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Archivo de la categoría: Personajes con merecimientos

Simone Well

Simone Well

Un cuadro es un espacio finito, limitado por un marco; pero es preciso que el infinito esté ahí.

Simone Weil

image977</aSimone Weil nace en 1909 en París, de familia judía, intelectual y laica: su padre era un médico famoso y su hermano mayor, André, es un matemático brillante y precoz.
En su adolescencia estudia intensamente filosofía y literatura clásica. A los 19 años ingresa, con la calificación más alta (seguida por Simone de Beauvoir) a la Ecole Normale Superiore, se gradúa a los 22 y comienza su carrera docente.
Sus estudios apasionados -y críticos- de la doctrina marxista le acarrean notoriedad, y a los 23 años es 'transferida' del liceo por encabezar a una demostración de obreros desempleados. Un diario conservador la apoda 'la virgen roja', por su extraña combinación de preocupaciones por la situación social y por la pureza y la verdad. No tiene, sin embargo, convicciones religiosas. Las disputas con los superiores de los liceos se suceden, por cuestiones políticas y metodología docente. Conoce a Trotzky, con quien discute sobre la situación rusa, Stalin, y la doctrina marxista.
A los 25 años pide una licencia y va a trabajar durante más de un año, junto a los obreros, como operaria manual en varias fábricas (Renault) (“Allí recibí la marca del esclavo”). Se acrecientan sus sufrimientos físicos (sinusitis crónica), y sus padres la llevan a Portugal, en unas breves vacaciones, para intentar recuperar su salud perdida. Allí presencia un procesión católica popular, en una aldea pobre, un noche a orillas del mar; “tuve de pronto la certeza de que el cristianismo es por excelencia la religión de los esclavos, que los esclavos no podían dejar de seguirla…y yo entre ellos”.
Después de un breve retorno a la docencia, en 1936 participa en la Guerra Civil Española, junto a grupos anarquistas. Un accidente la obliga a volver a Francia. De la guerra, le queda el sentimiento de horror por la brutalidad y el desprecio por la verdad y el bien, por ambas partes; y, posteriormente, la amistad con otro escritor francés, Georges Bernanos, que había participado en el otro bando. En 1937 visita Italia, y en una capilla de Asís se siente impulsada a arrodillarse, por primera vez en su vida.
Su salud empeora, tiene dolores de cabezas agudos y continuos. En la pascua de 1938 asiste a los oficios religiosos en la abadía de Solesmes. El cristianismo ocupa un lugar preponderante en sus pensamientos; tiene alguna experiencia mística, a la que prefiere resistir; se niega a rezar, o a considerar siquiera “la cuestión del bautismo”. Encuentra resonancias cristianas en Homero, Platón, el Bhagavat-Gita.
Es el año 1940, Hitler está en su apogeo y su condición de judía comienza a ocasionarle problemas.
En Marsella, a los 31 años, conoce al sacerdote dominico J. Perrin, quien la ayuda a encontrar trabajo manual en la granja de Gustave Thibon, escritor católico (junio de 1941). Con el p. Perrin se plantea el tema de su bautismo, pero, a pesar del aliento del sacerdote, Simone se resiste. Sus razones y sus dudas, expuestas en cartas y notas, aparecerán más tarde en los libros “Espera de Dios” y “Carta a un religioso”. Con Thibon, pese a un comienzo difícil, (“los primeros contactos fueron penosos, no coincidíamos en casi nada… yo tenía que armarme de paciencia y cortesía “, dirá él más tarde), se entabla una amistad breve, pero importante: a él confiará ella sus libros de notas, antes de partir, en mayo de 1942, a Nueva York con su familia. Thibon, por su parte, será uno de sus más fervientes admiradores (“nunca he dejado de creer en ella” … “no he encontrado jamás en un ser humano semejante familiaridad con los misterios religiosos; jamás la palabra sobrenatural me ha parecido tan llena de sentido como a su contacto” ) y quien, a su muerte, editará una compilación de sus notas, bajo el título “La gravedad y la gracia”. Este libro, junto con “Espera de Dios”, son sus obras más notables.
Simone, una vez en Nueva York, trata de unirse al movimiento de la resistencia: viaja a Londres e intenta ingresar a Francia como combatiente, pero sólo logra un puesto en la organización Francia Libre, donde redacta informes. En abril de 1943 se le diagnostica tuberculosis. En el hospital, se niega a consumir los alimentos que su estado requerían, y muere el 24 de agosto, a los 34 años. Es sepultada en Kent.
En esos momentos, es prácticamente desconocida. Pocos rastros quedan de su limitada notoriedad en la década del 30, como intelectual de izquierda. No ha publicado ningún libro y se ha mantenido apartada de los círculos literarios. Al fin de la guerra, sus amigos comienzan a editar sus escritos; además de los nombrados, se destacan “La opresión y la libertad”, escrito en 1934, notabilísima muestra de su evaluación del marxismo y su filosofía política general, de la que nunca se retractó; “Las raíces del existir”, “La fuente griega” son otras de sus obras. Desde entonces, Simone Weil ha atraído la atención de muchísimos literatos, filósofos, teólogos y sociólogos. Intelectuales como Albert Camus y T. S. Eliot le profesan una enorme admiración. Su lucidez, honestidad intelectual y desnudez espiritual constituyen una combinación rara, e inolvidable para todos los lectores, de diversas tendencias de pensamiento, que han se han alimentado de su obra.

 

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Rafael Flores Nieto ” El Piyayo”

RAFAEL FLORES NIETO, ‘EL PIYAYO’
Málaga, 1855 – Málaga, 1940

Por Nike Pourshirazihttp://www.gibralfaro.uma.es/imagenes2/p_1558_4.jpg

A
unque son varias las regiones españoles cuya cuna se arrogan, el ‘Piyayo’ es un personaje malagueño, un artista de esta tierra andaluza que representa, como muchos otros, el espíritu artístico de una época ya pasada; un artista que, además, ha entrado en la historia del flamenco como creador de un cante que algunos han llegado a clasificar (si bien no muy acertadamente) como tango de Málaga (o del ‘Piyayo’).
La intención que ha motivado rescribir una corta biografía de este malagueño tiene como objetivo las nuevas generaciones de malagueños. Resulta sorprendente constatar cómo la juventud de nuestra tierra no sabe nada o casi nada de la idiosincrasia malagueña. Así, mientras los malagueños de generaciones anteriores saben quién fue el ‘Piyayo’, incluso muchos de ellos conocen y recitan de memoria el poema que le dedicó el también malagueño José Carlos de Luna, pocos jóvenes saben darte una noción de este cantaor; a algunos les suena, pero la mayoría no tiene de él la menor idea.
Si se trata, pues, de dar a conocer Málaga y su cultura a nuestra juventud, soy de la opinión que llevar a cabo este propósito a través de sus personajes es un buen procedimiento, y así, en las líneas que siguen, trataré del ‘Piyayo’, un gitano de los círculos flamencos de Málaga que pasó su vida cantando.

El barrio del Perchel era, sin duda, uno de los más típicos de la ciudad.

El ‘Piyayo’ y el Perchel
Al acercarse al ‘Piyayo’, el entorno referente a la época histórica y los aspectos sociales y culturales juegan un papel importante. No podemos entender la idiosincrasia de un personaje como este hombre, sin antes presentar el entorno en que le tocó vivir.
La Málaga de esos años era muy diferente a lo que es hoy día. El barrio del Perchel era, sin duda, uno de los más típicos de la ciudad, y de él salieron personajes que han destacado en distintos ámbitos de las artes, la cultura y la política, sin olvidar también aquellos que podían formar un tipo de ‘picaresca’, a los cuales, sin duda, estaba bastante próximo la figura del ‘Piyayo’.
Podemos citar a algunos personajes relevantes que vivieron en la misma época del ‘Piyayo’: el pintor José Moreno Carbonero; el escultor gitano Juan Vargas, el cual creó la famosa imagen del Cristo de ‘los Gitanos’; los toreros Matías Lara y Paco Madrid, y la bailaora ‘la Repompa’, singular artista tristemente desaparecida antes de tiempo.
En efecto; parece claro el carácter artístico de este barrio malagueño durante aquellos años (1900-1940), lo cual viene dado en parte por las carencias sociales del mismo, que eran suplidas por ese sentido vital de la existencia tan particular que tienen quienes allí habitan.
Famosas eran las fiestas de los patios; en concreto, las que ocurrían durante las fiestas de las Cruces de Mayo, en la cuales, haciendo uso de unos medios materiales muy humildes, se conseguía un verdadero ambiente de celebración. Un ejemplo es la creación de bandas de música improvisadas para tal ocasión. Ante la imposibilidad de pagar a músicos, la voluntariedad y disposición de los vecinos sabían arreglárselas de tal manera que conseguían lo que necesitaban: un tambor, algún saxofón y quizás un acordeón, para formar lo que popularmente se denominaba “yamba” (término que provenía de ‘jazz-band’).

Famosas eran las fiestas de los patios; en concreto, las que ocurrían durante las fiestas de las Cruces de Mayo, en la cuales, hacien-do uso de unos medios ma-teriales muy humildes, se conseguía un verdadero am-biente de celebración.

Además de las Cruces de Mayo, durante el mes de julio tenían lugar las denominadas ‘Veladillas’, fiestas en honor a la Virgen marinera (‘Nuestra Señora del Carmen’) que tanta devoción suscitaba en los percheleros de aquella época.
La modernización (y ampliación) del barrio llevada a cabo en los años noventa del pasado siglo arrastró no se sabe dónde aquel espíritu que hoy es añorado por los que vivieron aquellos tiempos.

‘El ‘Piyayo’’
Rafael Flores Nieto, más conocido por el nombre artístico el ‘Piyayo’, nació el 1 de mayo del año 1855 en Málaga, en el barrio El Perchel, concretamente en la calle del Cañaveral. Durante su juventud le tocó prestar el servicio militar en Cuba, en donde le sorprendió la guerra hispano-norteamericana que se desencadenó con motivo del hundimiento del Maine (1898). A juzgar por la letra de algunas canciones suya, allí sufriría prisión durante cierto tiempo, hasta que Estados Unidos, la potencia desencadenante del conflicto, lo liberó.
De su vida en Cuba en general, aparte de lo ya mencionado, no se sabe mucho. Sin embargo, su estancia en aquella isla tan querida de los españoles (y todavía lo es) dejó una impronta en el estilo de su cante, marcándolo con los aires aguajirados característicos de sus creaciones.

Su vida cotidiana
De regreso a Málaga, se dedicó a la venta ambulante de peines, que, según cuentan quienes llegaron a conocerlo, exhibía al público en el bolsillo superior de su bien aprovechada chaqueta. Cuando se le requería, daba recitales a grupos de particulares, que lo llamaban para que animase y diese su alegría a la celebración de cualquier evento. Cada día, acompañado de su guitarra, el ‘Piyayo’ recorría las tabernas y otros lugares donde pudiera encontrar un auditorio del que obtener cantando unas monedas. De esta manera, entre una y otra cosa, el ‘Piyayo’ lograba reunir un ‘dinerillo’ para su diario sustento e ir tirando por la vida con la dignidad que aquella vida le permitía.

Vida sentimental del ‘Piyayo’

Cada día, acompañado de su guitarra, el ‘Piyayo’ reco-rría las tabernas y otros lu-gares donde pudiera encon-trar un auditorio del que obtener cantando unas mo-nedas.

Respecto a su vida sentimental, se sabe que el ‘Piyayo’ se casó con ‘la Chunga’, una gitana que vendía encajes por las calles. Pero, poco tiempo después, ‘la Chunga’ y sus familiares se trasladaron a Estepona (Málaga), de donde pasaron posteriormente a la Línea de la Concepción (Cádiz), por lo que el matrimonio duró sólo un par de semanas. Poco después, se unió a otra gitana malagueña llamada la ‘Hampona’ (más conocida por ‘L´Ampona’), natural del Rincón de la Victoria, pequeña localidad de pescadores muy cercana a Málaga.

Muerte del ‘Piyayo’
Rafael Flores Nieto murió en Málaga, en la plaza de Santa María, en una caseta de madera que tenía por vivienda, el día 25 de noviembre de 1940, a los 85 años de edad, a consecuencia de una arteriosclerosis severa, consecuencia inevitable de la mala vida que le deparó la mala suerte. Sus restos fueron enterrados en el cementerio de San Rafael de la capital.
En 1978, el Ayuntamiento de Málaga le dedicó un festival homenaje, con la participación de El Camarón de la Isla, Chano Lobato, El Beni de Cádiz, Alfredo Arrebola, El Boquerón, Carmen Juan, Carmen Dios, Mari de la Trinidad, Juan Habichuela, Juan El Africano y Manolo Cómitre, entre otros.

El arte del ‘Piyayo’
Algunos entendidos han llegado a afirmar que el cante del ‘Piyayo’ no llegó a tener calidad cantaora, y menos, hondura, afirmación esta que, según la opinión de nuestro flamencólogo Rafael Arrebola, debería hacerse con prudencia y admitirse con mucha cautela, pues el ‘Piyayo’ fue, cuanto menos, un creador, algo que tanto falta en nuestra época, tan pródiga en cantaores de dudosa calidad artística. Su cante —asegura Arrebola— tenía una impronta personal e individual inaudita por entonces, hasta el punto de que se ha visto en él un artista original. Ahora bien, la creatividad de su cante no fueron, como alguien los ha denominado, los ‘tangos del ‘Piyayo’, aunque así esté recogido en la discografía de sus seguidores. Sus composiciones consisten, en realidad, en tangos, pero en ellos no se pierde nada de su esencia creadora, ya que están dotados de la particularidad de tener una estructura irregular, que lleva, y nos recuerda a cada momento, los ecos de la carcelera y de la guajira, forma de cante a la que él recurría para cantar letras de carceleras, como también para los romances. Por esto mismo, más bien debe hablarse de ‘cante del ‘Piyayo’.
Su biógrafo, Eusebio Rioja, nos ofrece de él la siguiente semblanza: «Su aportación al patrimonio del flamenco fue tan acertada que nada más que por una creación se le recuerda a menudo por los aficionados. Se trata de unos tangos que se conocen con su nombre o con el de ‘cantes del Piyayo’, por sus peculiaridades, que hacen a muchos desligarlos del género para otorgarle denominación propia. Si van a compás de tangos, la verdad es que sus tonos varían –la 7, mi 7, re en lugar de mi, la, sol, fa y el ritmo se hace algo más lento. Pero lo particular es la melodía. Se aparta de las características de tangos para, sobre su base, apuntar ecos de guajiras, rumores caribeños y lograr, en definitiva, un estilo genuino, agradable y pegadizo. Y tanto o más que la melodía, lo son sus letras. Por su temática, con frecuencia las hay de motivos jocosos y divertidos, con alusión a situaciones carcelarias, de extrema pobreza, absurdas y ridículas. También las hay con lírica jaculatoria del terruño, las que aluden a las posesiones cubanas y al mundo de la picaresca que pululaba por el puerto y que debió frecuentar Rafael. En ellas se aprecia una fina capacidad de captación de ideas y situaciones, síntesis exquisita para encerrarlas en sus estrofas y un sentido poético de calidad. Pero como techo de originalidad, figuran sus composiciones en décimas. Es la única vez en todo el género flamenco que se utiliza esta métrica nada popular, distinta por completo a las habituales y que no sabemos de dónde las sacaría el ‘Piyayo’».

Entre una y otra cosa, el ‘Piya-yo’ lograba reunir un ‘dinerillo’ para su diario sustento e ir tiran-do por la vida con la dignidad que aquella vida le permitía.

Por su parte, Juan Ballesteros Moreno opina del ‘Piyayo’ que «Tenía una manera muy peculiar de interpretar su cante y se acompañaba él mismo con una vieja guitarra: algunas de sus coplas tenían cierta nostalgia de sus tiempos como soldado en la campaña de la guerra de Cuba… Poseía un vasto repertorio de coplillas que según afirmaba, el mismo componía… Un pintoresco gitano malagueño, viejo y simpático, que se ganaba la vida cantando por bares y colmaos como también si le solicitaban para actuar en algunas juergas flamencas».
Es tradición oral —porque todavía hay testigos oculares— que el ‘Piyayo’ fue un buen cantaor de soleares y segurillas. Y debemos pensar y admitir que estos cantes tendrían un eco especial en la voz del gitanismo ‘Piyayo’. En definitiva, fue una verdadera y auténtica personalidad en el flamenco, pero da pena saber que los malagueños no han conocido bien a este celebre gitano, que pasó la vida cantando.
Después hubo buenos cantaores que continuaron desarrollando sus cantes, entre los que cabe destacar a ‘El Trinitario’, ‘El Chirle’, Manolillo de Feria, Manolillo ‘el Herraor’ y Ángel de Álora.
He aquí una muestra de su arte:

Tangos del ‘Piyayo’

I
En la cámara de popa
traigo toíto mi tesoro,
traigo el caballo de oro
y la manilla de copa,
con toíta su demás tropa,
sotas, caballos y reyes,
lo traigo en tan buenas leyes
para cuando salte a tierra
poner mi campo de guerra
y en la cortina del muelle.

II
En Málaga, los serenos
van diciendo por las calles
que duerma el que tenga sueño
que yo no despierto a nadie.

El río busca su cauce,
las golondrinas su nido,
la mujer que está viuda
va buscándose un marido.

Muchachos, si queréis novia,
primero le pisas el pie
y, si te mira y se ríe,
achucha, que tuya es

El poema El Piyayo y la celebridad de su arte
El nombre de Rafael Flores Nieto ‘el Piyayo’ se hizo célebre gracias a la popularidad que alcanzó el poema que le dedicó el también malagueño José Carlos de Luna (1890-1965), repetidamente publicado y declamado por numerosos rapsodas, lo que quiere decir que, pese a la originalidad de su feliz obra, su nombre no habría trepado a la cima de la fama, de no haber sido objeto de este poema.

Pasó también al cine de la mano del director Luis Lucia en la película El Piyayo, producida por Cifesa en 1956 e interpretada por el genial actor Valeriano León. (Detalle del cartel).

Lo malo del poema en cuestión es que el ‘Piyayo’ no salió muy bien parado. José Carlos de Luna se permitió unas licencias literarias tan amplias que, en realidad, inventó un ‘Piyayo’ que muy poco tenía que ver con Rafael Flores. Así, por ejemplo, si bien es cierto que era reseco y renegro, la verdad es que de chicuelo no tenía nada, pues disfrutaba de una talla más que mediana. Por otra parte, se ha constatado que este buen hombre jamás vivió en el Altozano ni tuvo bajo su custodia a ningún nietecillo, ya que no tuvo hijos. También consideramos equívoca la imagen de gitano pedigüeño que iba de feria en feria con la guitarra bajo el brazo. Falsa es también la imagen de borrachín con que nos lo pinta el poeta. Y, sobre todo, ni era tomado tan a chufla por la gente, ni su arte era tan extraño, ni pedía limosna por tangos.
Por lo que se ha averiguado después, parece ser que José Carlos de Luna inspiró su descripción en la figura de otro pintoresco malagueño de aquel tiempo llamado José Gavira Navarrete y conocido por ‘el Rabúo’. El ‘Piyayo’ no era, pues, una especie de curioso titiritero feriante, sino un cantaor profesional, con dejos profundos de artista poco afortunado en su trayectoria; uno de esos personajes tan habituales en los círculos flamencos de la Málaga de entonces, pero, también en este caso, una persona entrañable, simpática y querida. En el rastro de su personalidad, además de ser un solitario recalcitrante, surge siempre el recuerdo de sus extraordinarios sentimientos.
El poema apareció luego grabado en un disco con la voz aterciopelada de Juanito Valderrama, el ‘Aristócrata del Cante’, famosísimo cantaor que aún permanece en nuestra memoria por haber dominado todos los palos del cante. Y pasó también al cine de la mano del director Luis Lucia en la película El Piyayo, producida por Cifesa en 1956, en la que el genial artista Valeriano León aparece encarnando el tópico del ‘Piyayo’.

La Peña flamenca “El ‘Piyayo” se halla en Rincón de la Victoria.

El ‘Piyayo’ en la actualidad
En la actualidad, las huellas de este artista perchelero pueden verse aún en la ciudad de Málaga. La Peña flamenca “El ‘Piyayo”, situada en Rincón de la Victoria, es un buen ejemplo de ello. Los orígenes de esta asociación se remontan a 1985, cuando un grupo de amigos, todos ellos entusiastas aficionados al flamenco, empezaron a reunirse una vez por semana en el Bar Restaurante Lo Cea para hablar del flamenco, y, esporádicamente, contrataban a algún cantaor y guitarrista amigo para amenizar las tertulias. Pasados algunos meses, se atrevieron a organizar alguna cena dentro del referido establecimiento, y, en 1987, ya de una manera más organizada, le fueron dando a esas reuniones la forma y estructura de una ‘asociación’. Buscaron un nombre y se decidieron por Rafael Flores Nieto el ‘Piyayo’, por el hecho de ser malagueño, por haber creado un estilo muy peculiar y porque, durante un tiempo, estuvo vinculado a una gitana de Rincón de la Victoria.
En 1978, el Ayuntamiento de Málaga le dedicó un festival homenaje, con la participación de Camarón de la Isla, Chano Lobato, Beni de Cádiz, Alfredo Arrebola, El Boquerón, Carmen Juan, Carmen Dios, Mari de la Trinidad, Juan ‘el Habichuela’, Juan ‘el Africano’ y Manolo Cómitre, entre otros.
Su vieja guitarra, la guitarra que fue testigo irrecusable de su creación y amiga fiel de su cante, se conserva en el Museo de la Peña Juan Breva, de Málaga.

A modo de conclusión
Para concluir lo que pretender ser un sencillo homenaje a este perchelero, malagueño con el salero y la gracia de la Málaga de antes, reproducimos el poema que le compuso José Carlos de Luna, que, si bien lo hizo famoso, expandió de él una imagen que poco se correspondía con la realidad.

EL ‘PIYAYO’
¿Tú conoces al ‘Piyayo’:
un viejecillo renegro, reseco y chicuelo;
la mirada de gallo
pendenciero
y hocico de raposo
tiñoso…
que pide limosna por tangos
y maldice cantando fandangos
gangosos?

¡A chufla lo toma la gente,
y a mí me da pena
y me causa un respeto imponente!

… … … … …

Ata a su cuerpo una guitarra,
que chilla como una corneja
y zumba como una chicharra
y tiene arrumacos de vieja
pelleja.

Yo le he visto cantando,
babeando
de rabia y de vino,
bailando
con saltos felinos,
tocando a zarpazos
los acordes de un viejo ‘tangazo’,
y el endeble ‘Piyayo’ jadea,
y suda y renquea.
Y, a sus contorsiones de ardilla,
hace son con la sucia calderilla.

¡A chufla lo toma la gente,
y a mí me da pena
y me causa un respeto imponente!

… … … … …

Es su extraño arte
su cepo y su cruz,
su vida y su luz,
su tabaco y su aguardientillo…
y su pan y el de sus nietecillos:
“churumbeles” con greñas de alambre
y panzas de sapo,
que aúllan de hambre
tiritando bajo los harapos,
sin madre que lave su roña;
sin padre que ‘afane’,
porque pena una muerte en Santoña,
sin más sombra que la del abuelo…
¡Poca sombra, porque es tan chicuelo!

… … … … …

En El Altozano
tiene un cuchitril
—¡a las vigas alcanza la mano!—,
y por lumbre y por luz, un candil.
Vacía sus alforjas
—que son sus bolsillos—,
bostezando, los siete chiquillos
se agrupan riendo.
Y, entre carantoñas, les va repartiendo
pan y pescao frito,
con la parsimonia de un antiguo rito:
—¡Chavales!
¡Pan de flor de harina…!
Mascarlo despasio.
Mejó pan no se come en palasio.
Y este pescaíto, ¿no es ná?
¡Sacao uno a uno del fondo del má!
¡Gloria pura él!

… … … … …

—Las espinas se comen tamié,
que tó es alimento…

… … … … …

—Así… despasito,
mu remascaíto.
—¡No llores, Manuela!
Tú no pués, porque no tiés muelas.
¡Es tan chiquitita
mi niña bonita…!

Así, despacito,
muy remascadito,
migaja a migaja —que dure—,
le van dando fin
a los cinco reales que costó el festín.

Luego, entre guiñapos durmiendo,
por matar el frío, muy apiñaditos,
la Virgen María contempla al ‘Piyayo’
riendo.
Y hay un ángel rubio que besa la frente
de cada gitano chiquito.

¡A chufla lo toma la gente…!
Y a mí me da pena
y me causa un respeto imponente!
JOSE CARLOS LUNA

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Esta biografía no es más que una recopilación abreviada de todos los datos que, de forma más detallada, se pueden encontrar en las siguientes páginas digitales, de las que tan sólo reseño su dirección principal:

http://flun.cica.es/mundo_flamenco/flamcd/b/b2/6.htm
http://www.zambra.com/libreria/e/fiebre/cante/’Piyayo’.html
http://www.serraniaderonda.com/flamenco/los_tangos.htm
http://perso.wanadoo.es/aotaola/El%20’Piyayo’.htm
http://canales.diariosur.es/barrios/perchel4.htm
http://www.flamenka.com/CANTAORESMALAGUENOS1850-1950.htm
http://www.tiempodegitanos.com.ar/Tiempo%20de%20Gitanos_archivos/gitanos3.htm
http://canales.diariosur.es/barrios/perchel.htm
http://www.tristeyazul.com/artflam/’Piyayo’01.htm
http://usuarios.lycos.es/antrosvi/El%20’Piyayo’.htm
http://www.flamenka.com/PFEL’PIYAYO’.htm
http://www.turismoyarte.com/regiones/andalucia/malaga/malaga3/malaga257.htm

Origen de las imágenes:
http://www.ateneodecordoba.com/
http://www.limitedescargas.blogspot.com/2009_04_01_archive.html
http://www.flamenka.com/

Nike Pourshirazi (Wilhelmshaven, Alemania, 1979). Diplomada en Maestro en Educación Primaria.

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año VIII. II Época. Número 62. Julio-Agosto 2009. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2009 Nike Pourshirazi. © 2002-2009 Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.

 

Pedro José Davó Díaz

Pedro José Davó Díaz

PEDRO JOSÉ DAVÓ DÍAZ
Málaga, 1957 – Málaga, 2014

Por Carmen Davó Varo

 

Historiador inquieto y comerciante erudito, Pedro José Davó fue un incansable investigador de la ciudad de Málaga. Llevado de una inusitada curiosidad por saber de Málaga, fue una constante en su vida conocer el pasado y el presente de su ciudad natal, degustar el encanto de sus estrechas callejuelas, la belleza de sus desconocidos cimientos y las causas de su actualidad. No vaciló en convertirse en un ratón de biblioteca, removiéndose a sus anchas entre los escondidos legajos y los dispersos cartapacios de los archivos históricos que llegó a conocer. Solo un tesón así y un entusiasmo personal como el suyo pueden justificar que su legado sobre el acueducto de San Telmo sea todavía hoy considerado un referente de obligada consulta.
Primeros años

Pedro José Davó Díaz nace en Málaga el 27 de agosto de 1957. Su casa natal se sitúa en la plaza de San Francisco, un rincón recoleto y romántico donde jugó desde su más tierna infancia con sus cinco hermanos, y donde él fijaría luego su residencia al contraer matrimonio. Son sus padres el matrimonio formado por Manuel Davó Marteache e Inés Díaz Reina. En un contexto familiar como el descrito, especial atención merece la influencia del padre, un comerciante vocacional que luchó toda su vida por realzar la calle Carretería, donde la familia tenía un establecimiento de muebles, y, por entonces, la vía más significativa del tejido comercial de la ciudad.
Pedro José crece como un chico feliz y contento junto a sus hermanos, Manuel, María Dolores, José, Enrique e Inés. En un ambiente familiar propio de los años 60, el entretenimiento consistía en juegos infantiles que hoy en día ya solo perviven en el recuerdo de aquellos niños y jóvenes de entonces. Impregnado del ambiente empresarial que la figura paterna encarnaba, y como indicio precoz del empresario que sería después, al pequeño Pedro José le gustaba organizar sesiones de cine con sus hermanos y amigos: proyectaba pequeñas películas con un proyector de juguete Cinexin, que tantas nostalgias despierta en quienes hubimos de coincidir en el tiempo con el ahora biografiado. Así comenzó el germen de ser el futuro comerciante que se plasmó ya adulto.
En 1962, ingresa como alumno en el colegio de los Padres Agustinos de Málaga. Quienes llegaron a conocerle en esta época, le recuerdan como un buen estudiante, y dicen de él que una de sus mayores aficiones era la lectura. Ya, desde pequeño, comenzó a formar su biblioteca, algo que toda su vida ha tenido un significado muy importante para él, incluso se confeccionó él mismo un fichero en el que tenía recogidos los títulos de los libros que iban poblando paulatinamente los anaqueles de su estantería. Simultáneamente a su faceta de buen estudiante y empedernido lector, al joven Pedro José le agradaba también pasar largos ratos junto a su padre en el negocio familiar, observándole y ayudándole en muchos momentos.
Etapa universitaria

Concluidos los estudios de Bachillerato en 1975, su interés se orienta entonces hacia la por entonces muy joven universidad malacitana, en donde inicia los cursos de Filosofía y Letras en la rama de Geografía e Historia. En 1980 egresa de la Universidad como licenciado, con un importante caudal de material bibliográfico, que empieza a incrementar con la recopilación de libros de toda índole, con predominio notable los relacionados con la historia y el arte, fondo que hoy día ha llegado a manos de sus hijos y que es de un valor inestimable. Ese mismo año, proyecta la redacción de su memoria de licenciatura, cuyo interés centra en el Acueducto de San Telmo.
Al par que empieza a recabar datos para su trabajo universitario, Pedro José se ofrece a participar en la realización del Inventario del Archivo Histórico de la Catedral de Málaga y del Obispado. En 1981, participa como profesor colaborador en las actividades de la Asociación Europea de Profesores de Español, ejerce también como profesor colaborador en el Departamento de Arte de la Universidad de Málaga y coopera con el colectivo “Incorporación de Málaga a la Corona de Castilla”. Asimismo, entra a formar parte de la iniciativa que solicita la concesión de la Medalla de la Orden de Alfonso X el Sabio al canónigo catedralicio Jesús Corchón Martínez por su inestimable labor en la dirección de las escuelas del Ave María. Mencionaremos igualmente su trabajo en la elaboración del Censo-Guía de archivos de la provincia de Málaga, realizada a lo largo de los años 1982 y 1983. En 1983, colabora y participa en diversas actividades organizadas por el Instituto de Ciencias de la Educación de Málaga. A lo largo de este año, colabora también como restaurador del Museo Diocesano de Arte Sacro de Málaga (hoy desaparecido) y de la capilla del Sagrario de la Parroquia de San Pedro de los Percheles de Málaga. Finalizadas ambas tareas, acomete el embellecimiento del camarín de la Iglesia de los Mártires: San Ciriaco y Santa Paula, labor esta extremadamente minuciosa y detallista.
El 29 de junio del 1985, Pedro José contrae matrimonio con Carmen Varo Fernández, y, en 1990, nace su primer hijo, Pedro José Davó Varo.
Comienza su etapa literaria

A medida que transcurren los años, su afán por la investigación va creciendo al mismo ritmo. Como ya hemos adelantado, el tema que más le apasiona es, desde luego, la historia de Málaga, su ciudad natal. Su biblioteca contaba ya con numerosos volúmenes de Historia y de Arte, pero los relacionados con Málaga y su provincia, de manera preferente aquellos que atañen a su historia, su arte, las costumbres de sus gentes, personajes ilustres, las familias representativas de esta ciudad llenaban sus estanterías de manera espectacular. Era sorprendente la pasión con que se entregaba a la búsqueda de cualquier detalle, de cualquier cosa relacionada con la historia de Málaga. Y así, con esa tenaz calma de que solo está dotado el investigador nato, logró hacer acopio de tal cantidad de material que sorprende por su cantidad y su valor histórico.

“Arroyo Quintana”, uno de los tres tramos del acueducto de San Telmo.
(Foto: AmigosMuseoMalaga.es)

El acueducto de San Telmo

Si hubo algo que cautivó sobremanera el interés de Pedro José, solo puede ser el acueducto de San Telmo. Rememorando una vez más su afán por la historia de Málaga, mencionaremos la gran labor investigadora que desplegó sobre una obra de ingeniería comenzada en las postrimerías del siglo XVIII, en torno a los años 1782-1783, a instancias del obispo José Molina Larios, y que acometió el arquitecto José Martín de Aldehuela: al acueducto de San Telmo. El fin del obispo era abastecer de agua a la ciudad de Málaga, y redactar unas ordenanzas en orden a la conservación, mantenimiento y limpieza del canal.
Consciente de la escasa documentación que hasta el momento se conocía relacionada con esta grandiosa obra de ingeniería, hecho que contrastaba notablemente con lo que había significado para Málaga y el bienestar de sus moradores, Pedro José decide dedicarse de modo preferente a un profundo estudio del canal, resultando un trabajo historiográfico hasta entonces sin precedentes. En su trabajo quedaba bien justificado lo que había supuesto este acueducto para la población de Málaga, pues el abastecimiento de agua había sido, desde antiguo, el problema más acuciantes que la ciudad había tenido planteado. Por otra parte, el acueducto de San Telmo conformaba, junto a otras modificaciones urbanísticas que se estaban llevando a cabo, la génesis de una ciudad que había iniciado su modernización a partir de la segunda mitad del siglo XVIII.
Todavía hoy día existe una asociación malagueña formada por profesores, investigadores, arquitectos e ingenieros denominada “Amigos del Acueducto”, a la que Pedro José perteneció.
Material documental

Toda la información relacionada de alguna manera con este acueducto se hallaba almacenada en unas dependencias de las escuelas del Ave María de Málaga, sin ningún tipo de ordenación, referencia o catalogación que permitiera identificar su temática, amontonados unos sobre otros, desordenados por completo. Su estado era lamentable. Los muchos años de olvido y dejación habían inmerso todo aquel caudal de documentos en un tremendo desorden y cubierto de una buena capa de polvo.
Pero, gracias al tesón de una persona, gracias al interés de Pedro José, las generaciones venideras iban a tener a su disposición un archivo correctamente ordenado por fechas y materias, con una pronta visibilidad de aquello que se quiera localizar en un momento dado sobre el acueducto de San Telmo.
Además de los trabajos de limpieza y clasificación ya mencionados, ahora se hacían necesarios la lectura y el estudio de los setenta y un legajos que había almacenados, todos dispersos por uno y otro lado. Este problema se veía agravado por el hecho de que los diferentes legajos contenían temas de la más diversa índole, lo cual, indiscutiblemente, hacía mucho más gravoso el trabajo de investigación, pues su valoración exigía previamente la difícil tarea de seleccionar y ordenar minuciosamente lo que correspondía al acueducto, procurando separar con sumo cuidado dicha documentación de aquellos otros escritos y referencias varias que atañían a otros asuntos o eventos.
En lo referente a los libros, su consulta resultó más liviana ya que estaban ordenados cronológicamente. Pero, una vez realizada la catalogación del material bibliográfico existente, el valor historiográfico de la documentación planteó el problema de su conservación y custodia en un lugar más adecuado que el sitio en donde hasta ahora se había guardado. En la misma memoria de licenciatura, el autor apunta la posibilidad y conveniencia de que este archivo fuera conservado por un organismo público dependiente de la Dirección General de Archivos, Bibliotecas y Museos. De no ser este el lugar donde pudiera residir, propone como alternativa algún archivo eclesiástico, apuntando la sugirencia de que el catedralicio o el episcopal parecían enclaves idóneos para su custodia. Hoy día, todo este acervo documental se halla ubicado en el archivo histórico de la Catedral.

“Arroyo Hondo”, otro tramo del acueducto.
(Foto: DiarioSur.es)

Memoria de Licenciatura
Su memoria de licenciatura se concretó en una gran obra de investigación, El acueducto de San Telmo a través de sus fondos documentales, leída en 1984. Esta memoria de licenciatura fue dirigida por la profesora Rosario Camacho Martínez, del Departamento de Geografía e Historia de la Universidad de Málaga.
El anhelo de Pedro José era que toda su labor investigadora sobre una construcción tan significativa para Málaga llegara a los malagueños de forma asequible, pero esta encomiable aspiración chocaba frontalmente con la extensión documental de la redacción. Pero no ceja en su empeño. Por fin, en 1986, dos años después de su lectura, culmina una síntesis de todos los datos recogidos en su memoria y publica un libro, El acueducto de San Telmo, editado por el Servicio de Publicaciones de la Diputación de Málaga (CEDMA), en el número 19 de su colección Biblioteca Popular Malagueña, libro que alcanzó notable éxito, particularmente entre los curiosos por conocer las señas de identidad de la ciudad.
Los frutos de un estudio bien hecho
Esta meritoria labor de búsqueda, recopilación de datos y posterior publicación le abrió las puertas en los diferentes círculos de la sociedad malagueña. A partir del conocimiento de los resultados de sus pesquisas, diferentes organismos le requieren para entrevistas, conferencias y la publicación de artículos relacionados con el acueducto, el tema central de sus investigaciones.
Como conferenciante, siempre destacaba en su presentación el recorrido incesante en el enriquecimiento del estudio de todo aquello que concerniera a Málaga. En el capítulo de publicaciones, su labor en la redacción de su memoria de licenciatura fue reconocida con la concesión de una Mención Especial de los Premios Málaga de Investigación en su XVI edición. Además del libro ya citado, Pedro José colabora con numerosos artículos, entre 1986 y 1987, en diversas publicaciones y revistas, como Boletín de Arte de la Universidad de Málaga, Jábega e Isla de Arriarán, principalmente. Asimismo, colabora en los medios de comunicación (diario SUR y la cadena radiofónica SER), lee ponencias y dicta conferencias en diversas entidades, como las llevadas a cabo en el Colegio Oficial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, y en el Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras.
A lo largo de toda la primera década del nuevo siglo, fue invitado por varios institutos de educación secundaria (Sierra Bermeja, Martín de Aldehuela y Vicente Espinel, entre otros) para colaborar en un ciclo de conferencias encaminadas a arrojar luz sobre la historia de Málaga y su legado documental, a lo largo de las cuales dio a conocer toda la documentación que obraba en su poder referida al acueducto de San Telmo y que conocía a la perfección gracias al profundo estudio.
Aspecto comercial

A lo largo de todos esos años, Pedro José procuró hacer compatible su labor investigadora con la tarea comercial en el negocio familiar “Muebles Manuel Davó”, en calle Carretería, de gran tradición en nuestra ciudad, saga que él decide continuar con la firma de Muebles Hijos de Manuel Davó S. L, dando origen a la cuarta generación dedicada al comercio del mueble en Málaga. Era conocida por los comerciantes de Carretería su amable entrega al cliente y su caballerosidad manifiesta ante la presencia de quien se pudiera interesar por sus artículos puestos a la venta.
Su muerte

Tras un repentino ataque de un virus, inexplicablemente desconocido, y una escasa aunque penosa semana de lucha entre la vida y la muerte, Pedro José Davó finalmente fallece el 10 de febrero de 2014.

Nota del Editor.- La redacción de esta semblanza es una entrañable prueba testimonial de amor filial. Ha sido elaborada por Carmen Davó Varo, hija del biografiado, y no tiene otra motivación que constituirse en una muestra del cariño, respeto y admiración que profesaba a su padre.

 

Francisco Giner de los Rios

Francisco Giner de los Rios

p_1640_4Francisco Giner de los Ríos (Ronda, Málaga, 10 de octubre de 1839-Madrid, 18 de febrero de 1915) fue un pedagogo, filósofo y ensayista español. Discípulo de Julián Sanz del Río, creador y director de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), impulsó también proyectos complementarios como el Museo Pedagógico Nacional (1882-1941), la Junta para Ampliación de Estudios (1907-1938), la Residencia de Estudiantes (1910-1939), las Misiones Pedagógicas (1931-1937) o las Colonias Escolares.1 En su planteamiento de la universidad ideal, Francisco Giner propuso que, como tal institución, fuera “no sólo una corporación de estudiantes y sabios, sino una potencia ética de la vida”.2

Tras la guerra civil española, la obra de Giner en general, y la ILE en particular, fueron condenadas por el régimen de Franco dentro del proceso de depuración del magisterio español.a 3

No comprendo por qué odian de esa manera a las Misiones. Las Misiones no hacen más que educar. Y a España la salvación ha de venirle por la educación.
Bartolomé Cossío, Manuel (3 de septiembre de 1935). Heraldo de Madrid. A raíz del fallecimiento de Cossío en la madrugada del día anterior
Parte de las enseñanzas y el legado de Francisco Giner de los Ríos se recuperaron a partir de 1982.4

Índice [ocultar]
1 Biografía
1.1 Periodo de formación
1.1.1 Nacimiento de la ILE
1.2 Periodo de realización
1.2.1 La excursión a Lisboa
2 El universo de la ILE
2.1 Profesorado, alumnos y colaboradores
3 Iconografía
4 Objetivo y método
5 Obras
6 Notas y referencias
7 Referencias
8 Bibliografía sobre Giner
9 Epónimos de centros educativos
10 Véase también
11 Enlaces externos
Biografía[editar]

Francisco Giner de los Ríos en 1856, a los 17 años.
Periodo de formación[editar]
Francisco Giner de los Ríos nació en el otoño de 1839 en la localidad malagueña de Ronda.b Hijo primogénito de Bernarda de los Ríos Rosas, hermana del político Antonio de los Ríos Rosas,c y de Francisco Giner de la Fuente, funcionario de Hacienda. En marzo del mismo año en que nació Giner se inauguraron las Escuelas Normales para maestros, y en enero de 1840 nació Gumersindo de Azcárate.5

En 1848 es alumno de Segunda Enseñanza en el Colegio de Santo Tomás, de Cádiz, continuándola en el Instituto de Alicante en 1851, donde obtiene el Bachiller en Filosofía un año después. Se traslada entonces a Barcelona, estudiando preparatoria de Jurisprudencia en la Universidad de la Ciudad Condal y cayendo en la órbita de admiradores de la personalidad del filósofo Francisco Javier Llorens y Barba. En 1853 Giner se trasladó a Granada, en cuya Universidad llegaría a sacar la licenciatura de Derecho y el bachillerato de Filosofía y Letras. Pero lo más importante quizá del periodo granadino de Giner fue su lectura de los manuales que sobre el krausismo se habían traducido recientemente.

En 1856, con 17 años, se instaló provisionalmente en Madrid, en la casa que sus padres alquilaron en el número 60 de la calle Mayor. Pronto volvió a Granada, donde tuvo como compañeros de carrera a Nicolás Salmerón, a Juan Facundo Riaño y Montero y a José Fernández Jiménez. De ese periodo son sus colaboraciones en la “Revista Meridional”; también hace ‘vida de sociedad’ y pinta. Un viaje a Sevilla le permite descubrir el Curso de Derecho Natural de Heinrich Ahrens, traducido por Navarro Zamorano.

Francisco Giner de los Ríos en 1863
A partir de 1863, de nuevo en Madrid, Giner alternó su trabajo como agregado diplomático en el Ministerio del Estado, con su tarea en la Universidad Central, donde entró en contacto e hizo amistad con Julián Sanz del Río, introductor en España del ideario krausista. En ese mismo entorno universitario conocería a Fernando de Castro y Gumersindo de Azcárate y, en 1865, se doctoró en Derecho. También frecuentó el Ateneo y el “Círculo filosófico” de la calle de Cañizares. El 9 de octubre de 1865 muere su madre, Bernarda de los Ríos.6 Meses después, ya en 1866, Giner publicó su primer libro: Estudios literarios, y ganó por oposición la cátedra de Filosofía del Derecho y Derecho Internacional, en la Universidad de Madrid, de la que tomó posesión al año siguiente.

En ese año de 1867, un Decreto con fecha de 22 de enero, del ministro de Fomento, Manuel Orovio Echagüe desató el cisma en la Universidad. Como resultado, en 1868 Sanz del Río, de Castro y Salmerón fueron separados de sus cátedras; Giner se solidarizó con ellos y quedó suspenso en mayo de ese año. El oportuno cambio político producido por la Revolución de Septiembre repuso a los catedráticos separados y suspensos, decisión que el nuevo ministro de Fomento, Manuel Ruiz Zorrilla confirmó, quedando rubricada por el decreto de “libertad de enseñanza”.

Durante el curso 1874-1875, en el ínterin de la batalla universitaria, Joaquín Costa presentó a Giner a un joven Cossío, que llegaría a ser su ‘lugarteniente’ y luego sucesor. En ese periodo y en colaboración con Alfredo Calderón, se publican Prolegómenos del derecho. Principios de derecho natural y la traducción del Compendio de Estética, de Krause.

Con Cánovas del Castillo como Presidente del Consejo de Ministros, fue repuesto Orovio al frente del Fomento. Un nuevo decreto atentando contra la libertad de cátedra desencadenó de nuevo las consiguientes protestas de los sectores liberales de la enseñanza. La reacción inmediata fue la detención y confinamiento, entre otros muchos, de los profesores Azcárate, González de Linares, los hermanos Calderón y Giner, que en la madrugada del 1 de abril de 1875 fue trasladado a Cádiz y recluido en la prisión militar del Castillo de Santa Catalina. Su delicado estado de salud hizo que fuera trasladado al día siguiente al Hospital.d 7 En esa primavera, los profesores confinados engendraron la posibilidad de una Universidad libre. Giner conoció al meteorólogo Augusto Arcimís, al geólogo José Macpherson y Hemas y a Alejandro Sanmartín, entre otros intelectuales que luego se comprometieron con la Institución Libre de Enseñanza. A finales del verano de ese año, levantado el confinamiento, Giner perfiló el proyecto con los González de Linares en su casa de Cabuérniga, y con Riaño en Toledo. Ese año de 1875 aparecieron Estudios jurídicos y políticos y la traducción de los Principios de Derecho natural, de Roeder.

El 21 de octubre de 1876, siete días antes de que se iniciase el primer curso de la ILE, Giner conoció en Bilbao a María Machado.e

Anuncio de la Junta Directiva de la ILE para el curso 1889-1890.
Nacimiento de la ILE[editar]
El 29 de octubre de 1876 Giner asistió a la apertura del primer curso de la Institución Libre de Enseñanza, con el único título y cargo de profesor. Durante los siguientes años viajó mucho y publicó algunos ensayos en forma de libro y en revistas especializadas, dirigió el Boletín de la ILE y desplegó una incansable cruzada de captación de colaboradores y futuros institucionistas esenciales como sería el caso de Cossío.

Periodo de realización[editar]
En mayo de 1880 Giner fue nombrado rector de la Institución, Continuando además como director del BILE (Boletín de la Institución Libre de Enseñanza).

Tras la dimisión de Cánovas el 8 de febrero de 1881 y la formación del primer gobierno liberal de la Restauración, Giner y los demás catedráticos fueron restituidos en sus cátedras por Real Orden del nuevo Ministro de Fomento, José Luis Albareda. Con el apoyo ahora del aparato gubernamental, la Institución Libre de Enseñanza afianzó su estructura como modelo de calidad y adquirió renombre nacional y proyección internacional.

La excursión a Lisboa[editar]
El verano de 1883, Giner, Cossío (alumno, hijo adoptivo, soldado, amigo, confidente y espejo), y un grupo de alumnos y profesores —estos últimos participando en etapas—, partieron de Madrid el 14 de julio con la intención de llegar a Lisboa tras un largo periplo; objetivo que consiguieron a primeros del mes de octubre de aquél año. La excursión recorrió la Sierra del Guadarrama, parte de la costa Cántabra, Asturias y León, Picos de Europa, encontrándose en La Coruña el 10 de septiembre. Calificada como “memorable excursión” en los anales de la Academia de la Historia, tuvo entre los participantes adultos a personajes como Julián Besteiro, José Garay, Gerónimo Vida, Raimundo Martínez Vaca, Jorge Arellano, Darío Cordero, Alejandro y Eduardo Chao o Pedro Blanco López.8 Entre 1884 y 1885 el maestro tuvo que someterse a una delicada intervención quirúrgica.

Con otro modelo de viaje, en 1884, Giner y Cossío asistieron al Congreso Pedagógico Internacional de Londres, y dos años después recorrieron juntos Francia, los Países Bajos e Inglaterra, acompañados por varios alumnos de la ILE. Ese año de 1886, el maestro publicó Estudios sobre educación, al que siguieron en los años siguientes otros manuales pedagógicos de su obra esencial: Educación y enseñanza (1889), Estudios sobre artes industriales (1892), Resumen de Filosofía del Derecho (1889), con Alfredo Calderón Estudios y fragmentos sobre la teoría de la persona social (1899). En 1887, el estado mayor de la ILE se reunió en Villablino con el industrial y filántropo Francisco Fernández-Blanco y Sierra-Pambley, para la puesta en marcha de la Fundación Sierra-Pambley, creada junto con la Escuela de Enseñanza Mercantil y Agrícola.9

En 1890, muere en Lisboa su padre, Francisco Giner de la Fuente, a los ochenta años de edad.10

El maestro Giner falleció el 18 de febrero de 1915 en la casa del paseo del Obelisco. Tras su muerte, se creó la Fundación que lleva su nombre, el 14 de junio de 1916.11

El universo de la ILE[editar]
Toda la filosofía y el esfuerzo de Francisco Giner de los Ríos se vieron compensadas por los proyectos que, emanando de la Institución compusieron su universo pedagógico, científico y humanista:

El Museo Pedagógico Nacional, dirigido por Cossío desde 1882, con Domingo Barnés Salinas y Rafael Altamira como secretarios, y Lorenzo Luzuriaga como encargado de publicaciones;
la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, precedente del CSIC,12 creada en 1907, dirigida por Santiago Ramón y Cajal y organizada por el institucionista José Castillejo.
Dirigidos, coordinados o en estrecha colaboración con la JAEIC (Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas), se crearon las siguientes instituciones:

la Residencia de Estudiantes, creada en 1910 y dirigida por Alberto Jiménez Fraud;
el Centro de Estudios Históricos, creado en 1910 bajo la dirección de Ramón Menéndez Pidal, secundado en los distintos departamentos por Américo Castro, Tomás Navarro Tomás, Eduardo Martínez Torner o Rafael Lapesa;
el Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales, también de 1910;
el Instituto-Escuela, abierto en 1918.
Otros proyectos materializados por la ILE:

las Misiones Pedagógicas, impulsadas por Cossío entre 1932 y 1936;
las Colonias Escolares, modelo de los futuros campamentos escolares de verano.
También pueden mencionarse como proyectos paralelos, instituciones como la Fundación Sierra-Pambley, concebida en Villablino (León) en 1887.
Profesorado, alumnos y colaboradores[editar]
Aunque la nómina de profesores, alumnos y colaboradores en algún momento relacionados con la ILE sería interminable, hay que recordar, a título orientativo, los nombres de Leopoldo Alas «Clarín», Rafael Altamira y Crevea, Manuel Azaña, Gumersindo de Azcárate, Manuel Bartolomé Cossío, Aureliano de Beruete, Julián Besteiro, Bosch Gimpera, Alejandro Casona, Joaquín Costa, Manuel de Falla, María Goyri, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, María Moliner, Severo Ochoa, Eugenio d’Ors, José Ortega y Gasset, Alfonso Reyes Ochoa, Fernando de los Ríos, Pedro Salinas, Luis Simarro, Miguel de Unamuno, María Zambrano. Quizá puedan añadirse aquí algunos nombres importantes en la proyección nacional e internacional de la cultura española que, si bien no fueron alumnado directo de la Institución, sí lo fueron de uno de sus buques insignia, la Residencia de Estudiantes; así, dentro de esa órbita podría mencionarse a Luis Buñuel, Salvador Dalí, Federico García Lorca, Jorge Guillén, Rafael Alberti, Blas Cabrera, Manuel Altolaguirre y tantos otros.13

Iconografía[editar]
Manuel Bartolomé Cossío, mano derecha de Giner y su continuador en el sueño de la Institución Libre de Enseñanza, dejó este boceto de su maestro y compañero:f

A su espíritu en perpetua vibración, acompañaba un cuerpo pequeño y también en movimiento perpetuo, coronado de una nobilísima cabeza grande, con cara algo alargada, ojos castaños, de una extraña mezcla, según los momentos, entre bondadosos y agresivos; barba en punta, espesa y dura, que fue blanca desde los cuarenta años, y hasta entonces negra como el pelo, que perdió muy joven. En conjunto, en color y en estructura, si se descuenta la energía de sus rasgos, recordaba a los santos de Ribera.14
Manuel B. Cossío
Son innumerables los retratos literarios que han quedado de Francisco Giner de los Ríos, tan innumerables como —en su inmensa mayoría— desproporcionados. Todos los que le conocieron y trabajaron con él cayeron bajo el influjo de la coherencia de su obra y se rindieron ante el indudable poder de su personalidad de líder.15 Y sin embargo es muy escasa la iconografía visual del profesor. Apenas un par de retratos al óleo; el uno, pintado en Alicante hacia 1852 por el sevillano Manuel Ojeda y Silés, muestra a un Giner niño. El otro, fue obra de Sorolla en 1908.

También escasas son las fotografías de Giner, pues según Jiménez-Landi, el maestro “aborrecía que le hiciesen retratos”. La instantánea suya más conocida quizá sea la que le hizo (para adjuntarla en el carné de un billete kilométrico) su discípulo Valentín Sama, hijo de Joaquín Sama.16 No obstante, de entre los retratos literarios sobresale por su profundidad psicológica el que le hizo su alumno Antonio Machado:

Era don Francisco Giner un hombre incapaz de mentir e incapaz de callar la verdad; pero su espíritu fino, delicado, no podía adoptar la forma tosca y violenta de la franqueza catalana, derivaba necesariamente hacia la ironía, una ironía desconcertante y cáustica, con la cual no pretendía nunca herir o denigrar a su prójimo, sino mejorarle. Como todos los grandes andaluces, era don Francisco la viva antítesis del andaluz de pandereta, del andaluz mueble, jactancioso, hiperbolizante y amigo de lo que brilla y de lo que truena. Carecía de vanidades, pero no de orgullo; convencido de ser, desdeñaba el aparentar. Era sencillo, austero hasta la santidad, amigo de las proporciones justas y de las medidas cabales. Era un místico, pero no contemplativo ni extático, sino laborioso y activo. Tenía el alma fundadora de Teresa de Ávila y de Iñigo de Loyola; pero él se adueñaba de los espíritus por la libertad y por el amor. Toda la España viva, joven y fecunda acabó por agruparse en torno al imán invisible de aquél alma tan fuerte y tan pura.17
Antonio Machado
Objetivo y método[editar]
Continuando la fórmula ecléctica del krausismo español (o a la española), generado por Sanz del Río en el último tercio del siglo XIX y los primeros años del XX, Giner ejerció un influjo profundo y especial en sus “discípulos”.18 Está bastante generalizada la opinión de que su esfuerzo y su método contribuyeron a la renovación de la vida intelectual española.g También parece claro que el objetivo vital de Giner de los Ríos fue “regenerar el país a través de las conciencias, la revolución de las conciencias. Quería crear hombres íntegros, cultos y capaces, en base a la idea de que los cambios los producen los hombres y las ideas, no las rebeliones ni las guerras”.19

En cuanto al método pedagógico, en su trazado elemental definido por el propio Giner como el método intuitivo, aparece como un cóctel de la filosofía socrática y la práctica franciscana,20 en las que el maestro influye en sus alumnos “no por su autoridad, sino por su conocimiento y su amor”. En el método institucionista, la relación entre los alumnos y el profesor era íntima, cercana, familiar, para así poder influir mejor en su conciencia. En la práctica, cada alumno tenía un cuaderno (y no un libro académico) con el que trabajaba. Los exámenes memorísticos no existían. Las excursiones eran frecuentes, a museos de todo tipo, a fábricas, al campo, etc.21

Obras[editar]
En la edición de las obras completas de Espasa-Calpe de 1933, las obras de Giner de los Ríos se agrupan así:22

Principios de Derecho natural (1875).
La Universidad española.
Estudios de Literatura y Arte (1876).
Lecciones sumarias de Psicología (1874).
Estudios jurídicos y políticos (1875).
Estudios filosóficos y religiosos (1876).
Estudios sobre educación (1886).
La persona social. Estudios y fragmentos I (1899).
La persona social. Estudios y fragmentos II (1899).
Pedagogía universitaria (1905).
Filosofía y Sociología: Estudios de exposición y de crítica (1904).
Educación y enseñanza (1889).
Resumen de Filosofía del Derecho I (1898).
Resumen de Filosofía del Derecho II (1898).
Estudios sobre Artes industriales y cartas literarias.
Ensayos menores sobre educación y enseñanza I.
Ensayos menores sobre educación y enseñanza II.
Ensayos menores sobre educación y enseñanza III.
Informes del Comisario de Educación de los Estados Unidos.
Arqueología artística de la Península.
Notas a la Enciclopedia jurídica de Ahrens, de Gumersindo de Azcárate y Francisco Giner.23
Las obras más difundidas de Giner son quizá: la Antología Pedagógica (edición de F. J. Laporta, Madrid, Santillana, 1977; 2ª ed. 1988) y los Ensayos (edición de Juan López-Morillas, Madrid, Alianza, 1969).

Una de las más completas antologías de Giner puede encontrarse en Obras selectas (edición de Isabel Pérez-Villanueva Tovar, Madrid, Espasa Calpe, 2004). Asimismo, hay antologías más ligeras, como: El arte y las letras, y otros ensayos (edición de Ignacio Sotelo, Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2007).

Entre los textos menos conocidos pero muy entroncados con el pensamiento de la obra de Giner cabe mencionar el Compendio de Estética de Carlos C.F. Krause, Sevilla, 1874 (Imp. de Gironés y Orduña); traducido por él y ampliado con la Teoría de la Música en una segunda edición (Imp. de la viuda de J.M. Perez y Librería de V. Suarez), Madrid, 1883 y posteriormente en (edición de P. Aullón de Haro, en Madrid, Verbum, 1995, 2ª ed. ampliada 2009).

Notas y referencias[editar]
Volver arriba ↑ Tras la guerra civil, la ILE fue declarada ilegal y todos sus bienes incautados, en virtud de un Decreto de 17 de mayo de 1940, «por sus notorias actuaciones contrarias a los ideales del Nuevo Estado». Para más detalles de la cruzada: Una poderosa fuerza secreta. La Institución Libre de Enseñanza. Editorial Española. San Sebastián. Obra conjunta, publicada en 1940, en la que bajo la dirección de Fernando Martín-Sanchez Juliá se intentó demostrar la “diabólica conjura” entre la Institución Libre de Enseñanza y la masonería.
Volver arriba ↑ Nombre completo de bautismo: Francisco de Borja Juan de Dios María de la Concepción. Tuvo dos hermanos, José Luis (nacido en 1843 y muerto en Nerja en 1876) y Hermenegildo, nacido en Cádiz en 1847 y fallecido en Granada en 1923.)
Volver arriba ↑ Según Antonio Jiménez-Landi, la madre de Giner fue una mujer tan religiosa como inteligente, y de una cultura poco común entre las mujeres de su época.
Volver arriba ↑ Una vez curado, Giner solicitó al Gobernador civil de Cádiz ser encerrado de nuevo en Santa Catalina; pero aquél se limitó a recluirle en prisión atenuada en el número 2 de la Plaza de las Flores.
Volver arriba ↑ María Machado y Ugarte, la mujer que pudo convertirse en esposa de Giner de los Ríos, nacida en Begoña en 1848 y fallecida en 1922, de familia oriunda de Cádiz. Nueve años más joven que el profesor —ella tenía 28 años y él 37 al conocerse— fue durante cinco años, amiga y prometida de Giner. Como indica su apellido, estaba emparentada con los Machado de Sevilla, y conoció a Giner a través de Juana Lund, prima suya que estaba siendo cortejada por Augusto González Linares. La relación fue, en lo esencial, epistolar; se han conservado 163 cartas (las de ella, pues las de Giner se han perdido), la última fechada el 18 de diciembre de 1880. Julián de Zulueta relataba uno de los momentos tensos de la relación, cuando habiendo ido Giner a pedir la mano de María y ante el interés del padre de la novia por conocer los detalles de la dote, Giner le contestó: “Mire usted, yo he venido aquí a hablar de boda, no de dinero.” Sólo ha quedado el testimonio de María para discernir las causas de la separación: “…No es un principio de egoísmo el que me retiene al lado de mis padres, sino la reflexión que con mi poca salud no llenaría quizá bien los grandes deberes de mi nueva vida, mientras lo que ahora tengo los hago fácilmente hasta donde alcanzan mis fuerzas…” (recogido por Jiménez-Landi, página 642)
Volver arriba ↑ Publicado en la revista España, el 26 de febrero de 1915 (una semana después de la muerte de Giner), resulta tan curioso como evidente que este retrato literario-pictórico evoque los rostros de El Greco, siendo Cossío, como fue, el gran descubridor del pintor griego afincado en la ciudad de Toledo y a pesar de que el pintor que se menciona sea Ribera.
Volver arriba ↑ Un estudio de 2002 sobre la personalidad de Giner y su posterior proyección en la política española, re-publicado en 2012 en formato digital y escrito por José María Marco, profesor en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, lejos de sumarse a la larga lista de alabanzas en torno a la figura y obra de Giner, llega sin embargo a conclusiones muy similares a las de Fernando Martín-Sanchez Juliá.
Referencias[editar]
Volver arriba ↑ Giner de los Ríos, Francisco (1973). Juan López-Morillas, ed. Ensayos. Madrid: Alianza. pp. 7–17. ISBN 8420611875.
Volver arriba ↑ Artículo de Julio Ruiz Berrio, página 10, citando a Giner, II-121 Consultado en abril de 2014
Volver arriba ↑ Origen, ideas e historia de la Institución Libre de Enseñanza, tesis de Fernando Martín-Sánchez Juliá en 1940. Consultado en abril de 2014
Volver arriba ↑ “La Institución Libre de Enseñanza. Un paseo sentimental (I)” Consultado en abril de 2014
Volver arriba ↑ Jiménez-Landi, Antonio (1987). La Institución Libre de Enseñanza 1873(2 tomos: Periodo Parauniversitario). Taurus. pp. 769–796. ISBN 9788430635139.
Volver arriba ↑ Antonio Jiménez-Landi, “La Institución Libre de Enseñanza”, p. 779
Volver arriba ↑ Antonio Jiménez-Landi, “La Institución Libre de Enseñanza”, p. 789
Volver arriba ↑ Francisco Garrido, “Francisco Giner de los Ríos”, p. 90
Volver arriba ↑ Portal de la Fundación Sierra-Pambley Consultado en abril de 2014
Volver arriba ↑ José María Marco. Giner de los Ríos. Poder, Estética y Pedagogía: Las raíces de la izquierda española (2012); capítulo 3; ISBN 9788415599012 Consultado en abril de 2014
Volver arriba ↑ Cronología de Giner en la Fundación FGL (ILE) Consultado en abril de 2014
Volver arriba ↑ Junta para Ampliación de Estudios Consultado en abril de 2014
Volver arriba ↑ Sáenz de la Calzada, Margarita (2011). La Residencia de Escudiantes: los residentes. Madrid: Residencia de Estudiantes/CSIC/Acción Cultural Española/Ministerio de Ciencia e Innovación. ISBN 9788493886004.
Volver arriba ↑ Antonio Jiménez-Landi, “La Institución Libre de Enseñanza”, p. 41
Volver arriba ↑ Juan López Morillas, “Ensayos de Giner de los Ríos”, p. 16
Volver arriba ↑ Antonio Jiménez-Landi, “La Institución Libre de Enseñanza”, p. 40
Volver arriba ↑ CSIC: Museo Virtual
Volver arriba ↑ Pedro F. Álvarez Lázaro y José Manuel Vázquez-Romero, Krause, Giner y la institución libre de enseñanza: nuevos estudios; número 21 de Colección del Instituto de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería. Editorial: Universidad Pontifica Comillas, 2005. Consultado en abril de 2014
Volver arriba ↑ Pensadores de ayer para problemas de hoy: Teóricos de las Ciencias Sociales, coordinado por Manuel Esteban Albert y Juan Sáez Carreras; Editorial UOC, 2014; ISBN 9788490640630 Capítulo III del Estudio de Antonio Viñao sobre el método de Giner de los Ríos. Universidad de Murcia. Consultado en abril de 2014
Volver arriba ↑ Estudio de Ruiz Berrio, página 5
Volver arriba ↑ Jiménez-Landi, Antonio (1987). La Institución Libre de Enseñanza 1873 (2 tomos: Periodo Parauniversitario). Taurus. p. 693. ISBN 9788430635139.
Volver arriba ↑ Giner de los Ríos, Francisco (1933). Obras completas. Madrid: Espasa-Calpe.
Volver arriba ↑ http://leyderecho.org/notas-a-la-enciclopedia-juridica-de-enrique-ahrens/ Notas a la Enciclopedia jurídica de Enrique Ahrens
Bibliografía sobre Giner[editar]
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Altamira, Rafael. Giner de los Ríos, educador. Valencia: Prometeo, Sociedad Editorial, 1915.
Botrel, Jean-François. «’Clarín’ y Giner: El ‘eterno discípulo’ y el ‘maestro’, en 1892», en Ínsula: Revista de Letras y Ciencias Humanas 659 (Nov 2001), pp. 12-13.
Ferrer Canales, José. «Hostos y Giner», en Asomante 21.4 (1965), pp. 7–28
Jiménez-Landi, Antonio. «Don Francisco Giner de los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza», en Revista Hispánica Moderna 25.1-2 (Jan-Apr 1959), pp. 1-52.
Esos días. Aguilar, 1965. ISBN 978-84-032-9004-4
La Institución Libre de Enseñanza y su ambiente. Universidad Complutense, 1996. ISBN 84-89365-57-1
La Institución Libre de Enseñanza (2 tomos: Periodo Parauniversitario). Editorial Taurus, 1987. ISBN 9788430635139
Breve historia de la Institución Libre de Enseñanza (1896-1939). Tébar, 2010. ISBN 978-84-7360-350-8
Landa, Rubén. Sobre Don Francisco Giner. México: Cuadernos Americanos, 1966.
Lipp, Solomon. Francisco Giner de los Ríos. A Spanish Socrates. Waterloo, Ontario: Wilfrid Laurier University Press, 1985.
López-Morillas, Juan. «Las ideas literarias de Francisco Giner de los Ríos», en Revista de Occidente 12 (1966), pp. 32–57.
López-Morillas, Juan. Hacia el 98, literatura, sociedad, ideología. Barcelona: Ediciones Ariel, 1972, pp. 183-221.
Marco, José María, Francisco Giner de los Ríos. Pedagogía y poder. Barcelona: Península, 2002. ISBN 978-84-8307-474-9 / en BibliotecaOnline: ISBN: 978-84-15599-01-2 EAN: 9788415599012
Menéndez Pelayo, Marcelino. Historia de los heterodoxos españoles. 3 vols. México: Editorial Porrúa, 1982–1983.
Trend, J.B. The Origins of Modern Spain. New York: The Macmillan Company, 1934.
Ward, Thomas. «Literatura y sociedad española en Larra, Giner y Alas», en La teoría literaria: el romanticismo, el krausismo y el modernismo ante la ‘globalización’ industrial. University, MS: Romance Monogrphs, Nº 61, 2004, pp. 15-52.
Epónimos de centros educativos[editar]
Varios centros de enseñanza llevan el nombre de Giner:

C.E.I.P. Giner de los Ríos de Albacete
C.E.I.P. Francisco Giner de los Ríos de Alcobendas (Madrid)
C.E.I.P. Francisco Giner de los Ríos de Mérida (Extremadura)
C.E.I.P. Francisco Giner de los Ríos de La Algaba (Sevilla)
C.E.I.P. Francisco Giner de los Ríos de Mairena del Aljarafe (Sevilla)
C.E.I.P. Francisco Giner de los Ríos de Elche (Alicante)
C.E.I.P. Francisco Giner de los Ríos de Barbate (Cádiz)
C.E.I.P. Francisco Giner de los Ríos de Villarrobledo (Albacete)
C.E.I.P. Francisco Giner de los Ríos de Valladolid
C.E.I.P. Francisco Giner de los Ríos de Murcia
C.E.I.P. Francisco Giner de los Ríos de Valencia
I.E.S Francisco Giner de los Ríos de Motril (Granada)
Instituto Español Giner de los Ríos Lisboa (Portugal)
Véase también[editar]
Institución Libre de Enseñanza
Manuel Bartolomé Cossío
Enlaces externos[editar]
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Francisco Giner de los Ríos.
Wikisource en español contiene obras originales de Francisco Giner de los Ríos.
Francisco Giner de los Ríos, artículo de J. Ruiz Berrio en “Perspectivas: revista trimestral de educación comparada” (París, UNESCO: Oficina Internacional de Educación), vol. XXIII, números 3-4, 1993, págs. 808-821. Revisado en abril de 2014
Colectivo Cultural de Ronda. Revisado en abril de 2014
Francisco Giner de los Ríos en la Biblioteca Virtual de Polígrafos de la Fundación Ignacio Larramendi

 

Alberto Jiménez Fraud

p_1640_1ALBERTO JIMÉNEZ FRAUD
Málaga, 1883 – Ginebra (Suiza), 1964

Por Saray López Galo

A

lberto Jiménez Fraud, natural de Málaga y licenciado en Derecho por la Universidad de Granada, fue ensayista, traductor y editor. Pero si su nombre ha pasado a la historia con merecidas letras de oro, lo ha sido por la extraordinaria labor que desplegó en los campos de la enseñanza y la educación, labor pletórica de trabajo incesante e iniciativas ciertamente innovadoras en nuestro país. Estuvo muy vinculado a la Institución libre de Enseñanza[1] y fue discípulo de Giner de los Ríos. Dirigió la Residencia de Estudiantes desde su creación en 1910 hasta 1936. Su actitud de tolerancia, elegancia y natural modestia correspondía a la mejor tradición educativa liberal.

Sus comienzos
Alberto Jiménez Fraud nació en la ciudad de Málaga el 4 de febrero de 1883. De niño, solía leer libros de historia a su padre, ya que éste tenía problemas de visión y escuchaba las lecturas que su madre realizaba de grandes prosistas y autores franceses, lo que le abrió unos horizontes que más tarde acusaría positivamente en sus estudios oficiales.

En 1906, con la colaboración de Miguel de Unamuno y José Moreno Villa, funda en Málaga una revista intelectual y literaria llamada Gibralfaro.

Realizó los estudios universitarios en la Universidad de Granada, donde obtiene la licenciatura en Derecho. Pero su espíritu inquieto, creado para vislumbrar amplios horizontes, le hacía no encontrarse satisfecho en los límites cuadriculados, aquejados de miopía, de esta universidad andaluza; solía decir: «Veo a un adolescente de espíritu curioso de verdades sintéticas, para quien los estudios jurídicos que cursaba sólo significaban una llave de acceso a las diversas profesiones o a funciones del Estado».
Con la titulación de Derecho en la mano y sin una orientación profesional definida, el joven Jiménez Fraud se entrega por completo a lo que solía llamar «holganza ilustrada»: la lectura, la meditación y el recreo. Este término de ‘holganza ilustrada’ es toda una norma que Fraud desarrolló en sus escritos.
Este periodo no duró mucho, ya que Domingo, hermano de Ricardo de Orueta, le habló sobre la obra reformista y cultural de la Institución Libre de Enseñanza y de las grandes personalidades que allí se encontraban, como Francisco Giner de los Ríos, su fundador y presidente de la Institución, y Manuel Bartolomé Cossío, entre otras. La inquietud por ampliar sus conocimientos le motivan a marcharse a Madrid para realizar su doctorado en Derecho.
Fue, junto con Castillejo, uno de los últimos discípulos del rondeño Giner de los Ríos, a quien llega a conocer en 1905. Jiménez Fraud dijo: «Mis tres años de institucionalista fueron una orgía de lecturas, amistades, diálogos, clases, conferencias y excursiones por las dos Castillas».
En 1906, con la colaboración de Miguel de Unamuno y José Moreno Villa, funda en Málaga una revista intelectual y literaria llamada Gibralfaro. Durante esta época, Fraud realizó varios viajes a Inglaterra con el objetivo de ampliar su formación y conocer de cerca el sistema educativo y la organización de los llamados colleges[2].
Por esta época, participa en la vida cultural malagueña junto a un grupo de amigos, con los que siguió colaborando durante muchos años: José Moreno Villa, Manuel García Morente y los hermanos Orueta, especialmente con Ricardo, escultor de gran importancia, el cual realizó un buen trabajo como director general de Bellas Artes en Málaga. El padre de Ricardo de Orueta, Domingo de Orueta y Aguirre, había fundado la Sociedad Malagueña de Ciencias Físicas y Naturales y Jiménez Fraud, influido por su ambiente naturista, se entregó con gran entusiasmo a la lectura de algunos autores relevantes en ese ámbito, especialmente de Darwin y Spencer.

La Residencia de Estudiantes: el “Colegio de los Quince”
En 1907, la Institución funda la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (futuro germen del actual CSIC), y su presidente, Giner de los Ríos, escribe una carta a Jiménez Fraud en la que le comunica que la Junta estaba decidida a emprender la construcción en Madrid de un edificio donde poder dar albergue y ambiente adecuados a los estudiantes que viniesen a Madrid a cursar estudios universitarios.

Alberto Jiménez Fraud, junto a otros compañeros de estudios, en el patio de Residencia.

En 1910 fue elegido por la Junta para dirigir el nuevo proyecto pedagógico de lo que luego sería la Residencia de Estudiantes: un pequeño colegio universitario situado en la calle Esparteros, número 9, e Infanta, que, en sus inicios, sólo prestó alojamiento a quince residentes, razón por la cual este embrión residencial fue conocido como el “Colegio de los Quince”.
Estos primeros estudiantes procedían de los puntos más diferentes de nuestra geografía y constituían un grupo intelectual muy heterogéneo: no sólo había escritores (entre ellos figuraba el que llegaría a ser el gran poeta Jorge Guillén), sino también un cardiólogo, un psiquiatra y un arquitecto. A los primeros residentes se fueron uniendo los tutores, encargados de orientarlos en sus tareas, entre los que destacaron Miguel de Unamuno y Juan Ramón Jiménez. Este colegio residencial fue el primer centro cultural de España y, con el tiempo, llegaría a ser el exponente más emblemático del proyecto modernizador de la Junta, una de las creaciones más originales de la “Edad de Plata” de nuestra cultura y la casa donde se gestó la “Generación del 14”.
La libertad de iniciativa que le concedieron tanto Giner como Cossío hizo posible que la residencia se caracterizara por la tolerancia y el pluralismo, ambiente inusual hasta entonces en España. Fueron precisamente estas dos insignes figuras de la cultura española, Giner de los Ríos y Cossío, las que hicieron brotar en Jiménez Fraud su auténtica vocación, la de ser educador de la juventud, dedicando toda su vida a esta labor formativa.
Jiménez Fraud mantuvo siempre la más implacable neutralidad política, resistiéndose denodadamente a toda presión oficial para que cambiara la orientación liberal de la Residencia. Siguiendo los planteamientos Krausistas, siempre pretendió ofrecer una formación bastante amplia y general.
La casa residencial, en su primera etapa, fue ubicada por Jiménez Fraud en un pequeño edificio de la calle Fortuny de Madrid. Aunque se trataba de una construcción humilde y sencilla, de modestos espacios comunes, tenía cierta elegancia y era relativamente confortable para la vida española de aquella época. Y si no llegó a ser una lujosa mansión, se debió a las dificultades económicas que nunca dejaron de merodear a su alrededor y, en parte también, a su idea de que el estudio se debía realizar en un ambiente sencillo y sin lujos, pero cómodo.

La “Colina de los Chopos”

Francisco Giner de los Ríos (Ronda, Málaga, 1839 – Madrid, 1915), filósofo, ensayista y pedagogo, y fundador de la Institución Libre de Enseñanza.

Posteriormente, merced al interés público que iba adquiriendo la Residen­cia, el Ministerio de Cultura cede a la Institución unos terrenos para la construcción de un nuevo edificio, que, en 1915, se convierte en la nueva sede de la Residencia de Estudiantes, la cual fue bautizada por Juan Ramón Jiménez como “la Colina de los Chopos”, situada en el actual paseo del General Martínez Campos, número 14. El ilustre poeta de Palos de Moguer participó activamente en su traslado y colaboró con entusiasmo en su diseño exterior y acondicio­namiento del edificio, que, en general, seguía las mismas pautas de deco­ración interior que la primera Residencia. Los antiguos edificios pasaron a ser la sede de la recién creada “Residencia de Señoritas”, dirigida por María de Maeztu.
Durante los años posteriores, muchos fueron los hombres, hoy reconocidas figuras de la cultura en general, que estuvieron residiendo y estudiando en la Residencia. Entre ellos cabe destacar a José Moreno Villa, que fue tutor y ayudante en la dirección; Federico García Lorca, Luis Buñuel, Salvador Dalí, Emilio Prados, Gabriel Celaya, Severo Ochoa y otros amigos afines al proyecto. Por otra parte, egregias figuras del pensamiento y de las letras, como es el caso de Miguel de Unamuno y An­tonio Machado, solían alojarse en la Residencia cuando visitaban la ciudad de Madrid.
Tanto los estudiantes residentes como los tutores compartían con el público su saber en cada campo a través de las fundaciones Instituto Escuela y el Comité Hispano-Inglés, ambas de Madrid, que, como contrapartida, contribuían al incremento del prestigio de la Residencia.
El 4 de agosto de 1917, contrae matrimonio con Natalia, hija de Manuel Bartolomé Cossío, vínculo que consagra al malagueño definitivamente como parte activa del proyecto pedagógico de la Institución, lo que le permite integrarse en el equipo de colaboradores de su presidente y mantener coloquios con otros muchos que, como José Ortega y Gasset, acudían diariamente a la Residencia. José Moreno Villa, Juan Ramón Jiménez y Federico de Onís fue­ron también principales consejeros del presidente de la Residencia, en un proyecto muy meditado que se fue ejecutando poco a poco. Así, poco a poco, se habilitaron los laboratorios, se editaron publicaciones, se erigieron nuevos edificios, etcétera.
El 30 de mayo de 1918, nació el primer hijo del matrimonio Jiménez-Cossío, al que se le puso el nombre de Manuel en deferencia al progenitor de la madre y, el 15 de junio de 1921, vino al mundo el segundo hijo de la pareja; en este caso, una hija, que recibió el nombre de Natalia, como la madre.

La Residencia, entre luces y sombras
Como consecuencia del golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera en 1923, se le plantearon a la Residencia no pocos problemas políticos, siendo objeto de inesperadas visitas de inspecciones y reiteradas acusaciones denunciando que los residentes mantenían ideas políticas radicales y contrarias al sistema establecido.
En 1924, se creó el Comité Hispano-Inglés (fundado por la Institución en colaboración con el Duque de Alba y el embajador de Inglaterra Sir Esme Howard) y la Sociedad de Cursos y Conferencias, ésta por iniciativa de Jiménez Fraud, con el objetivo de atraer grandes personalidades españolas y extranjeras para dar conferencias para que los estudiantes tuvieran contacto directo con los personajes más relevantes del momento. Así, profesionales ilustrados y algunos miembros de la nobleza invitaron a destacados creadores, artistas y científicos no sólo de España, sino de todo el mundo; entre los que podemos citar a Gregorio Marañón, Santiago Ramón y Cajal, Marie Curie, Albert Einstein y muchos otros. Esto supuso una gran ayuda económica para la supervivencia de la fundación, al mismo tiempo que la Residencia se convertía en uno de los lugares más representativos de la ciudad. Los estudiantes alojados se beneficiaban de todos los actos ya que, por celebrarse allí, asistían gratuitamente a ellos si querían hacerlo, pues no estaban obligados a ello.

Manuel Bartolomé Cossío (Haro, La Rioja, 1857 – Collado Mediano, Madrid, 1935), pedagogo e historiador de arte, y suegro de Jiménez Fraud.

A pesar de las dificultades, la Residencia sobrevivió y su número de afiliados aumentó a unos 500 socios. Para Alberto Jiménez Fraud, el apoyo y la ayuda de esos 500 socios fue fundamental.
En 1926, comienza a editarse la revista Residentes, dirigida por Jiménez Fraud, en la que se publican artículos sobre los museos principales de Madrid, que aparecieron ilustrados con fotografías, y muchos otros temas, además de escritos de Azorín, Cambó, González Hontoria y Antonio Machado. La revista se dejó de publicar en 1934, aunque en 1963 se retoma la edición para celebrar el cincuenta aniversario de la Residencia.

Influencia de la Guerra Civil
En 1936 comenzó la Guerra Civil. En la Residencia se izaron las banderas norteamericana y británica, ya que se encontraba en plenos cursos de verano para extranjeros y, a su amparo, algunos intelectuales liberales se refugiaron allí con sus familias, como fue el caso de Ortega.
A consecuencia del estallido de la Guerra Civil, la experiencia cultural representada por la Residencia de Estudiantes quedó interrumpida. Durante la contienda, la Residencia consigue la inmunidad y se convierte en Hospital de Carabineros, dirigido por Luis Calandre, uno de los primeros residentes. Luego, durante los años que queda establecida la dictadura del general Franco, la Residencia no vuelve a abrir ya sus puerta. El brote cultural que se había iniciado con fe e ilusión casi dos décadas antes quedó arrancado bruscamente para siempre.

Exilio del país
En octubre de 1936, Jiménez Fraud se refugió con su familia en Cambridge, donde fueron acogidos en el King´s College, del que además recibió una subvención. Allí estuvo impartiendo clases, hasta que, en 1938, fue nombrado lector en el New College de Oxford, Universidad que los acogió y desde donde intentaron por todos los medios mantener viva la llama de la Residencia. Allí, alternó sus clases y publicaciones con cierta actividad de oposición democrática al franquismo.
Hay que destacar que su residencia de Oxford fue muy visitada por muchos intelectuales, exiliados y, sobre todo, por antiguos residentes, que iban a buscar al matrimonio Jiménez Fraud, llenos de nostalgia por los años vividos en la Residencia.
En abril de 1939, cuando finaliza la Guerra Civil, los estudiantes y antiguos residentes que no habían terminado sus carreras las acabaron en otros lugares. La Residencia desapareció y pasó a ser la Residencia de Profesores del nuevo Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Juan Ramón Jiménez (Palos de Moguer, Huelva, 1881 – San Juan, Puerto Rico, 1958), poeta y Premio Nobel de Literatura en 1956.

En 1944, Jiménez Fraud dedicó su tiempo a la publicación de dos libros. El primero titulado La ciudad del estudio, obra que se ocupa de la enseñanza superior, y el segundo libro, Selección y reforma, trata de la enseñanza en la etapa renacentista, ambos editados por el Colegio de México.
Cuatro años más tarde, publicó otro libro llamado Ocaso y restauración, editado también por el Colegio de México, en el que trata del proyecto modernizador de la Institución, la Junta y la Residencia; además incluye excelentes páginas autobiográficas.
A mediados de los años 50, coincidiendo con su jubilación, comenzó a pensar en la recuperación del proyecto modernizador de la Residencia, pero esta vez desde otras bases diferentes. Esa recuperación se organizó en torno a la conmemoración de los cincuenta años de la fundación, iniciativa que tuvo como fruto la publicación de las palabras del presidente, Alberto Jiménez Fraud, que quedaron convertidas en su testamento espiritual, y la edición de dos números conmemorativos de lo que quería ser una nueva época de la revista Residencia.

Su retorno a España
En 1963, ya jubilado, volvió a Madrid, donde había establecido su residencia recientemente. Pero su estancia en la capital de la nueva España duró muy poco tiempo. Nombrado traductor de la ONU, hubo de trasladarse a Ginebra. Y en esa ciudad suiza, lejos de Málaga, lejos de su patria, falleció Alberto Jiménez Fraud el 23 de abril de 1964.
En 1975, una vez fallecido Franco, la Fundación inicia los trámites para la recuperación de su legalidad como asociación cultural con fines propios, que consigue por orden del Ministerio de Educación y Ciencia en 1977, y como tal se inscribe en el Servicio de Fundaciones. Una vez reconocida como continuadora de los fines de la Institución Libre de Enseñanza y heredera de todos sus bienes, la Fundación, en 1978, tramita una serie de gestiones encaminadas a que le sean restituidos los bienes propios y los de la Institución, como paso previo imprescindible para reanudar sus actividades.
Se da la circunstancia de que la histórica sede de la Institución había sido incluida en el Precatálogo de Edificios con Interés Artístico (por Ley de 1933, Reglamento de 1936) y, aunque en noviembre de 1982, el Ayuntamiento de Madrid devuelve a la Fundación el inmueble originario, situado en el número 14 del paseo del General Martínez Campos, la devolución, en realidad, no surte efecto hasta 1985, año en que se cierran definitivamente las aulas del Colegio Público Eduardo Marquina que ocupaba estos locales.

____________________
NOTAS
(1) Institución Libre de Enseñanza (ILE): famosa enseñanza pedagógica que se realizó en España, inspirada en la filosofía de Karl Christian Friedrich Krause (Krausismo) y que tuvo una repercusión excepcional en la vida intelectual de la nación, en la que desempeñó una labor fundamental de renovación. La ILE fue fundada en 1876 por un grupo de catedráticos (Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate, Teodoro Sainz Rueda y Nicolás Salmerón, entre otros) separados de la Universidad Central de Madrid por defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a cualquier dogma oficial en materia religiosa, política o moral.
(2) Colleges: Término utilizado para denominar, en inglés, a una institución educativa.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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JIMÉNEZ LANDI, Antonio: «Cuadro cronológico de la vida de Bartolomé Cossío», en VALVANERA [En línea]. Disponible en web: . (Consulta de 11/01/2010).

SARAY LÓPEZ GALO (Málaga, 1989). Diplomada en Maestro en Lengua Extranjera por la Universidad de Málaga. Cursó los estudios de Magisterio en la Facultad de Ciencias de la Educación de esa Universidad.

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Bimestral de Cultura. Año IX. II Época. Número 67. Mayo-Junio-Julio 2010. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2010 Saray López Galo. © Las imágenes, extraídas a través del buscador Google de diferentes sitios o digitalizadas expresamente por el autor, se usan exclusivamente como ilustraciones, y los derechos pertenecen a sus creadores. Edición en CD: Director: Antonio García Velasco. Diseño Gráfico y Maquetación: Antonio M. Flores Niebla. Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2011 Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.

 

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Modesto Laza Palacios

Modesto Laza Palacios


MODESTO LAZA PALACIOS
Vélez-Málaga (Málaga), 1901 – Málaga, 1981

Por Carmen Rico Vázquez

Veleño por nacimiento y malagueño de cuerpo y alma, Modesto Laza Palacios forma parte ya de la historia intelectual de Málaga por sus investigaciones científicas, su ingeniosa incursión en la literatura y su brillante labor farmacéutica. Aunque por un breve espacio de tiempo, intervino también en la política local al proclamarse la II República en 1931, cuando resulta elegido concejal del Ayuntamiento de Málaga. Pero Laza Palacios destaca sobre todo como persona eminentemente científica: a lo largo de su vida llegó a realizar importantes estudios en diferentes campos, destacando los de geobotánica. En tal sentido, son interesantísimas sus investigaciones sobre la flora y vegetación de las sierras Tejeda y Almijara, enclaves de la Serranía de Ronda, en la provincia de Málaga.

Infancia y juventud

Modesto Laza Palacios nació en Vélez-Málaga, capital de la comarca de la Axarquía, el 24 de marzo de 1901. Siendo aún muy niño, tuvo la desgracia de quedar huérfano de ambos progenitores. Esta circunstancia motivó que se trasladase a Málaga capital, a casa de su tío Enrique Laza Herrera, hermano de su padre, sin hijos y farmacéutico de profesión.
Modesto cursó con brillantes notas el Bachillerato en el Instituto General y Técnico de Málaga. Concluidos estos primeros estudios, influido quizá por el ambiente en que se desenvolvía su tío Enrique, inquieto investigador y miembro de la Sociedad Malagueña de Ciencias, se traslada a Granada, donde inicia la carrera de Farmacia, licenciatura que concluirá en la Universidad de Madrid.

Primeros años de ampliación de estudios

Logotipo y sello de la farmacia de Modesto Laza.

A partir de 1923, el joven Modesto decide realizar un proceso de ampliación de sus estudios universitarios asistiendo a una serie de cursos especializados sobre temas relacionados con la síntesis orgánica, la microbiología, la bacteriología y las técnicas microanalíticas. Ultimados estos cursos, regresa a Málaga para dedicarse de lleno a la especialidad de análisis clínicos de laboratorio, en cuya actividad adquiere gran prestigio.

La fitosociología de Huguet del Villar

A partir del año 1930, comienza a estudiar la flora y vegetación de las sierras Tejeda y Almijara, accidentes geográficos de la Serranía de Ronda, adoptando la «metodología fitosociológica de Huguet del Villar», así llamada por haber sido iniciada por el eminente investigador en ecología botánica Emilio Huguet del Villar (1871-1951). Este procedimiento metodológico, que se revelaba como el más novedoso de la época, pretendía aunar las más importantes corrientes europeas en el campo de las investigaciones geobotánicas.

Laza Palacios, concejal. La Guerra Civil

Paralelamente a esta actividad científica, y una vez proclamada en España la II República, su preocupación social y política le lleva a presentar su candidatura en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, formando parte de la lista del Partido Republicano Radical Socialista (PRRS) de Alejandro Lerroux, en las que resulta elegido concejal, por 885 votos, en representación del distrito 32 de Málaga.
Al iniciarse la Guerra Civil en julio de 1936, los estudios que estaba realizando para su doctorado, que se encontraban ya prácticamente terminados, quedan interrumpidos por el obligado paréntesis impuesto en este enfrentamiento bélico. Concluida la contienda en 1939, durante un breve tiempo sufre prisión en Burgos y luego es desterrado a Valladolid, hasta que, puesto definitivamente en libertad, puede por fin, en 1940, presentar su tesis doctoral en la Universidad de Madrid, cuyo tribunal le concede, por unanimidad, la calificación de ‘sobresaliente’.
A partir de entonces, se dedica al laboratorio y farmacia de su tío, quien, delicado de salud, se retira voluntariamente.

Su labor investigadora

La labor investigadora de Modesto Laza es variada y prolífica. En ella pueden distinguirse sus estudios estrictamente botánicos, los de crítica literaria y los periodísticos, estos últimos, por lo general, íntimamente vinculados a temas malagueños y al deseo de salvaguardar instituciones y entornos particulares de Málaga y su provincia. Hagamos un somero repaso de los mismos.

Estudios sobre botánica

Entre sus obras sobre botánica, merece destacarse, quizás por ser la más importante, su Algunas observaciones geobotánicas en la Serranía de Ronda, publicada en el «Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural», en 1936, que representa un primer avance para el conocimiento de la composición florística de la comunidad de los pinsapares; otro trabajo suyo es Notas geobotánicas de la provincia de Málaga, publicado ese mismo boletín y el mismo año.
En 1940 aparece su discurso de entrada en la Real Academia de Farmacia, con el título de Flórula farmacéutica malacitana, publicado en los «Anales» de dicha institución, que constituye un trabajo de extraordinario interés científico, prolijamente citado por el profesor leridano Pio Font i Quer (1888-1964), otro de sus maestros, en su Dioscórides renovado (1961).
En 1942 son publicados dos trabajos dignos de mencionarse: Notas sobre un herbario de plantas andaluzas de don Simón Rojas Clemente y Estudios sobre la flora andaluza. En el primero, Laza Palacios pone de manifiesto el origen del herbario elaborado por el botánico Simón de Rojas Clemente y Rubio (1777-1827) y llama la atención sobre el conjunto de pliegos que llevan la anotación “Ex collecione D. Clemente”, y, en el segundo, una continuación del ensayo anterior, realiza un estudio sobre 545 pliegos de plantas andaluzas y marroquíes recolectadas por Schousboe, Cabrera, Haenseler, Prolongo y Muñoz Capilla, entre otros estudiosos, que se hallaban archivados en el herbario de la Sociedad Malagueña de Ciencias.

Detalle de la fachada de la farmacia y laboratorio de Modesto Laza.

Por estos años, Modesto Laza publica otro trabajo también interesante, Pau y la flora malacitana, en el que recoge especies, variedades y formas nuevas que el ilustre botánico Carlos Pau Español (1857-1937) había descrito de la flora malagueña, muchas de las cuales procedentes del intercambio de pliegos que Modesto mantuvo con éste todavía en vida.
A 1946 corresponden dos trabajos suyos, el titulado Apuntes para el estudio de la farmacopea popular malagueña, aparecido en la Revista Médica de Málaga, y Estudios sobre la flora y la vegetación de las sierras Tejeda y Almijara, publicado en los «Anales del Jardín Botánico de Madrid». Estos estudios representan un extraordinario esfuerzo de síntesis de la flora de esta zona malagueña, pues constituyen un espléndido catálogo de 541 especies, entre las que define y cataloga cinco nuevas para la ciencia en general, además de citar y confirmar la existencia de siete nuevos taxones para la provincia de Málaga; incluyen también una síntesis fitosociológica del territorio.
En la década de los cincuenta, Laza Palacios se encuentra en una época muy prolífica, ya que de esta época son las publicaciones que se realizaron en la revista «Farmacia Nueva» con los títulos de Miscelánea botánica retrospectiva y Una publicación importante, referida esta última a la edición por el Instituto de España de la obra La materia médica de Dioscórides, traducida y comentada por el médico y humanista Andrés Laguna y Segovia (1499-1559).

Indagaciones literarias

Apasionado por los temas malagueños, en 1950 dirige la tesis doctoral de Manuel Sánchez Garro bajo el título de Una farmacia malagueña del siglo XVIII, que le va a poner en contacto con la literatura y que supondrá el inicio de sus incursiones literarias. Nombrado académico correspondiente de la Real Academia de Farmacia, el insigne botánico malagueño intensifica sus trabajos sobre crítica literaria e historia, trabajando siempre en temas relacionados con su especialidad.
En 1955, Laza Palacios da comienzo a la publicación de una serie de estudios en la revista «Farmacia Nueva» que van a constituirse en el germen de la que posteriormente será su más renombrada obra literaria, El laboratorio de la Celestina, en la analiza todos y cada uno de los términos de la inmortal obra referentes a plantas que son utilizadas para la preparación de pócimas y ungüentos mágicos. De esta publicación parte la relación epistolar que mantiene con el genial pintor Picasso a través del poeta barcelonés Jaime Sabartés Gual (1881-1968), ya que su libro, editado con el patrocinio de la Diputación Provincial de Málaga, ve la luz con una reproducción a color del famoso cuadro La Celestina en la sobrecubierta.
Otras publicaciones significativas de esta etapa son La hidrofilia hispánica, en la que hace una especial referencia a las virtudes de las aguas de Carratraca (Málaga), y Los fármacos afrodisíacos en un autor castizo del siglo XV, en la que continúa un tema ya tratado con anterioridad en otro trabajo publicado en la revista «Gibralfaro» con el título de El ungüento de las brujas, en el cual, tras una recopilación de datos sobre dicho famoso y oculto ungüento, deduce su fórmula y realiza un comentario crítico y científico sobre las plantas utilizadas en la elaboración de dicho producto; todo ello, enmarcado en un fino estilo literario.
Esta incursión en el mundo mágico y literario no le aparta en momento alguno de la investigación botánica. Era tal la capacidad de trabajo creativo que desplegó este malagueño que, en 1956, los «Anales de la Real Academia de Farmacia» publica Vegetación rupícola y formaciones frutescentes de altura en la provincia de Málaga, obra de gran interés para la geografía botánica, en la que tipifica algunas de las comunidades florísticas más características de nuestra provincia.

Modesto Laza y los temas malagueños

Durante los años en que simultanea este tipo de trabajos con sus investigaciones botánicas, se despierta en el ilustre farmacéutico una ferviente inquietud por salvar de la destrucción la entonces finca de La Concepción, abandonada a su suerte desde hacía unas décadas. Su clamor llegó hasta el punto de que, en 1956, es invitado por el Ateneo de Madrid para pronunciar una conferencia al efecto, la cual fue publicada posteriormente por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga con el título de Málaga y su flora ornamental. En ella esboza una semblanza de destacados personajes malagueños, así como de ilustres extranjeros afincados aquí atraídos por las excelencias de Málaga, y, en un apasionado afán propagandístico, entra un recorrido histórico de la provincia, ensalza su clima y da a conocer las maravillas de la ciudad, de tal modo que la flora ornamental de Málaga aparece al final de su conferencia como tema forzoso.
Enamorado del tema malagueño, se dedicó en especial a la historia de Málaga y sus vinos, lo que pone de manifiesto en 1970, cuando pone el prólogo a la obra Postales Malagueñas. Álbum con Poesía, de la poeta Julia Romero Porras.

Publicaciones periodísticas

También escribe artículos para varias revistas malagueñas, entre cuyos títulos cabe destacar «Don Carlos Pan Español», en el Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural (1941), «Los Medicamentos de nuestros abuelos», en Farmacia Nueva (1954) o «Nuestro Parque», en Jábega (1972), entre otros.

Mérito y reconocimientos de Laza Palacios

Glorieta de Don Modesto Laza, ubicada en el centro mismo del parque de Málaga, en testimonio del grato recuerdo que los mala-gueños profesan a este ilustre humanista, investigador y científico.

Entre los méritos que hay que reconocerle a este ilustre botánico malagueño, cabe mencionar, aunque sea brevemente, la gran preocupación y deseo vehemente que mostró por la creación de un jardín botánico para la ciudad de Málaga, como lo ponen de manifiesto las gestiones que llevó a cabo ante el secretario del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, sugiriendo la viabilidad de adquirir la finca de La Concepción y la creación en ella de un jardín de aclimatación y experimentación de todo tipo de plantas, inquietud suya que halló eco en su momento y hoy es ya un deseo convertido en realidad.
No hemos de olvidar los numerosos cargos que llegó a ocupar con motivo de su labor investigadora, entre los que merece especial mención su nombramiento de Profesor Honorario de Botánica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada, a la que había donado con anterioridad un valiosísimo herbario con más de 3.000 mil pliegos, fruto del trabajo que él había realizado por las sierras andaluzas y de los intercambios que mantuvo con renombradas figuras botánicas nacionales y extranjeras.
En 1963, el doctor Laza Palacios fue nombrado presidente de Sociedad Malagueña de Ciencias, de la que lo fue hasta su fallecimiento; en 1965 resultó elegido académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo de Málaga, y, en 1978, fue nombrado presidente de honor del III Simposio Nacional de Botánica Criptogámica celebrado en Madrid.
Y, aunque con temas algo apartados de la labor farmacéutica y de su afición a la geobotánica, colaboró asiduamente en la prensa local y en los diversos eventos culturales del Ateneo malagueño.
Por último, debe recordarse el gran empeño y la decidida defensa de este malagueño de alma en favor de la creación de una universidad para Málaga, Universidad que, convertida en realidad a comienzos de la década de los años 70 y agradecida a este hombre por tan noble anhelo, le concedió a título póstumo, en 1982, la Medalla de Oro que sólo otorga a personajes muy distinguidos.

Su muerte

El fallecimiento de este ilustre veleño afincado en Málaga tuvo lugar en 1981, tras una larga y penosa enfermedad que lo tenía apartado casi por completo de toda actividad cultural. Su muerte dejaba un importante vacío en el mundo de la investigación geobotánica de muy difícil relevo por la extraordinaria capacidad humana, científica y cultural que Modesto Laza Palacios poseía, y de la que, hasta el último momento, supo dar cumplida muestra.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

CUEVAS, Cristóbal (2002): Diccionarios de escritores de Málaga y su provincia. 1.ª ed., Ed. Castalia, Madrid.
ALCOBENDAS, Miguel (1986): Personajes en su historia. 2.ª ed., Ed. Arguval, Málaga.

CARMEN RICO VÁZQUEZ (Málaga, 2011). Estudiante de 1.º de la Licenciatura de Psicopedagogía en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga.

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Bimestral de Cultura. Año X. II Época. Número 72. Mayo-Junio 2011. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2011 Carmen Rico Vázquez. © Las imágenes, extraídas a través del buscador Google de diferentes sitios o digitalizadas expresamente por el autor, se usan exclusivamente como ilustraciones, y los derechos pertenecen a su(s) creador(es). Edición en CD: Director: Antonio García Velasco. Diseño Gráfico y Maquetación: Antonio M. Flores Niebla. Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2011 Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.

 

Antonio Montañez Lisbona

A Antonio, lo conocí en aquellos primeros años en que desde Barcelona aterricé por Málaga con mis padres. Era sobre 1969/70 yo ya con 20 años y en espera de ingresar en el Ejército y él con 18 años. Miraflores de los Ángeles,  Arroyo de los Ángeles, Camino Suárez, un conjunto de viviendas que tuvo el desarrollo de D.Claudio Gallardo- Gestorias Gallardo- Autoescuela Gallardo, ese personaje agradable que favoreció a mi padre con un trabajo y una vivienda, para poder vivir en Málaga. Mi padre estaba aposentado en Barcelona, después de algunos años en la diáspora (1951-1969) Ocupaba un puesto de cierta relevancia en una Compañía italiana de seguros. Sus hijos asistían a colegios de pago, y de una forma u otra, poseíamos una vivienda decente en el extrarradio de Barcelona, allí donde decía Candel, “la ciudad cambia de nombre” Bueno pero esto es otra canción, me refería a la amistad que acontece con Antonio Montañez. Antonio era y es aún ahora, un muchacho tranquilo, observador, callado en su ser y sus formas,  amante del arte y del oficio de San José. En aquella época estaba en un pequeño taller cerca de la plaza de Miraflores, donde atendía un negocio como asalariado de montaje de cocinas y elementos varios. Ya me contaba sus necesidades de independizarse y volar hacia otros derroteros propios, ya por entonces nos relatábamos las confidencias del hombre y del espíritu. Muchas conversaciones tuve con él y algunas ocasiones de jugar al futbolín en los Recreativos del bar Barcelona, donde parecía tener cierta destreza. Luego yo vendí mi coche y tuve que ausentarme del barrio porque me llevaron a Almeria a servir a la Patria, en unos momentos en que ya tenía trabajo y empezaba a caminar solo. Mal concierto ese de la Patria y las armas. Cuando volví, antonio todavía estaba en el mismo sitio, pero esta vez tenia independencia. Yo sin trabajo, tuve que buscar nuevos horizontes,Málaga no tenia un sitio para mí, trabajé en Viajes Torremolinos, fracasó la Entidad y acabé en Tenerife con unos parientes que procedían de Alcaucin, y desde el año 1973 estoy en estas tierras Atlánticas. Luego mis viajes a la Península, mis padres se fueron a Vélez Málaga a vivir. Mi padre hombre de letras y arte, fallece en 1993. Desde entonces llevo trabajando con la creación de una Fundación que lleva su nombre. La vida se cruza y a Antonio Montañez, no lo vuelvo a ver hasta el 2010, cuando por una casualidad me contacta para que forme parte con una obra mía, de un museo que ha creado con sus propias manos  El Museo de la Axarquia, y es desde entonces, cuando desde su puesto mas actual ahora en la política de la localidad de Moclinejo, se acuerda depositar el Legado de la Fundación en el Museo que se construye en honor a mi padre. Antonio Montañez, es Concejal de Cultura de esa población. Como diría mi amigo y profesor de Historia D. Manuel Montoro- “menuda historia”.

En el Valdés está el MUSEO DE LA AXARQUIA, una reliquía diríase Gaudiniana, con sabores de campo y rizomas de vid, con recuerdos de fantasmas y pasajes olvidados, de personas en objetos sin tiempo y su colección de arte, en la que a entretenido sus largas horas y paciencias. Antonio tiene unos ojos de ingenua espera, de modestia y de pensamientos largos, es bueno hasta en sus silencio, que no estropean la brisa ni la palabra en ofensa, es como el airecillo que modula los pechos de las lomas de su Valdés, esa pedanía que lleva en su sangre y ama en sus noches.

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