salamanca)

La vida del artista salmantino está teñida de ese halo de bohemia y maldición que rodeó a muchas de las figuras relevantes de las Vanguardias de la primera mitad del siglo XX. La obra de Lagar conoció un relativo éxito en el París de entreguerras para, años después acabar en la pobreza, la depresión y el olvido.

La trayectoria plástica de Lagar no se inicia en la pintura sino en la escultura debido al trabajo de ebanista de su padre. En Madrid entra en el taller de Miguel Blay quien le recomienda que acuda a París para ponerse en contacto con los nuevos movimientos que están surgiendo. Entre 1910 y 1911 va a Barcelona antes de acudir a la capital francesa gracias a una beca. Finalmente en 1911 llega a París. Hacia 1913 lleva a cabo su primera exposición en la Galeria Ashnur. Es el momento en el que conoce a diferentes personajes del ambiente cultural parisino como el escultor Joseph Bernard, Picasso y Amadeo Modigliani que le influye notablemente en su primera obra pictórica. Poco a poco la escultura queda atrás para ceder dedicación a la pintura. También en esos años conoce a la que fue su inseparable compañera, la escultora Hortense Begué.

Lagar se traslada a Barcelona tras el estallido de la Primera Guerra Mundial. La Galería Dalmau le prepara en 1915 una exposición que le presenta como el creador de un nuevo ‘ismo’: el Planismo, que supone una fusión de aspectos cubistas, fauvistas y futuristas. También fue incluido en la nómina de artistas noucentistas. En 1919 regresa a París tras lograr un cierto reconocimiento en Cataluña y País Vasco. Se abre ahora la época de esplendor para el artista. No sólo expone en las mejores galerías sino que encuentra su propio estilo personal una vez superada la influencia de las Primeras Vanguardias. Los temas responden a constantes de la Historia del Arte como el bodegón y el paisaje. A estos añade el mundo del Circo, que en cierta medida manifiesta la profunda huella de Picasso.

La Segunda Guerra Mundial hace que Lagar abandone París para refugiarse en el Pirineo. En este momento se anticipa lo que fue la caída del artista. Cuando vuelve a París tras el fin de la contienda, el panorama plástico ha cambiado. La aceptación de su trabajo no es la misma y las ventas decaen. La situación es crítica pero el ingreso de Hortense y su muerte en 1956 la hacen insostenible para Lagar. Entra en una depresión profunda que le lleva al psiquiátrico de Sainte Anne. En 1964 sale de la institución para regresar a España y vivir en la casa de su hermana en Sevilla.

La figura de Celso Lagar ha ido recuperándose del olvido al que se había visto sometida injustamente en los últimos años del siglo XX.

La vida del artista salmantino está teñida de ese halo de bohemia y maldición que rodeó a muchas de las figuras relevantes de las Vanguardias de la primera mitad del siglo XX. La obra de Lagar conoció un relativo éxito en el París de entreguerras para, años después acabar en la pobreza, la depresión y el olvido.

La trayectoria plástica de Lagar no se inicia en la pintura sino en la escultura debido al trabajo de ebanista de su padre. En Madrid entra en el taller de Miguel Blay quien le recomienda que acuda a París para ponerse en contacto con los nuevos movimientos que están surgiendo. Entre 1910 y 1911 va a Barcelona antes de acudir a la capital francesa gracias a una beca. Finalmente en 1911 llega a París. Hacia 1913 lleva a cabo su primera exposición en la Galeria Ashnur. Es el momento en el que conoce a diferentes personajes del ambiente cultural parisino como el escultor Joseph Bernard, Picasso y Amadeo Modigliani que le influye notablemente en su primera obra pictórica. Poco a poco la escultura queda atrás para ceder dedicación a la pintura. También en esos años conoce a la que fue su inseparable compañera, la escultora Hortense Begué.

Lagar se traslada a Barcelona tras el estallido de la Primera Guerra Mundial. La Galería Dalmau le prepara en 1915 una exposición que le presenta como el creador de un nuevo ‘ismo’: el Planismo, que supone una fusión de aspectos cubistas, fauvistas y futuristas. También fue incluido en la nómina de artistas noucentistas. En 1919 regresa a París tras lograr un cierto reconocimiento en Cataluña y País Vasco. Se abre ahora la época de esplendor para el artista. No sólo expone en las mejores galerías sino que encuentra su propio estilo personal una vez superada la influencia de las Primeras Vanguardias. Los temas responden a constantes de la Historia del Arte como el bodegón y el paisaje. A estos añade el mundo del Circo, que en cierta medida manifiesta la profunda huella de Picasso.

La Segunda Guerra Mundial hace que Lagar abandone París para refugiarse en el Pirineo. En este momento se anticipa lo que fue la caída del artista. Cuando vuelve a París tras el fin de la contienda, el panorama plástico ha cambiado. La aceptación de su trabajo no es la misma y las ventas decaen. La situación es crítica pero el ingreso de Hortense y su muerte en 1956 la hacen insostenible para Lagar. Entra en una depresión profunda que le lleva al psiquiátrico de Sainte Anne. En 1964 sale de la institución para regresar a España y vivir en la casa de su hermana en Sevilla.

La figura de Celso Lagar ha ido recuperándose del olvido al que se había visto sometida injustamente en los últimos años del siglo XX.

 
 
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